LUNES 13 de Julio de 2026
 
 
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“Se alborota el gallinero”....

La expresión “alborotar el gallinero” es un dicho popular muy arraigado en el idioma español. Significa alterar la calma y provocar controversia o inquietud en un grupo, equipo o entorno que antes estaba tranquilo. Ese fenómeno está ocurriendo en las filas del peronismo pampeano, que  ha comenzado un reordenamiento interno, con aperturas de los que pretenden un cambio y aquellos que siguen apegados firmemente a sus principios y están enfrentados en la lucha por mantener el poder.

La realidad señala que raras veces se obtienen resultados positivos de estos desguaces que rompen la estructura base que les dió primacía política durante muchas décadas en esa búsqueda de instrumentar una transformación no en lo ideológico, sino en las conducciones partidarias.

Se venían observando diversos movimientos, fundamentalmente a nivel de las intendencias que marcaban la intencionalidad de lograr un apartamiento de las conducciones provinciales y comenzar a proyectarse en procura de alcanzar el 2027 en una integración diferente a la actual.

No de todos, sino de un grupo que planifica un cambio sin abandonar las banderas del peronismo, solo son de nombres.

Esos desprendimientos partidarios nacen a consecuencia de los forcejeos que se materializan entre aquello que está conformado y comanda la política provincial y los sectores que, por diversas circunstancias, han quedado afuera del esquema principal, pero anhelan constituirse en parte del  mando principal.

Los “chimentos” y numerosos comentarios surgidos en distintos ámbitos de la provincia, señalaban que en algunos lugares estaban generándose movimientos que pretendían diferenciarse y ser parte de la disputa y no meros observadores.

Los encuentros, asado mediante, eran habituales y los comensales sostenían que tenían como finalidad intercambiar experiencias, analizar dificultades y lograr un planteo unificado que les permitiera acceder a responder las exigencias de las localidades donde fueron elegidos para comandar las intendencias.

Uno de los que mayormente sobresalía era el intendente de Lonquimay, Manuel Feito, quien había dado muestras de estar buscando nuevas estructuras cuando se mostró junto a Luciano di Nápoli y aparecieron los primeros movimientos de “independizarse” del poder central de la provincia y generar su propio camino interno.

Hoy el intendente “lonquimayense” está lanzado en procura del armado político de un nuevo partido que se constituya como una opción al peronismo tradicional y dentro de ese marco -según sus expresiones- plantear las opciones de generar un cambio estructural, con otros lineamientos diferenciados.

Aclaró que de ninguna manera se constituirán como una línea interna, sino “un nuevo partido”, el cual, de acuerdo a sus propias expresiones, no estaría alineado con el actual intentendente santarroseño Luciano di Nápoli.

Feito ya presentó ante la Justicia Electoral de La Pampa el pedido para crear “Fuerza Pampa”, el nuevo partido político provincial.

La decisión provocó zozobra dentro del peronismo y hay quienes dan por hecho que este movimiento responde al proyecto político del intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli. Suceso que el mismo Feito se ha encargado de desmentir, aunque no de convencer.

Un proceso de esta naturaleza genera un desgaste que, hoy, parece inapropiado y está abriendo grietas que serán difíciles de cerrar de acá a los próximos procesos elecionarios.

Un nuevo partido -más allá de aquello que se puede decir- es inevitablemente una fractura interna que, dadas las circunstancias de la política actual, jugaría en perjuicio de un buen resultado electoral.

La presentación de “Fuerza Pampa” significa una ruptura de los intendentes y sus aliados con el Partido Justicialista. Puertas adentro del peronismo se interpreta como una estrategia utilizada para la generación de presión política, aunque abre muchas conjeturas para establecer cuál es su verdadero origen.

El objetivo podría ser mostrar una mayor fuerza a la hora de las negociaciones internas por la candidatura a gobernador para el año que viene.

Y en el caso que ese sea el motivo que promueve esta movida, todo indicaría que se está lejos de alcanzar un acuerdo dentro del PJ, cuando el nuevo espacio, si es que se puede concretar y constituir legalmente, contaría con un sello habilitado para competir por fuera de la estructura partidaria.

“Fuerza Pampa” -ha manifestado Feito a diferentes medios provinciales- “Nació de la convicción de trabajar para resolver los problemas de los pampeanos”. Aclarando que “No es una línea interna sino un nuevo partido político”. “No es contra nadie”.

Como dice el refranero popular: “Del dicho al hecho hay un gran trecho”. Se advierte claramente que “existe una enorme diferencia entre la intención o la promesa de hacer algo y su ejecución real”. A este factor que contemplamos, puede ocurrir aparezcan los sectores opositores que ven en la gestión de Manuel Feito un proceso de debilitamiento potencial que hay que observar con mucho cuidado.

Este aspecto, al que deben sumarse los sucesos controversiales que sostienen el “vernismo con el ziliottismo y di napolismo”, va marcado un cuadro de situación de enorme conflictividad en donde habrá varios derrotados y poco victoriosos. Los ganadores pueder ser de afuera e inesperadamente de otro signo político.

Tal vez algunos ya lo pensaron y juegan a perder, antes que resignar y convenir.

 

 

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