MIÉRCOLES 17 de Junio de 2026
 
 
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Cuesta entenderlos o directamente no los entendemos...

Este ha sido un fin de semana que no debería sorprendernos demasiado por lo alterado, incierto e incomprensible dada las actitudes que se han venido produciendo en los escenarios políticos, tanto nacionales como provinciales.

 

Pretenden mostrar “músculo político” cuando la evidencia indica que cada vez están más débiles, perdiendo respaldo social, generando grietas y enfrentándose con quienes, por lógica, tendrían que concertar, negociar y ver como consolidan fuerza.

La actitud del gobierno nacional, que preside el “controvertido” libertario Javier Milei, volvió a mostrar que solo maneja con acierto los enfrentamientos, no tiene amigos, pretende “subalternos sumisos” y para una mentalidad disociadora o se acepta aquello que el presidente dice, o te convertís en un enemigo al que hay que destruir.

Que nadie alrededor del presidente le haya aconsejado que es contraproducente contrariar el sentimiento social, los valores que tiene muy en cuenta la ciudadanía y la manera en que aprecia a sus ídolos, significa que los enemigos los tiene adentro de su staff.

Evidentemente nadie se animó a decírselo y las miles de personas, familias enteras, se sienten defraudadas porque no admiten que se desconozca el valor de los personajes que, desde sus ámbitos profesionales, han logrado orientar al pueblo, al común de la sociedad. Eso fue y será el “Indio” Solari.

El “ninguneo” realizado por el gobierno a la figura del roquero más famoso, tendrá un costo que hoy todavía no lo han dimensionado. Será un profundo recorte en el proyecto libertario y - aún más - a los objetivos de Javier Milei de poder estar presente en la opción de un segundo mandato.

El expresidente Mauricio Macri, con sutileza pero firmeza conceptual, volvió a marcarle la cancha a Milei al sostener que: “La sociedad puede perdonar errores, pero el quiebre moral no lo perdona nunca”. Si el mensaje no llegó, es porque el presidente libertario está sufriendo una sordera social que puede definir su futuro, ya muy acotado.

Los continuos errores que comete el staff gubernamental, hoy alentando un internismo que tiene como protagonistas a la hermana del presidente, Karina Milei, y al asesor presidencial, Santiago Caputo, están generando un proceso destructivo que está sepultando los planes de la Libertad Avanza.

Este fenómeno también se aprecia en el interior del país donde cada Estado provincial procura elaborar sus propios proyectos de continuidad y poder, frente a las conformaciones opositoras que se van estructurando, aprovechando los errores que comete el oficialismo.

Creer que adelantarse podrá otorgarle mayores posibilidades y resultarían favorecidos cuando llegue el momento de materializar su proyecto, es olvidarse que quienes deciden frente a las urnas en el momento oportuno es la ciudadanía.

Están jugando fuera de tiempo. Fijar posicionamientos y levantar escenarios de conflicto con tanta antelación a un proceso electoral podría significar un suicidio político, porque en el amplio espacio de tiempo que resta para el 2027 pueden sucederse problemas que resulten insalvables y sepulten todos los movimientos que se hagan en este momento.

No es fácil comprenderlos porque habría que compartir sus egos y la ambición que los lleva a pensar que escalar en la política interna es adelantarse a otros, cuando la realidad indica que hoy una gran parte del país está transitando por una situación económico-social de enormes dificultades.

Los hechos tangibles señalan que pese a los esfuerzos del sector social, postergado por las medidas que se ejecutan desde el plan desregulatorio y la transformación del Estado, no han encontrado -aún- los mecanismos que los saquen de una situación a la que llaman “un cambio”, que está dejando en el camino a gran parte de la sociedad.

Es en razón de ello que resulta difícil aceptar que un presidente se sienta más poderoso que la ciudadanía que con su voto lo llevó al “Sillón de Rivadavia”.

En las provincias se juegan otros intereses ideológicos y económicos, apareciendo similares dificultades para quienes pretenden tener el poder, e ignorar que no es confrontando como se gana, sino conciliando metas y objetivos. Situación que conlleva no adelantarse en los tiempos y regular los procesos para alcanzar las metas anheladas.

Cuesta entenderlos porque todo señala que la preocupación de más del 60 por ciento de la sociedad es cómo sorteará las dificultades que hoy padece, con limitaciones extremas y recortes presupuestarios para aquellos que tengan ingresos genuinos, a los efectos de que no falte lo elemental en sus hogares.

Nadie o muy pocos están pensando en el proceso político que demanda posicionamientos para enfrentar un proceso eleccionario. El pretender sentar poderío adelantándose a los tiempos que se viven, puede ser el primer escalón para el fracaso futuro.

Pero como decía un experimentado hombre público: “Del fracaso se aprende. Los errores no son el final del camino, si no el mejor laboratorio para identificar debilidades, corregir el rumbo y desarrollar resiliencia”.

Lo pensarán de esa manera...

 

 

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