DOMINGO 01 de Noviembre de 2026
 
 
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El drama de la caída...

Mientras el presidente libertario Javier Milei proclama tener un respaldo de 125.000 millones de dólares en la billetera para enfrentar “una corrida el año que viene” y de esta manera hacer frente exitosamente al proceso electoral del 2027, los datos que se conocen de la economía interna asustan.

El presidente aseguró que contará con la cantidad suficiente de dólares, por distintas vías, para resguardarse en una eventual situación de tensión cambiaria. De esta manera brinda un fuerte respaldo a la continuidad de Caputo en el Ministerio de Economía y consolida su intención de un segundo mandato.

En realidad, no se sabe -dadas las controversiales posiciones que asume constantemente el libertario-, si está procurando evitar que se aleje del gobierno un “fusible” importante, como es el ministro de Economía, o procura mostrar fortalezas ante una situación de proyección negativa que desde distintos escenarios se plantean, como la profundización de la caída que se está produciendo en la cadena productiva, laboral y de consumo que no tiene miras de revertirse.

Los informes, recientemente conocidos, de analistas políticos, consultores de la economía interna, entre otros que surgen de áreas específicas que se dedican a observar y manejar los números reales de la economía, reflejan un alarmante debilitamiento de las fuerzas productivas que se acentúan con el cierre de empresas, aumento del desempleo, más pobreza e indigencia. En pocas palabras: “Más caída”.

En los últimos días se han conocido datos de diferente procedencia que señalan -coincidentemente- que Argentina está sometida a un ajuste de tal envergadura que ha provocado el cierre de empresas: Desde el inicio de la gestión, a fines de 2023, hasta mediados de 2026, se estima que cerraron más de 32.200 empresas y comercios en el país (una reducción del 6,3% en las unidades productivas), con fuertes consecuencias para las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Los procesos desregulatorios y el reacomodamiento y transformación del Estado, que configuran la esencia del proyecto de Javier Milei y sus operadores, van mostrándose en la presión fiscal y embargos: Informes del sector señalan un incremento masivo en las ejecuciones fiscales y embargos por parte de ARCA (la ex AFIP) a miles de contribuyentes y pymes que buscan liquidez para sostener su actividad. Los mecanismos de achicar no solo el Estado sino la estructura productiva del país son notorios y se acentúan con la apertura de la importación generalizada, liberada de tener que responder a límites arancelarios que marquen un equilibrio con el sistema industrial-empresario-comercial-nacional.

El mecanismo instrumentado para mantener el Superávit Fiscal y el Déficit cero, a cualquier costo, ha significado una fuerte caída de la actividad económica.

Sobre la base de los datos recogidos, se ha confeccionado un estimador mensual de Actividad Económica (EMAE), el que registró en julio de 2026 una contracción del 2,9% respecto a junio y del 1,4% en la comparación interanual, golpeada por la baja del consumo interno y la industria manufacturera. Todas son señales claras de que se profundiza el deterioro generalizado del país.

El otro aspecto a considerar, y que se refleja en un sector de la sociedad cada vez más empobrecida, es el mercado laboral y salarios. Es evidente, y solo intentan desconocerlo en ámbitos del gobierno, que se está produciendo una constante en la destrucción de empleo: Se reporta la pérdida de más de 430.000 puestos de trabajo formales desde diciembre de 2023.

Se marca la constante licuación de ingresos: La pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación acumulada y la retracción de la demanda continúan afectando los ingresos de los trabajadores y jubilados, convirtiendo en pobreza e indigencia una gran parte de la desaparecida “clase media”, hoy inexistente en el país.

Según los indicadores sociales, el primer semestre de 2026 muestra un incremento de cuatro puntos porcentuales en la pobreza, en un contexto donde los sectores vulnerables y las economías regionales manifiestan serias dificultades para cubrir sus costos de subsistencia y producción.

Todo se circunscribe a las perspectivas del oficialismo. Desde el gobierno de Javier Milei se argumenta que el ajuste fiscal severo, el superávit y la desaceleración de la inflación inicial son los pilares necesarios para ordenar las cuentas públicas, sin merituar los daños que esta transformación está provocando, al producirse la reestructuración profunda de la economía.

Es evidente que la economía argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, atraviesa un escenario de fuertes contrastes, marcado por un superávit fiscal y una fuerte desaceleración de la inflación pero, en paralelo, con una profunda disminución del consumo y la actividad en diversos sectores.

La caída sigue siendo el gran dilema sin resolver; todo indica que mientras no se logre recuperar la microeconomía, se reestablezca el consumo, se recuperen las fuentes laborales y comience a funcionar el país, lo que se percibe es el gran fracaso.

 

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