Cuando el mundo estaba pendiente de la hora en que se cumplía el plazo del ultimátum, un comunicado del presidente Donald Trump accediendo al pedido de las autoridades pakistaníes impulsaba un “acuerdo bilateral” mediante el cual suspendería los bombardeos siempre y cuando Irán abra, sin condicionamientos, el estrecho de Ormuz.
Una circunstancia muy especial vivía el mundo, ante la inminencia de una acción de exterminio contra el pueblo iraní con la que amenazaba concretar EEUU. Ayer, siendo las 20,15 -hora argentina- finalmente el mundo sigue funcionando. Unos bien, otros no tanto y algunos muy mal.
Algo es cierto y es que, en ese aspecto, el presidente Donald Trump ha sabido captar la atención de las distintas naciones, desde las tan poderosas como los EEUU a las más chicas. Todos llevan horas de “vigilia” ante la amenaza que, según los especialistas en políticas y acciones internacionales, puede tener un inicio en la fecha y un horario determinado, pero la acción tendrá una continuidad gravísima a lo largo de los próximos días.
Cómo responde Irán a las amenazas de exterminio de una civilización que es parte de la historia del mundo: “No cederemos ante la presión de los EEUU, ni retrocederemos ante las amenazas de Trump”. Pero la actuación de las autoridades de Pakistán pudo acercar las partes, con ciertos condicionamientos.
Una de las medidas que ya puso en marcha Irán es armar cordones humanos, de todos los niveles y edades, para proteger los lugares que, ha dicho Trump, destruirá totalmente y, con ello, una forma de vida existente en el país.
Un escenario que proyectaba una tragedia es el tema que hoy ha logrado que el mundo de la información esté centralizado en dicho acontecimiento, que Donald Trump viene anunciado desde hace varios días y que se “desinflama” cuando hay una vía de negociación.
Se están manejando suposiciones, dado que nadie conoce con certeza cuales serán los próximos pasos que de el presidente estadounidense.
Para muchos movilizó tropas, barcos, dispuso y armó planes de desembarco. Mientras que por aire envía drones, aviones, entre otros mecanismos, con el objetivo de destruir internamente a Irán bombardeando centrales hidroeléctricas, suministros de agua y todo aquello que provoque, como lo ha dicho, “Vuelvan a la era de Piedra”. Es decir, reducir toda posibilidad de crecimiento y progreso científico-comercial e industrial y tecnológico.
Si uno de los objetivos del controvertido presidente norteamericano era convertirse en el centro de la información mundial, sin lugar a dudas lo ha logrado y lo mantendrá hasta las últimas instancias, que estarían marcadas por el cumplimiento del horario del plazo impuesto para que Irán renuncie al manejo del paso de Ormuz y reconvierta su forma de gobierno.
Pero ayer se producía una reacción de los sectores políticos opositores y de ámbitos republicanos que se muestran totalmente disconformes con aquello que ha pergeñado Donald Trump en procura de alcanzar el liderazgo mundial y ser el más poderoso del planeta.
Dicen, Demócratas y Republicanos en desacuerdo, “No pueden los EEUU eliminar una civilización porque no llega a un acuerdo con las exigencias del presidente norteamericano”.
Ante esta actitud, a horas del fin del ultimátum, numerosas naciones del primer mundo reclamaron cordura y sensatez, nadie puede llevarse puestas civilizaciones que son parte de la historia de la tierra.
La intervención mediadora del primer ministro pakistaní, que ha solicitado a Trump un alargue de dos semanas al ultimátum, logró que las partes cedieran tanto por EEUU como Irán.
De ser viable, esto no significa un “alto al fuego” sino que todo está sujeto al requisito de que Irán deje sin restricciones el paso de Ormuz. Cumplir con este requerimiento daría paso a la apertura de una vía de entendimiento y, naturalmente, del fin de la guerra.



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