El intendente de Luciano di Nápoli abrió la audiencia pública realizada en la Universidad Nacional de La Pampa y dejó un mensaje contundente: el municipio ya avanzó con la regulación urbana y ahora es la Provincia la que debe aportar la información científica necesaria para definir qué se puede hacer sobre el acuífero Toay–Santa Rosa–Anguil–Catriló.
Agencia Santa Rosa Durante su exposición, Di Nápoli puso el foco en la falta de estudios hidrogeológicos integrales y actualizados sobre los acuíferos pampeanos y remarcó que esa responsabilidad recae en la órbita provincial, a través de la Secretaría de Recursos Hídricos.
“Gestionar un recurso no puede ni debe ser no hacer nada con él”, disparó el jefe comunal, al tiempo que cuestionó que se intenten trasladar responsabilidades a los municipios “sin los recursos económicos necesarios”, algo que calificó como una forma de “sacarse de encima” obligaciones constitucionales.
El intendente pidió que la Provincia financie y realice de manera urgente un relevamiento técnico para determinar, con base científica, qué actividades son viables sobre esa zona sensible y bajo qué condiciones. “Ese conocimiento tiene que ser un bien público, disponible para todos”, sostuvo.
Además, planteó una situación que consideró contradictoria: proyectos que no logran avanzar en Santa Rosa terminan instalándose en localidades vecinas, sobre el mismo acuífero y sin objeciones por parte de la autoridad provincial. “¿Quién paga ese desorden y esa inacción? Los santarroseños”, afirmó, en referencia a inversiones y oportunidades económicas que la ciudad pierde.
Di Nápoli defendió el trabajo realizado por el municipio al recordar que el Código Urbano Ambiental fue elaborado con participación política, técnica y profesional, y aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante. Ese marco normativo, recordó, exige mayoría especial y audiencia pública para decisiones de este tipo.
“Santa Rosa hizo su parte. Ahora falta que la Provincia haga la suya”, insistió.
En el cierre, volvió a poner al agua en el centro de la discusión: “El agua de Santa Rosa es una prioridad absoluta para todos. Es el criterio con el que debemos evaluar lo que surja de estas jornadas”. Y dejó una última advertencia: “No nos apura nadie; nos apura hacerlo bien”.




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