El dicho es “cuando el diablo mete la cola” (o “el diablo mete la cola”). En Argentina, y otros países hispanohablantes, se utiliza para explicar que, cuando un asunto, plan o relación se complica, se desvirtúa o termina en conflicto de manera inesperada, se debe a una influencia negativa o maliciosa.
Señala esa cuota de mala suerte, tentación o imprevisto que altera el curso normal de las cosas y termina arruinándolas. Es la forma popular de decir que “algo raro pasó”, o que “las tentaciones y el caos aparecieron cuando menos se lo esperaba”.
Esta situación se está produciendo en los diferentes escenarios de la política, nacional y/o provincial. Las ambiciones, los egos desmedidos, la soberbia de ejercer una cuota de poder, son algunos los elementos que se conjugan para señalar que la sociedad se está moviendo en un “barco” en el centro de un huracán y todos realimentan los contenidos en procura de eliminar presuntos “enemigos”.
En el marco del oficialismo, es notoria la convulsión que está generando la Secretaria General de la Presidencia, hermana del presidente libertario, Karina Milei.
Con el poder irrestricto que le ha transferido el titular del ejecutivo, Javier Milei, ella se muestra como una “dictadora” que arma diferentes escenarios y va cambiando los actores de acuerdo a cómo le responden.
Tiene acorralado al asesor presidencial Santiago Caputo y a su entorno, mientras sigue escalando en un posicionamiento que está sustentado en la “mesa política” del gobierno que ella preside y que reúne a quienes Karina considera potable o sumiso para sus objetivos.
Mientras rearma tropas, creó una “Escuela de Política”, donde en un principio ejercería la dirección el actual Jefe de Gabinete, caído en desgracia al estar sujeto a una investigación judicial, por enriquecimiento ilícito, situación que lo ha marginado de toda la actividad de LLA.
Lo mismo ha ocurrido con la figura de la senadora Patricia Bullrich, una de las espadas que Milei utilizó, elogió y consideró una colaboradora insustituible, cuando ejerció como ministra de Seguridad.
Los roces que se materializaron y trascendieron en diferentes medios periodísticos y redes sociales, entre Karina y Patricia, se agudizan al punto que la puso en evidencia cuando tampoco fue de la partida en la inauguración de las Escuela Política, donde darán clases el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo y Federico Sturzenegger, titular del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.
En esta contienda por mantener el poder y evitar que actitudes de su entorno puedan generar problemas, el presidente Javier Milei muestra posicionamientos que lo colocan fuera de los ámbitos en los cuales se mostraba y se sentía “a gusto”, como el de la farándula.
Su enfrentamiento con quien se decía ser su amigo, el modisto Roberto Piazza, terminó con el “presidente rockstar” fuera del desfile, tras negarse a incluir a Lilia Lemoine en el coro que iba a interpretar un tema de Memphis La Blusera junto a Fátima Florez. Esto señala que el presidente está transitando uno de los momentos anímicos más difíciles desde que llegó al poder.
El episodio no alcanza una extraordinaria relevancia, pero sirve para medir -en alguna medida- cómo afectan al presidente los problemas que hoy afronta y que pese a sus esfuerzos por disimularlos están incidiendo en las distintas facetas que lo han caracterizado.
También en las provincias hay un juego por alcanzar a ocupar lugares preponderantes y poder ser partícipes de la mesa que determinará cómo se sigue políticamente. Ocurre en Mendoza, Santa Fe y Córdoba, con escenarios en los cuales el presidente Milei ha logrado tener fortaleza política, más allá que halla sufrido desgaste y perdido imagen en los números de las encuestas, todo indica que en política no se puede cometer el grueso error de subestimar al posible oponente y eso presumimos no ocurrirá si se hace uso de la memoria.
En La Pampa también existe un reacomodamiento de líneas partidarias, tanto dentro del oficialismo como en el marco opositor. Esos movimientos -hoy- con un paréntesis para observar si se produce o no algún tipo de quiebre en la consistencia partidaria del peronismo, están en pausa.
El radicalismo, que cuenta con algún nombre posicionado por su trayectoria, está analizando la conveniencia o no de unificarse en un frente con otros sectores políticos, estando en discusión interna hacerlo o no con La Libertad Avanza.
En la actualidad son evaluaciones, conjeturas, posibilidades y pruebas de fortaleza. La realidad se comenzará a experimentar con cierto grado de certeza tras las alternativas del mundial de fútbol, que generará un impasse en todas las acciones que están encaminadas.



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