Según el informe, el anuncio oficial desde Teherán sobre su nombramiento como Líder Supremo solo se hará después del funeral de su padre. Está previsto que las ceremonias fúnebres comiencen el miércoles y continúen hasta el sábado próximo.
Mojtaba Khamenei, de 56 años, un clérigo chiita de rango medio, era considerado ampliamente como un posible sucesor. Tiene fuertes vínculos con la Guardia Revolucionaria, la fuerza paramilitar de Irán, pero nunca había ocupado un cargo público.
Su elección podría resultar incómoda para el estamento religioso chiita, ya que la República Islámica ha criticado durante mucho tiempo el gobierno hereditario que regía en los tiempos del sha, pero Mojtaba se presentaba como la alternativa más lógica ante la crisis desatada tras la muerte de su padre.
Mojtaba es considerado un ultraconservador, al igual que su padre. Entre otras cuestiones, expresó públicamente su apoyo a la represión de los opositores al régimen dentro de Irán y a la adopción de una política militante y agresiva hacia los enemigos externos.
De todas maneras, no tenía demasiada credenciales como clérigo. Hasta ahora, enseñaba teología chiita en un seminario de la ciudad de Qom, centro de la vida religiosa iraní.
Analistas extranjeros lo han descrito previamente como una especie de “guardián” en el círculo de su padre, por lo que en 2019 se le impusieron sanciones estadounidenses. Washington explicó entonces que, aunque no ocupaba un cargo oficial, era un “representante” del Líder Supremo.
Tensiones en Líbano: Israel y Hezbollah en el centro de la confrontación
En un giro preocupante, Israel ha enviado refuerzos al sur de Líbano y ha ordenado la evacuación de más de 80 aldeas, mientras que el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, ha afirmado estar preparado para una guerra abierta. Esta escalada se produce en un contexto de creciente tensión en la región.
Los recientes intercambios de fuego se intensificaron después de que Hezbollah lanzara cohetes y drones hacia el norte de Israel a primera hora del lunes. La respuesta israelí fue contundente, con una serie de ataques aéreos que resultaron en la muerte de al menos 52 personas en Líbano, incluyendo a un miliciano palestino y un funcionario de inteligencia de Hezbollah en el sur de Beirut. Más de 150 personas resultaron heridas y miles de civiles se vieron forzados a abandonar sus hogares.
El martes, Hezbollah lanzó dos andanadas de cohetes hacia el norte de Israel, mientras que los ataques aéreos israelíes afectaron un edificio que alberga estaciones de televisión y radio vinculadas al grupo. Los suburbios del sur de Beirut fueron blanco de bombardeos durante la tarde, con el ejército israelí confirmando que apuntó a funcionarios de Hezbollah.
El portavoz en árabe del ejército israelí, Avichay Adraee, hizo un llamado a la evacuación de los residentes de más de 80 aldeas, advirtiendo que no debían regresar hasta nuevo aviso.
Un alto funcionario de Hezbollah, Mohamoud Komati, expresó que la paciencia del grupo se ha agotado tras más de un año de alto el fuego, lo que lo ha llevado a considerar la resistencia armada como única opción ante los continuos ataques israelíes. “El enemigo sionista quería una guerra abierta, que no ha detenido desde el acuerdo de alto el fuego”, declaró Komati, indicando que Hezbollah se encuentra listo para el conflicto.
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