MIÉRCOLES 17 de Junio de 2026
 
 
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El FMI marca el terreno...

Ya no existen argumentos que pretendan disimular que la economía argentina la está manejando el Fondo Monetario Internacional siguiendo los lineamientos que imparte el presidente Donald Trump a través del eje de contacto Scott Bessent, Secretario del Tesoro de los Estados Unidos.

 

El país que preside el libertario Javier Milei está mostrando un debilitamiento progresivo que señala el fracaso de sus políticas y reformas -que en una primera instancia motorizaron la macroeconomía, pero nunca pudo equilibrar la microeconomía.

A estos desajustes -que resultan contrarios a las “pesadas” exposiciones que realiza el presidente “economista”- hay que sumar el quebranto interno que señalan mantiene vigente la expresión ciudadana: “Haz lo que digo, pero no lo que hago”.

A esta altura del primer mandato se ha producido la caída más violenta del gobierno mileista que se venía proyectando, bajo determinados paradigmas que pretendían señalar el camino de un gran cambio.

Las alternativas de mostrar que “la moral política” pretendida, la decencia, el no repetir actos de corruptela como si lo hicieron -según ha probado la Justicia en gobiernos anteriores y eran parte de una estrategia para parecer diferentes- quedó desvirtuada cuando aparecieron episodios vinculados a una forma diferente de corruptela y la comprobación de un marcado enriquecimiento, que se supone ilícito y que está en manos de la Justicia para procesar a los responsables.

En este marco, hay pérdida de credibilidad del staff gubernamental encabezado por los hermanos Milei, que han ingresado y todo hace presumir: en un cada vez más difícil retroceso, pese a los operativos del gobierno de Javier Milei y Karina Milei, que procuran retrotraerse a los primeros tiempos del mandato, aspecto no logrado hasta ahora.

Esto queda reflejado en las actitudes del “gran mercado” que refleja claramente el comportamiento del primer mundo y los emergentes en desarrollo y, que en el caso de Argentina, han comenzado a proceder con cautela y mucha prudencia ante una gestión económica que no cierra ni interna ni internacionalmente.

El mercado desconfía de la reelección de Milei: eso se desprende de la forma en que prestaron a Caputo: a un año y atado al dólar, y ese es un signo claro de ponerle límites a las posibles negociaciones y/o acuerdos futuros.

La operación realizada por el titular de economía: lograr un “rollover” (acción de trasladar, prorrogar o renovar una posición, contrato, deuda o bono hacia un nuevo período de tiempo o condiciones) del 114%, pero tuvo que pagar más tasa y emitir bonos atados al “verde” estadounidense y la inflación.

Esta actitud es la prueba más contundente de que la inseguridad jurídica y económica del país está volviendo a romperse, eso obedece a que la vida promedio de la deuda colocada fue de un año. Una clara señal de falta de confianza en el futuro.

La economía manejada por Luis “Toto” Caputo es objeto de una serie de operatorias, que asemejan a parches que van cerrando opciones económicas de las deudas que van surgiendo. Pero para ese cometido los compromisos futuros son frágiles y para los mismos están exigiendo seguridades que, ante la situación se conceden para ganar tiempo, situación que el mercado no está dispuesto a otorgar.

En bancos y sociedades de bolsa ya circula una hipótesis perturbadora para la Casa Rosada. El marco financiero, se estima, comenzará a deteriorarse tras el proceso eleccionario de octubre del año próximo. Es decir post eleccionario.

A esta situación, blanqueada ante diferentes consultores económicos y analistas políticos, se deja en claro que Javier Milei ha perdido peso político e imagen y se perciben movimientos de sectores que pretenden, ahora, ser una nueva opción.

Según la apreciación del economista Christian Buteler, quien es panelista en varios programas de carácter político, estima que existe un: “Alto riesgo crediticio argentino que provocaría un salto a más de 330 puntos básicos en escenarios post electorales”.

El citado economista cuestionó con argumentos muy sólidos: “La idea oficial de una supuesta “demanda genuina” de pesos, el accionar del BCRA que emite pesos cuando compra dólares a distintos agentes económicos que están obligados a vender por normativa, son claras evidencias del retroceso del programa de una economía que no despega”.

Agregó como conclusión de este análisis: “Eso no es demanda genuina de pesos. El cepo les impide volver a comprar dólares. En ese contexto de exceso de pesos, el Tesoro logra rollear por sobre los vencimientos, y eso entraña serios riesgos de poder sostenerlo en el tiempo”.

Estas afirmaciones del conocido analista económico son compartidas por otras áreas que están frenando sus acciones en torno al manejo del mercado ante la posibilidad, hoy proyectada, de la decadencia en la que está cayendo el presidente Javier Milei.

En este marco de enorme incertidumbre y temor del sistema que mueve la microeconomía -hoy viendo que el proyecto de recuperación no se materializa- el Fondo de préstamos internacionales que hoy maneja los principales resortes financieros de Argentina está aconsejando tomar medidas para revertir el proceso de caída.

La entrega del presidente Javier Milei a los resortes gubernamentales de Donald Trump están severamente condicionados a que este país siga manteniendo el interés estratégico que le interesa el presidente republicano.

Esto no nos asegura crecimiento y desarrollo, materializa dependencia absoluta.

 

 

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