Un equipo periodístico de La Reforma recorrió este sábado la zona urbana piquense y documentó (una vez más...) basura acumulada en espacios públicos, algunos que incluso cuentan con cartelería alusiva al cuidado del medio ambiente.
En tal sentido, cabe puntualizar que en diferentes sectores del barrio Julio Argentino Roca se hallaban restos de distintos residuos acopiados en lugares no habilitados para tal fin, que llegaron allí por acción de vecinos que continúan sin tener en cuenta el cuidado ambiental que requiere la ciudad, no sólo por la salud de los actuales habitantes, sino también por los futuros piquenses.
En tanto, en otro sector de la ciudad, en terrenos ferroviarios ubicados entre los barrios Pacífico y Energía y Progreso, nuevamente se hallaban esparcidos junto a un paredón residuos domiciliarios, algo de lo que este medio gráfico dio cuenta en oportunidades anteriores, gracias a la colaboración vecinal con esta redacción, que envió fotografías y también la queja por la situación.
En la mañana de ayer las bolsas de residuos -que alguien “depositó” allí- habían sido rotas por perros que buscaban restos de comida en las mismas, por lo que algunos desperdicios de papel, nylon y otros elementos se esparcían a la redonda ayudados por el viento. Lamentable.
Una vez más desde estas páginas recordamos que el cuidado del ambiente es una acción muy importante, que necesita del compromiso de las y los piquenses todos, ya que es la única manera de dejarles un General Pico menos contaminado a las futuras poblaciones.
Por ello la Municipalidad local brinda un doble servicio de recolección, domiciliario, y también especial (en este caso una vez al mes en cada uno de los barrios), permitiendo que las y los vecinos saquen de sus hogares todo tipo de residuos.
Y por si esto no fuera poco, también cuenta con dos Estaciones de Transferencia de Residuos en las zonas norte y sur de la ciudad, ambas dotadas con varios contenedores identificados para que allí se depositen restos de metal, cartón, vidrio, neumáticos, poda, y también los denominados “húmedos”.
De tal manera, no hay excusas para arrojar basura en la vía pública, con el riesgo de generar focos infecciosos que afecten la salud de niños, jóvenes y adultos, como -lamentablemente- sigue ocurriendo.
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