MIÉRCOLES 12 de Agosto de 2026
 
 
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Marcó un precedente en Medio Oriente 

El Parlamento de Líbano abolió la pena de muerte

El Parlamento de Líbano abolió la pena de muerte y aprobó una reforma que sustituyó ese castigo por cadena perpetua con trabajos forzados agravados para todos los delitos que hasta ahora podían ser sancionados con ejecución.

La reforma todavía debe pasar por el gabinete y luego llegar al presidente Joseph Aoun para su promulgación. El Gobierno ya había expresado respaldo a la iniciativa, un dato que fortaleció las perspectivas de aprobación definitiva una vez cumplidos esos pasos formales.

La decisión se aprobó ayer en una sesión legislativa que cerró una larga discusión sobre el lugar de la pena capital en el sistema penal libanés. Aunque el país no ejecutaba condenados desde enero de 2004, los tribunales continuaban emitiendo sentencias de muerte y la legislación mantenía vigente esa posibilidad para crímenes considerados de máxima gravedad.

La nueva ley eliminó esa sanción del marco legal y dispuso que las condenas ya dictadas fueran conmutadas. A partir de ahora, las personas que se encontraban bajo sentencia capital pasarán a cumplir prisión perpetua bajo el régimen fijado por la reforma, mientras que los futuros fallos por esos mismos delitos deberán ajustarse a la nueva escala penal.

Antes de este cambio, la pena de muerte podía aplicarse en casos de homicidio agravado, terrorismo con resultado de muerte, traición, espionaje y otros delitos vinculados con la seguridad del Estado. Con la modificación aprobada por la Cámara, el castigo máximo pasó a ser la reclusión de por vida con trabajos forzados agravados, fórmula ya prevista en la legislación libanesa para determinados supuestos.

La votación colocó a Líbano en una posición inédita dentro de Oriente Medio, ya que ningún otro país de la región había eliminado de manera formal la pena capital para todos los delitos. El país quedó así en un escenario regional donde ese castigo sigue vigente y, en muchos casos, se aplica con regularidad.

El proyecto obtuvo respaldo mayoritario en el Parlamento, integrado por 128 diputados, aunque no reunió consenso pleno. El bloque parlamentario de Hezbollah rechazó la iniciativa y quedó del lado minoritario en la sesión. Pese a esa resistencia, el texto avanzó y quedó encaminado hacia las etapas finales del trámite institucional.

 

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