Nos encontramos frente a una fórmula popular que se usa para introducir un acertijo, una adivinanza o un juego de ingenio en diversas actividades que desarrolla la ciudadanía. En este caso puntual, estamos haciendo referencia a los manejos del presidente Javier Milei para volver a instalarse con firmeza en la sociedad.
No es solo un mecanismo que esté utilizando el libertario y su entorno más estrecho, sino que -ya lanzados en forma de campaña- todos los sectores procuran reinventarse para lograr respaldo electoral de cara a lo que se avecina.
Es evidente que la mayoría de los ámbitos que se mueven en la política nacional han percibido que esta sociedad está cambiando y que ha comenzado a darle valor al poder de concretar planes de cambios, cuando quienes los dirigen, desde entornos del gobierno, no pueden transformar sus formas de vida.
El fracaso es un término que se ha incorporado al léxico de gran parte de la comunidad. Las vicisitudes, que están siendo soportadas por gran parte de la sociedad, han generado un sentimiento de negatividad política que ha preocupado y preocupa al oficialismo y naturalmente a los opositores recalcitrantes, que no aceptan ninguna negociación, ni acuerdo y son los blancos elegidos por el Presidente para sus diatribas semanales.
Javier Milei está moviendo sus piezas en una forma realmente controversial que afecta a propios, colaboracionistas y opositores por igual.
Se puede llegar a presuponer que parte de esa ingeniería tiene un marco de cobertura en el “triángulo del poder”, aunque hoy aparece debilitado ante el éxito de las embestidas de Karina Milei contra el asesor Santiago Caputo.
Sí comparece con la realidad gubernamental, que el presidente libertario resolviera salir al ruedo de la disputa política y reencauzar, si es factible, a quienes contaba como aliados y hoy observan desde la vereda de enfrente cómo se posicionan ante la caída presidencial y el incumplimiento de lo prometido como el “gran cambio argentino”.
Pero Milei confronta con varios frentes, entre ellos: con algunos que consideraba “incondicionales”, tal es el caso de los EEUU, donde las sonrisas y las palmaditas del presidente Donald Trump le hicieron pensar que no podrían producirse acciones que pudieran perjudicar a la “gran colonia de América del Sur”, Argentina.
Pero esa realidad solo existente en las elucubraciones controvertidas del presidente libertario-anarcocapitalista. Javier Milei, se trastoca y muestra la verdad: que para los EEUU somos una herramienta geopolítica para enfrentar al gigante asiático, China.
Las últimas novedades establecen que EEUU dejó a la Argentina afuera de un nuevo cupo de importación de 300 mil toneladas de carne.
El anuncio presidencial sobre la apertura temporal de importaciones impacta en exportadores sudamericanos y responde a un contexto de baja histórica en el rodeo estadounidense.
La administración de Donald Trump, en Estados Unidos, oficializó el nuevo cupo que persigue el objetivo de incrementar la oferta destinada a la producción de carne molida y contener los precios al consumidor local.
La determinación de Trump había generado expectativas en los principales países exportadores de la región; la sorpresa es que dejó fuera a Argentina, que mantiene una cuota propia de acceso preferencial al mercado estadounidense y el beneficio recayó en otras naciones como Brasil, que no cuentan con contingentes específicos. ¡¡¡Esos son socios-amigos!!!
El otro frente que, “puertas afuera”, procuran minimizar y, según los equipos políticos de Milei es circunstancial, señala que los bloques de la oposición no tienen capacidad de avanzar en trabar los proyectos oficiales.
Con miras a materializar la ofensiva, Javier Milei advirtió tener sobre la mesa el veto y armada la estrategia para contener a los aliados.
Hay un refrán popular que señala que nunca deben darse por ganadores cuando aún resta jugar muchos minutos de un partido, que recién podrá quedar dilucidado cuando se vuelquen las urnas y se haga el conteo de los votos que señalarán la opción elegida por la mayoría de la sociedad.
Por ahora todo está generado por los juicios de analistas políticos, los números adelantados de varias encuestas, unas del lado oficialista y otras del lado de la oposición, no percibiéndose las independientes; si es que a esta altura existen.
En síntesis: Hay de todo para todos los gustos. Se juega fuerte y con estrategias disruptivas que nunca arrojan certezas sino marcan intencionalidades.
Se mantienen las reglas del juego: “Si podes adivinar... ADIVINÁ”.



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