Diego Carreño, titular de una inmobiliaria con más de 30 años de trayectoria en la ciudad que “con respecto al tema alquileres la demanda es permanente y la realidad es que la oferta no es suficiente ante la demanda que existe. Eso ha hecho que los valores hayan mejorado y el cambio de la ley ha hecho que la gente se esté animando a invertir un poco más, ya que en un momento la venta para inversionistas se había frenado. Es como que ahora hay un poco más de confianza en cuanto a volver a comprar para alquilar”.
Respecto a las ventas, explicó que “está todo bastante parado. En Pico vemos que casa vez son más las casas que hay para vender, por lo tanto la oferta es muy grande, la demanda es poca y el comprador puede darse el lujo de ofrecer menos dinero de lo que la vivienda vale. Esto se traduce en que las pocas ventas que se concretan se realicen en valores de un 30, 40 o hasta 50 por ciento menores”.
“Cuando hablamos de ventas lo hacemos en general, casas, departamentos, terrenos..., aunque estos últimos se pueden defender un poco más porque ya no hay tantos, en algunas zonas quedan pocos y el propietario pide lo que vale, y si no se lo dan, no lo vende”, añadió.
Carreño remarcó que “ahí la comercialización se hace en valores más reales, aunque también se ha depreciado porque el terrenito que está un poco más alejado del centro, al que la clase media podía acceder a través de cuotas ya se vende menos, porque esa gente ya no cuenta con el dinero necesario para hacer esa inversión. Había un público que a lo mejor capitalizaba los ahorros en un lote, pero hoy nos damos cuenta que ya está costando hasta vender en cuotas. La realidad nos marca que es más fácil vender un terreno mejor ubicado, de contado, a gente con más recursos, que aquellos terrenos más alejados que compraba la clase media con sus ahorros”.
Explicó además que “los locales comerciales son pocos los que hay para la venta, vemos que hay algunos en el centro donde los propietarios los cotizan a valores históricos, pero es poco probable que puedan venderse porque no solamente puede considerarse que están caros dentro del contexto actual, sino que además la rentabilidad de los comercios es baja y eso hace que la ecuación económica no sea favorable para el comprador. Como profesional, en todo caso, la sugerencia es que por el dinero que están pidiendo por un local en el Microcentro, se compre cuatro o cinco propiedades en un lugar un poco más alejado. Así capaz que duplica la rentabilidad”.
“Igualmente, en cuanto a locales para alquilar en el centro no hay tantos. Medianamente el mercado se ha reactivado, se ha superado la primera etapa de incertidumbre y de a poquito va agarrando confianza, aunque evidentemente falta mucho. Nosotros tenemos pedidos de locales, pero prácticamente no hay disponibles”, sostuvo Carreño.
Señaló además que “en los últimos tiempos ha aparecido el furor de construir salones grandes, para empresas de agro, automotores..., en el sector de la Avenida Brunengo y en la Ruta Provincial 1 y vemos que para esos locales de dimensiones importantes hay un cierto mercado en cuanto a alquileres. Distinto es el caso de los salones de fiestas, porque si bien hay varios, actualmente se ha puesto de moda el alquiler diario de quintas de fin de semana, que son adecuadas para reuniones familiares de 30, 40 o 50 personas. Eso se está usando mucho, cada vez hay más y tengo entendido que hay una idea de legislar sobre el particular por el tema de horarios y ruidos”.
En cuanto a viviendas exclusivamente, lo que más se vende son los departamentos en edificios nuevos, pero eso tiene que ver con inversiones y capitalización, ya que mucha gente de clase media alta compra “en pozo” (es la adquisición de una propiedad en una etapa muy temprana de construcción), pero en estos tiempos es muy difícil venderla, por ejemplo, de contado”.
“Hoy está complicado vender todo; el departamento, la casa en el sector céntrico, a las afueras y las quintas; por eso se dan situaciones que, por ejemplo, propiedades de cien mil dólares se terminan vendiendo a 80 o menos”, subrayó.
Carreño dijo además que “una construcción estándar vale 1.200 dólares, una casa de 100 metros debería valer 120.000 dólares, más el terreno, con lo cual nos iríamos a 160 mil aproximadamente, y una casa en el centro se puede comprar por 110 o 120 mil dólares”.
En cuanto a permutas sostuvo que “siempre son complicadas, tras más de 30 años de profesión te puedo decir que históricamente se hacen muy pocas, puede ser una operación cara 30. Hay mucha gente que inicialmente viene con esa idea, pero después hay que encontrar que a uno justo le guste la propiedad que tiene y viceversa, porque hay varios factores en juego. La realidad es que es más práctico vender y luego, con la plata en mano, conseguir lo que cada uno quiere”.
Sobre las expectativas a corto y mediano plazo, Carreño manifestó que “yo siempre soy optimista, no es cierto que no haya plata en el mercado, hay, ciertos sectores tienen mucho dinero, pero hoy no es fácil convencer a esa gente para que compre propiedades. Los negocios inmobiliarios no se pararán nunca, siempre hay gente interesada en comprar y en vender. Hoy hay 90 inmobiliarias en Pico, lo que hace que el mercado esté muy atomizado y hasta situaciones de competencia desleal. Se junta todo...”.
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