MARTES 06 de Octubre de 2026
 
 
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Reforma Electoral 

El Gobierno apura las negociaciones de las PASO con el apoyo de gobernadores radicales

Los mandatarios se mostraron a favor de eliminarlas o de volver a suspenderlas para la próxima elección. El Gobierno necesita reunir 37 votos en el Senado y sus apoyos son clave para llegar a la mayoría.

 

La Casa Rosada aceleró la negociación política para que en 2027 no haya PASO, luego de una serie de definiciones de cinco gobernadores radicales que fortalecieron las expectativas oficiales de alcanzar los 37 votos necesarios en el Senado. Con diferencias sobre una eventual eliminación definitiva del sistema, Juan Pablo Valdés, Carlos Sadir, Maximiliano Pullaro, Leandro Zdero y Alfredo Cornejo expresaron posiciones públicas compatibles con una nueva suspensión de las primarias nacionales.

Todavía no hay un acuerdo cerrado y los mandatarios no le ofrecieron un cheque en blanco al Gobierno. Tampoco existe una posición uniforme dentro de la Unión Cívica Radical (UCR). Mientras Valdés fue más lejos y se mostró dispuesto a discutir directamente la eliminación, Sadir, Pullaro y Cornejo reivindicaron las PASO como herramienta electoral y diferenciaron ese debate de la posibilidad de suspenderlas para los comicios del año próximo.

Para la Casa Rosada, sin embargo, hay un dato político que está por encima de esos matices: ninguno de los cinco gobernadores radicales rechaza que las PASO nacionales queden afuera del calendario electoral de 2027. Ese denominador común volvió a ubicar al radicalismo en el centro de una negociación que el Gobierno considera prioritaria.

La discusión ganó velocidad después de la Argentina Week en París, a la que viajaron, junto a Javier Milei, 13 gobernadores y la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto. Cuatro de los cinco mandatarios radicales estuvieron allí: Valdés, Sadir, Zdero y Cornejo. Pullaro fue el único que no integró la delegación.

El viaje, presentado públicamente como una vidriera para inversiones y negocios, también tuvo una intensa dimensión política. Hubo conversaciones reservadas entre funcionarios y gobernadores, encuentros entre los propios mandatarios y distintos intercambios sobre la agenda que deberá tratar el Congreso durante los próximos meses.

La negociación tiene cuatro protagonistas principales dentro del oficialismo: la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, la presidenta del bloque LLA del Senado, Patricia Bullrich, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

La secretaria general de la Presidencia interviene en la definición política de los entendimientos con los gobernadores; Santilli mantiene el contacto directo y cotidiano con los mandatarios, y desarrolla una ronda de reuniones individuales; Bullrich tiene a su cargo una parte decisiva de la construcción parlamentaria en el Senado; y Menem trabaja sobre la Cámara de Diputados.

La intención es que la negociación por las PASO no quede aislada del resto de la relación entre la Nación y las provincias. El Presupuesto 2027, los recursos, las obras, los proyectos legislativos y los eventuales entendimientos políticos para el próximo año forman parte de una conversación más amplia.

El Presidente tiene como objetivo de máxima eliminar definitivamente las PASO. Las cuestionó en reiteradas oportunidades, las calificó de “inmorales”, sostuvo que obligan a los contribuyentes a financiar las disputas internas de los partidos y las definió como un “negocio que inventó Néstor Kirchner”.

En la Casa Rosada agregan un argumento económico. Consideran que una elección primaria nacional extiende durante meses el período de incertidumbre política y puede anticipar episodios de volatilidad financiera. El antecedente al que suelen recurrir quienes sostienen esa posición es 2019, cuando el resultado de las PASO presidenciales tuvo un fuerte impacto sobre los mercados.

Pero también existe una conveniencia estrictamente política para La Libertad Avanza.

Milei llegará al año electoral sin una disputa interna relevante en torno de una eventual candidatura a la reelección. El peronismo, en cambio, enfrenta una discusión sobre liderazgos, estrategia, alianzas y candidaturas. Sin PASO, el Partido Justicialista (PJ) perdería una herramienta institucional para resolver esas diferencias dentro de una misma coalición y debería encontrar otro mecanismo para ordenar su oferta electoral.

 

 

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