MARTES 22 de Septiembre de 2026
 
 
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El gran misterio de la economía...

Para entender qué está pasando en la economía Argentina deberíamos ser todos egresados de alguna institución con formación economicista, o pensar como Milei, Caputo, Sturzenegger y Bausili -entre otros- por los festejos que se materializaron con el índice de inflación mayorista que en julio fue del 0,8%. Pero la gente tiene hambre y vive mal.

Ese registro fue celebrado por el presidente Javier Milei, quien había anticipado que la inflación mensual iba a comenzar con cero a mediados de este año.

A esta “felicidad” la comparten muy pocos, porque la mayoría de la sociedad está endeudada, no llega a fin de mes y ha tenido que optar por no cumplir con compromisos adquiridos con préstamos y otros mecanismos que, en su momento, le permitieron mantener un nivel de consumo aceptable. El tiempo se acota cada vez más y están sometidos a la presión de los que pretenden hacerse del dinero o facilidades prestadas.

Reiteramos, es difícil entender los números que son manejados de acuerdo a las necesidades que tiene el gobierno de sustentar que las cosas mejoran, cuando la realidad está indicando todo lo contrario.

Empresas que cierran, supermercados que se achican, unos, y otros que están procurando sobrevivir con medidas internas de achicamiento, dado que el consumo se ha caído estrepitosamente y no tiene nada que ver con el 0 por ciento de inflación mayorista que podrá tener algún beneficiario, pero por ahora son más los que pierden que los que pueden mantenerse.

Estos factores tienen algunas coincidencias con los grandes mercados que han comenzado a advertir que Argentina está en una “timba” libertaria: si las cosas las pueden hacer bajar, aunque el costo resulte socialmente inaceptable, “avanti con los cañones”. Milei está contento, y parece que también un Luis “Toto” Caputo, que ha comenzado a dejar traslucir su preocupación por los altibajos que no logra superar ni estabilizar.

El “tufillo” de mal clima en el mercado se hizo notar y trascendió en los negocios del día ante las alternativas que derivan de una suba del riesgo país que frena toda posibilidad de renovar deuda en dólares, y lo que es más grave, poner un freno a las posibilidades de inversiones previstas.

El riesgo país superó los 500 puntos y subieron las tasas y el dólar. Economía solo logró canjear el 34% de las letras en dólares que vencen a fin de agosto.

Este aspecto medido por el JP Morgan trepó 23 puntos y cerró en 511 puntos básicos, después de tocar los 512 durante la rueda. Es el nivel más alto desde el 21 de mayo.

Los bonos soberanos en dólares cayeron alrededor de 1,8% en promedio y acompañaron una jornada negativa para los activos argentinos. El deterioro tuvo un componente externo, por la caída de Wall Street, pero volvió a poner el foco sobre el frente financiero local.

Para el ciudadano común que debe afrontar la vida diariamente el futuro se le ha tornado “negro” y -por ahora- no le encuentra salida.

Lo real es que debe resolver como lograr estabilizar su economía familiar y responder a las necesidades de sus hijos en pleno desarrollo y formación, situación que se le ha tornado en un problema insolucionable.

Ya apelaron a tener otros trabajos para sumar recursos, pero los ingresos van por la escalera y los precios en un ascensor que cada vez toma mas velocidad y se aleja de la mayor parte de la sociedad.

Todos los datos que se conocen señalan que la microeconomía, escenario en el que debe moverse la ciudadanía, mucho no le interesa al presidente Javier Milei.

Él tiene suficiente y se siente realizado con una macro fuerte consolidada que le permita participar, aunque sea una verdad de perogrullo, en el concierto de los grandes mercados a los cuales les rinde pleitesía; mientras en Argentina, interiormente se debaten entre el desempleo, el hambre, las necesidades esenciales como salud, educación, la pobreza y la indigencia.

En razón de estos aspectos que enumeramos es que el plano económico es para que lo trate un reducido número de personas, dado que según sean sus intencionalidades, resulten positiva o negativas.

Lo que no es totalmente cierto es que se ajuste a la definición de que “la economía es una ciencia social que estudia cómo las personas, las empresas y los gobiernos usan y reparten recursos que son escasos para satisfacer necesidades humanas que son ilimitadas. Analiza los procesos de producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios”.

¿Por qué ese reparto no se concreta en la argentina de hoy? La respuesta es precisa: se cumplen objetivos fijados para motorizar objetivos que están por encima de toda la sociedad, nacidos de una equivocada visión de que es ser presidente de un país emergente y todo aquello que se hace es para crear un liderazgo que, a todas luces, es inexistente porque el poder lo tiene el gobierno de los EEUU (Donald Trump) que ya ha determinado que nos constituyamos en un país subalternizado y obediente.

A esta altura, los argentinos conocen y operan basados en la economía que se desprende del “bolsillo”, y basado en los términos que se fijan entre la oferta y la demanda procuran hacer su vida y generar estabilidad a su familia.

Milei, Caputo, Sturzenegger y parte del equipo económico viven en un mundo diferente, mezclaron la realidad con el relato político y se olvidaron donde están viviendo.

 

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