JUEVES 09 de Abril de 2026
 
 
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La ciencia fortalece al sorgo 

En Argentina descubrieron cómo evitar el brotado previo a la cosecha

Se trata de un problema sanitario que causa pérdidas millonarias. A través de una investigación de la FAUBA junto a Advanta, se logró ubicar la parte del genoma del sorgo responsable de este proceso biológico que puede causar hasta un 30% de merma en los rindes.

La Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y Advanta Semillas, con apoyo del Conicet, lograron identificar la región del genoma del sorgo que incide en el brotado precosecha, una anomalía que puede deteriorar la calidad y provocar pérdidas de hasta 30% del rinde.

Este hallazgo abre la puerta al desarrollo de híbridos tolerantes que conserven tanto la productividad como la calidad.

El brotado previo a la cosecha ocurre cuando los granos germinan en la planta bajo condiciones de humedad y temperatura elevadas, principalmente en otoño. Además de pérdidas de rendimiento, compromete la calidad industrial y comercial del sorgo.

Un problema sanitario del sorgo

Cabe destacar que esta situación no solo se da en años húmedos, como los condicionados por el fenómeno Niño, sino que puede suceder en determinados ambientes bajo condiciones específicas de campaña, al coincidir la madurez del cultivo con el otoño.

En tanto, el trabajo, publicado recientemente en la revista científica Plant Biotechnology Journal, constituye un ejemplo de cómo el sector público y el privado pueden unir capacidades complementarias para resolver problemas productivos concretos.

Cabe recordar que el sorgo es una planta de origen tropical que puede medir hasta 5 metros de altura. A través del mejoramiento genético se lo convirtió en un cultivo para climas templados y se le bajó la altura hasta los 1,20 metros para facilitar su cosecha y evitar que el viento lo vuelque. Ese proceso se realizó en Texas, Estados Unidos, en la década del ’60.

Ahora, el equipo de FAUBA y CONICET -liderado por Roberto Benech Arnold y Verónica Rodríguez- identificó un sector del cromosoma 9 vinculado a la dormición de las semillas, separado del gen de enanismo que afecta la altura de la planta.

Esto abre la posibilidad de obtener híbridos que mantengan óptima arquitectura para la cosecha mecánica y, al mismo tiempo, mayor tolerancia al brotado.

En la investigación fue clave el aporte de Advanta, que desde 2019 colaboró proporcionando su plataforma de marcadores moleculares y su experiencia en genética aplicada desde su centro de investigación en College Station, Texas.

“Este trabajo muestra el valor de los proyectos público-privados. FAUBA tenía el material y la población de mapeo, y nosotros sumamos la genómica. Así logramos identificar una región genética clave que ahora nos permite analizar nuestros materiales y acelerar el desarrollo de híbridos más seguros para el productor, destacó Pedro Pardo, integrante de la empresa.

“Este descubrimiento nos permite seleccionar de manera más eficiente materiales con resistencia al brotado, aportando mayor estabilidad de cosecha y calidad de grano. Es una herramienta que acelera nuestro trabajo de breeding y se traduce en híbridos más confiables para los productores”, resaltó Lisandro Guillaumet, también de Advanta.

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