MIÉRCOLES 18 de Marzo de 2026
 
 
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El gobierno, ¿está confundido o perdido?...

Una pregunta que se están realizando hoy especialistas en materia económica, personalidades muy respetadas del mercado internacional, consultores y analistas que ven una profunda desorientación en las actividades que procura el gobierno libertario para salir de la “caída” en la que se encuentra.

Las actitudes controversiales del presidente Javier Milei son comunes y hablan de la inestabilidad emocional del libertario que reacciona por impulsos, acción que nunca es la más adecuada para resolver los problemas.

Que el gobierno está sufriendo el fracaso de medidas económicas que, hasta ahora, habían dado resultado, es un suceso que nadie discute. Pero hay que recordar y darles el mérito que corresponde a los “econochantas” que advirtieron que el camino tomado por el presidente y su equipo económico, sumado a la acción del titular de Desregulación y Transformación del Estado, transitaban hacia un precipicio.

Esas salvedades, muchas veces desmentidas y acusadas por atreverse a cuestionar la operativa económica planteada, que de ninguna manera era un plan elaborado que contemplaba opciones, fueron insultadas, denostadas e injuriadas sin medir previas amistades, ni relaciones con quienes se había conformado anteriormente un equipo de trabajo.

Pero la gran mayoría de las observaciones realizadas se fueron concretando y el “mejor” ministro de economía de la historia, comenzó a sacar agua de la barcaza en la cual navega antes que se hunda. Ratificó un rumbo que muchos cuestionan y que hoy marca que la prudencia, el análisis y el compartir experiencias era lo aconsejable.

Hoy el gobierno que preside el libertario-anarcocapitalista Javier Milei se ha comenzado a deteriorar. No tanto la figura presidencial que, si bien pierde puntos de imagen y crece en negatividad, sigue manteniendo números importantes; sino el resto de su equipo que está inmerso en una lucha interna por ganar posiciones ante las frustraciones recientes: las elecciones en provincia de Buenos Aires y la firme postura legislativa que marcó la división de poderes y le dijo no a medidas antisociales que no conspiraban ni ponían en riesgo el Superávit Fiscal.

Cuando el agua les llegó al borde del sistema respiratorio, el argumento esgrimido fue “Quieren voltear al presidente”. Aunque hubiera sido más ajustado a la realidad: “El presidente y su equipo están buscando inmolarse”.

A esta cadena de fracasos, inconsistencias internas y externas, se cierne sobre el país la reacción negativa de los mercados que ven un deterioro muy grave de la macroeconomía y la invisibilidad de la microeconomía, como factores que indican que la Argentina retrocede y le cierra las puertas a posibles inversionistas interesados.

Milei y su mínimo entorno, hoy manejado por el asesor Santiago Caputo, pretenden alcanzar la recuperación en las elecciones legislativas del 26 de Octubre. Para ello, están quemando las naves conjuntamente con una gran parte de la credibilidad que, hasta este momento, es lo único positivo que sustentaba al gobierno libertario.

Por influencia y poder del “Rasputín” asesor mileiano, ya “patearon” a un Menem, “el Lule”, y estarían apuntando a la figura desgastada, frustrada e inoperante del actual presidente de la Cámara de Diputados: el otro Menem, Martín. De esta manera quedan -aparentemente limadas- las fuerzas de “El Jefe” Karina Milei, que hoy debe compartir el “trono” con Caputo, que recomponiendo su poder vuelve a ser una herramienta indispensable para que los proyectos gubernamentales se concreten.

Han quedado afuera del reparto del poder “Las Fuerzas del Cielo”, encabezadas por “El Gordo Dan”, quienes desde su escenario de trolls combativos procuran volver a ganar el espacio que tenían.

Estas divergencias que se suponen de menor trascendencia política no lo son. Sería de una inocencia supina subestimar su poder de fuego.

Es el gobierno un “almacén de ramos generales”. Se consigue de todo y para todos los gustos. Así le place tener el escenario gubernamental al presidente, para poder mantener el centralismo y digitar a su antojo -aunque no sea lo mejor ni lo más aconsejable-.

Ha transcurrido una semana crítica para el gobierno de Javier Milei. Pese a las expresiones de algunos de sus subalternos, las van a recordar como las primeras defensas sólidas de un sector de la sociedad que no acepta el yugo de la sumisión calladamente.

Se sigue probando, cambiando sin cambiar, buscando un equilibrio que hoy están lejos de alcanzar. Ahora él habla sin gritos, es el presidente de los “buenos modales”, pretendiendo revitalizar una imagen que se ha comenzado a deteriorar.

Ayer visitó la provincia de Córdoba, punto que pretende reafirmar como propio en las próximas elecciones. Disertó en la Bolsa de Comercio de la docta ante una concurrida presencia de empresarios, historiando los efectos positivos de este año y medio de gobierno de LLA. 

Con voz pausada, de acuerdo a las nuevas formas que indica su asesor de campaña Santiago Caputo, ratificó el rumbo y reiteró quiénes son los responsables de la decadencia Argentina. Su proyecto reseñado en su extensa exposición habla de una Argentina a 30 años para estar en el Top Ten del primer mundo.

En horas de la tarde habló en el acto de campaña de LLA que se desarrolló en Parque Sarmiento, junto a quienes son los elegidos para disputar legislativas en octubre. Acá se termina esta semana negra para el oficialismo. 

Para finalizar reiteramos: es difícil comprender si hay confusión o un extravío político. Lo que se percibe es que el presidente Milei, por ahora, no muestra interés en corregir el rumbo.
 

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