DOMINGO 05 de Abril de 2026
 
 
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Entre dimes y diretes...

Una realidad que ya no sorprende pero genera escenarios de conflicto permanentes. Comentarios, chismes, réplicas o discusiones informales entre personas, a menudo intrascendentes o exagerados.

Se usa para describir una charla, chismorreo o intercambio de “dime tú” y “te diré yo”. Realmente llama poderosamente la atención por qué no empezamos los argentinos a tener un panorama serio, sin tantos intereses de por medio, que le permita a la sociedad centrarse en temas realmente que le importan y afectan.

Se pudieron escuchar las respuestas de Manuel Adorni ante un grupo de periodistas elegidos para la conferencia, que a diferencia de anteriores realizadas por el ex vocero presidencial, en esta oportunidad era él, en su calidad de Jefe de Gabinete, quien debía defenderse de las preguntas que apuntaron a marcarle denuncias relacionadas con un viaje familiar a Punta del Este en vuelo privado y su incorporación, acompañado de su esposa, en un viaje oficial presidencial.

Ausente estuvo el gesto de soberbia habitual que ha caracterizado cada encuentro que, el entonces vocero oficial, tenía con la prensa a la que denostaba, ironizaba y cortaba cuando las preguntas le resultaban molestas.

En esta oportunidad, uno de los “predilectos” de Karina Milei, “El Jefe” y, según los “mentideros oficialistas”, el verdadero poder del gobierno, era el objetivo que tenía que aclarar que la vara moral que pretende enarbolar el gobierno de Javier Milei tiene una altura para los ajenos y cede o encuentra justificantes cuando es del oficialismo.

Hubo un posicionamiento inusual para este tipo de encuentros; la presencia de algunos ministros, el disperso asesor presidencial Santiago Caputo y, semiescondido en la parte de atrás, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, quienes procuraron darle un respaldo que dejó muchas dudas y pocas certezas.

Todo aquello que planteaba una dificultad para la respuestas de Adorni recibió la misma respuesta: “que lo resuelva la Justicia”.

Nadie pone en duda el hecho de que si existen denuncias diversas, que hablen de haber “saltado la valla moral” y haberla convertido en una moralina para la popular, será la justicia la encargada de hacer la interpretación que corresponda y fallar en torno a la posibilidad de que existan responsabilidades de parte del mencionado funcionario cuestionado.

Marcando las diferencias por el tipo de acción que mereció críticas y denuncias. Se le pide a Manuel Adorni, quien traicionó la confianza de Javier Milei, que se aparte para evitar dañar la imagen del presidente. Una semejanza con las turbias relaciones -que han quedado en el cajón donde se guardan los papeles que deben olvidarse- en el episodio descubierto, denunciado y que provocó el alejamiento de José Luis Espert del gobierno.

No es de ninguna manera el mismo accionar. Por un lado, aquella fue una vinculación con el narcotráfico y esta, por el otro, es faltar a los deberes de funcionario público y no reflejar un posible enriquecimiento sin ingresos que lo puedan justificar.

Hubo cruces interesantes que dejaron evidenciado que Manuel Adorni no estaba para nada cómodo en esa situación y que tenía un libreto del cual no debería apartarse. “Está todo bien”. “Que investigue la Justicia”.

Una pregunta, la última de los periodistas autorizados, fue incisiva y dejó notoriamente evidenciado que violentó al Jefe de Gabinete intentando, con excesivas repeticiones, justificar lo injustificable.

La Justicia es evidente tendrá la responsabilidad de despejar el terreno y deslindar la actividad de la política que busca vulnerar al funcionario y de paso tener argumentos para mellar la imagen presidencial y analizar, desde la óptica jurídica, si se han transgredido cometiendo delito, malversación de fondos públicos y compras indebidas, que son en realidad los temas que desataron el conflictivo episodio que atenta contra la imagen moralista de un gobierno que quiere ser impoluto.

La realidad indica que las miradas dejaron de estar en las numerosas normas que ingresaron al Congreso y que resultarán de alto voltaje en su tratamiento y que postergaron, por algunas horas, la guerra en Medio Oriente.

Si ese era el objetivo, ninguna duda de que fue logrado. No hubo medios periodísticos, redes sociales, portales y streaming que no lo tuvieran como programa central.

De un lado los oficialistas “duros”, que defienden y aplauden las “escasas y poco consistentes explicaciones” de Manuel Adorni y del otro los anti mileistas, que procuran desgastar un gobierno que, según sus expresiones, puso una vara moral tan alta que ni ellos mismos pueden cumplirla.

Hay para todos los gustos. Hay coincidencias entre los afines y discrepancias muy notorias entre los netamente opositores.

Entre “bambalinas” la interna continúa: Karina Milei-Santiago Caputo siguen la pulseada por el poder de las carteras más pesadas del gobierno.

Salvo las divertidas salidas en redes sociales del presidente Milei y las respuestas a favor y en contra, el tema sigue vigente.

La interna se encuentra en pleno apogeo.

 

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