Por el Gobierno expuso el director ejecutivo del Registro Nacional de Armas (RENAR), Juan Pablo Allan. “La burocracia y la “papelización” del registro alejó y puso barreras para el legítimo usuario para la registración y la normalidad. Y, para nosotros, es una persona responsable y ajustada a derecho”, señaló.
Allan agregó: “Las órdenes que recibimos fueron muy claras. Los ejes de la gestión son digitalizar todo el RENAR y hacer que estar dentro de la ley sea fácil. Y eso hemos hecho y hoy lo vemos en las cifras”.
Según el funcionario, se aumentó en un 20% la cantidad de objetos registrados en dos años, que pasaron de 300.000 a 360.000, aunque se estima un total de 600.000 en manos de legítimos usuarios. “Las armas no desaparecen y el Estado necesita la información”, advirtió. Y añadió: “Queda mucho por hacer”.
Allan también hizo mención a mejores detecciones vía “patrones anti fraude”. En esa línea, confió: “Se le pagaba a personas para que compren armas, las registraran y, luego, pasaban a organizaciones criminales. Con la digitalización, detectamos rápido eso y rebotamos a la vieja usanza”.
Por otra parte, el director del RENAR dejó en claro que “la sola presentación -de la declaración- no es automáticamente una aprobación”, sino un primer paso donde luego se chequea “el origen, antecedentes y medidas cautelares sobre personas y objetos”.
Bullrich sostuvo que el registro mejora la seguridad
En medio de un escenario delicado y preocupante en las escuelas, Bullrich no desaprovechó la ventana y explicó que “las fuerzas federales tienen un sistema para localizar armas por tipo de disparo y una base” amplia de registros.
Seguido a ello lanzó: “Con las -recientes- amenazas, ese sistema nos protege y sería importante que las provincias firmen. Si hay una amenaza, las provincias pueden saber si familias tienen o no. Esto genera una protección a la escuela, niños y familias”.
“Estamos convencidos de que estas herramientas le dan al Estado nacional y a las provincias un sistema claro, transparente y útil para el control de armas”, agregó.
Y señaló que “esta ley es un claro ejemplo de cómo la burocracia alejó al ciudadano de la ley, particularmente al legítimo usuario”, ya que sostuvo corrige distorsiones que se fueron generando a través de los años.
En su disertación defendió la digitalización y el nuevo mecanismo de regularización al señalar que “había personas que, por obstáculos del sistema, terminaban quedando fuera de la ley sin haber cometido una conducta ilícita”. “El principio es claro: el arma registrada es el arma trazable”, afirmó.
En relación con el plazo de vigencia del régimen, consideró que la regularización debería sostenerse en el tiempo: “Es un proceso que requiere continuidad. Quizás incluso hubiera sido deseable un plazo más largo, porque esta tarea de regularización debería tener un carácter permanente”.
Escriba su comentario