LUNES 16 de Marzo de 2026
 
 
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En las puertas de una gran crisis...

Para muchos funcionarios pertenecientes al staff mileiano, todo aquello que se está conociendo es parte de la reformulación económico-industrial que está sufriendo el país a raíz de las medidas de liberación arancelaria y la apertura integral a la libertad absoluta del mercado.

Ellos los sumisos y obedientes libertarios señalan como “alarmistas políticos” a quienes están sosteniendo que existe un quiebre extremadamente grave en el sistema estructural de la economía nacional donde mucho, o la mayor parte, tiene que ver con las normas aplicadas desde el plan de Desregulación y Transformación del Estado.

Diferentes analistas económicos y consultores venían sosteniendo que la microeconomía no despegaba por el contrario, mostraba un decrecimiento que debería haber alertado a las autoridades del equipo económico y que la macro que, según el presidente Javier Milei, va viento en popa es una “nube de humo” que depende de las decisiones del Tesoro de los EEUU y del FMI.

Nada de esto parecieran advertir los cuadros del gobierno pero el marco industrial, comercial, empresario, fabril y las Pymes lo están poniendo en evidencia cuando se ven obligados a cierres, recortes y achiques debido a la imposibilidad de enfrentar equilibradamente ingresos con egresos; habiendo contribuido para ello la liberación de la importación, que lentamente va cubriendo el mercado de necesidades internas resintiéndose los ámbitos textiles, siderurgias, las metal mecánicas, automotrices, entre una variedad de emprendimientos que no soportan la presión de una economía en franca decadencia.

El presidente Milei, con un pie en el avión que lo llevará a un nuevo viaje a los EEUU para, se puede suponer, escuchar directivas, se reunió con el Jefe de gabinete Manuel Adorni y otros funcionarios y dispusieron dictar la conciliación obligatoria a la empresa Fate que dispuso el cierre de su planta fabril dejando 900 empleados sin trabajo.

Si bien autoridades de la conocida empresa adelantaron que dispusieron normalizar el cobro de la totalidad del personal prescindido con la determinación de cierre; en gobierno entienden que es una maniobra destinada a complejizar el tratamiento de la ley laboral.

Un tema conflictivo que deberá dirimirse judicialmente dado que el sector empresario resolvió cerrar y pagar indemnizaciones hasta el último empleado. Tema controvertido que ofrece un escenario de enorme conflictividad atento a lo resuelto por la ministra Pettovello de dictar por 15 días a una conciliación obligatoria. La gran pregunta: ¿Pueden obligarlos a mantenerla abierta si cumplen con las normas legales de pagar todo?

Patronal que no quiere seguir, que paga sus compromisos y empleados que se niegan a dejar de trabajar. Una situación extraña de la cual no existen demasiados antecedentes.

De una manera reiterada en otras oportunidades el presidente Milei y parte de sus adláteres comienzan a buscar en quien depositar la responsabilidad de un cierre -que no es el único que se anuncia a nivel industrial- en factores exógenos al gobierno. Apuntan a los sindicatos, gremialistas y no dejan de señalar a los empresarios.

Ellos, que deberían ser quienes administran el desarrollo y crecimiento del país y los que reformulen mejoras para respaldar la producción genuina se sienten atacados y son las nuevas “carmelitas descalzas” de una problemática, que se venía anunciando, y a la cual el presidente y su triángulo de poder ignoraron.

El país se deteriora. Para algunos más tremendistas, se está cayendo a pedazos y pareciera -para ellos- poco preocupante. Que algunos sumisos y obedientes que secundan al libertarismo sostengan que no hay aumento del desempleo, que la pobreza está disminuyendo, es realmente agresivo para ese sector de la sociedad que está padeciendo los efectos de una política de “sálvese quien pueda”.

Ven un crecimiento continuo y vinculan 2 o 3 millones de personas que aprovecharon el feriado de carnaval para disfrutarlos en Mar del Plata, Córdoba, Bariloche, San Martín de los Andes y otros puntos del país o regiones limítrofes para sostener enfáticamente: “Ven cómo estamos mejor...”

Se nos vienen a la memoria algunas frases que pintan claramente la distorsión de la realidad que estamos viviendo los argentinos. Le agregaron a su denominación de libertarios, “émulos de Poncio Pilatos”.

La crisis es un fenómeno concreto, ya está anclada en una parte de la ciudadanía que no puede alcanzar objetivos mínimos para vivir dignamente. Ya no tienen qué más vender, empeñar y muchos se han trasladado a vivir con sus progenitores porque no pueden afrontar sus gastos; se está materializando un achicamiento generalizado de la sociedad, que ya ha perdido varias de sus capas sociales y quedan las más sólidas. Los tres millones que “mini vacacionaron”, son algo menos del 10 por ciento de la población total. Esos tuvieron siempre y siguen teniendo.

La realidad se impone con extrema crudeza. El inicio del periodo anual escolar ha generado compromisos económicos a miles de familias que, pese a tener que prescindir de cosas elementales, quieren que sus hijos se formen, eduquen y puedan aspirar a un futuro que hoy no tienen.

Vivir hoy es como levantarse a la mañana y empezar la carrera con vallas. Un gobierno muy particular, hegemonizado por quien pretende ser un líder que se escucha a sí mismo, sigue firme en procura de sus objetivos, sin importale demasiado quienes van quedando en el camino.

Esto que se vive es crisis, o como se quiera denominarlo. Se está en uno de los momentos más difíciles del proceso generado por el poder político libertario: transitando por una línea muy delgada que oscila entre la reacción social o la entrega sin condicionamientos.

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