LUNES 17 de Junio de 2024
 
 
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¿Quién mató a Daniel Barrientos?

Una pregunta que debería tener respuesta a esta altura de los trágicos sucesos que se llevaron la vida de un trabajador que estaba cumpliendo su obligación diaria.

En esa misma ocasión la furia, la impotencia de ver a un compañero más, víctima de la inseguridad, motivó una agresión al Ministro de Seguridad que pretendiendo ser más "papista que el papa", se hizo presente  y generó una reacción violenta- que no compartimos- pero que es explicable dado el momento que se vivía.

Sergio Berni,  fue el desencadenante del enojo que tuvo una vía de escape inaceptable, pero que fue una respuesta a un funcionario que venía prometiendo seguridad y la delincuencia se llevaba puesto el tercer chofer de la empresa 620, en lo que va del año.

La movilización, el clamor de justicia, provocó una reacción policial y judicial, que trataron de mostrar diligencia, rapidez en resolver el caso y salieron a campear responsables entre los que tienen señalados, por haber sido judicializados por delitos diversos.

 Hubo allanamientos, y se detuvo a cuatro personas de las cuales quedaron dos, los que-según trascendidos judiciales- estarían implicados.

A partir de lo que se suponía, se estaba ante la diligencia judicial, que solo reunía más elementos que permitiera llevar al procesamiento por el delito de homicidio en primer grado, comenzaron a desvanecerse las pruebas aportadas y los que en un momento fueron acusados, quedaron  en libertad, atento a que no existía consistencia en los componentes que podían considerarse probatorios.

Ese proceso se fue debilitando hasta que el fiscal decidió: " no pedirles la prisión preventiva en base a un plexo de pericias que recibió en los últimos días que no indicaban su participación. Así, no quedan sospechosos presos por el asesinato de Pedro Daniel Barrientos"

Todo a fojas cero, sin  nada que indique que están orientados en las pesquisas que estaban realizando.  Por lo tanto surge el gran interrogante: ¿Quién mato al chofer Barrientos?

Si bien los testigos los habían identificado en rueda de reconocimiento, el análisis que se hace con la técnica de barrido electrónico,  y detecta químicos procedentes de la deflagración de pólvora; era determinante para conocer si horas antes de ser arrestados habían disparado un arma o estuvieran cerca. El resultado arrojó que no tenían residuos en sus manos ni en sus ropas.

El reconocimiento perdió valor porque las pericias realizadas  y el arma peritada, determinaron que ellos, los señalados  por la gente que viajaba en el colectivo, no eran los responsables.

La debilidad de las pruebas, determinó que el fiscal a cargo de la investigación Gastón Duplaá, entendiera que debería liberarlos al no decidir la prisión preventiva que estaban solicitando otros ámbitos.

No pretendemos discutir la decisión del fiscal actuante, pero la realidad elimina todo el movimiento "cirquero" que montó la investigación policial para tapar- de alguna manera- las acusaciones de su inoperancia en el armado preventivo que debería realizarse para evitar estas tragedias.

No son nuevos estos episodios de rápidamente mostrar su eficiencia en la aprehensión de posibles responsables de un hecho delictivo y con la misma diligencia que promocionan la acción, la justicia debe reparar el error y quedan en libertad por ausencia de elementos probatorios.

Si algo queda perfectamente claro es que toda la verborragia del Ministro de Seguridad Sergio Berni, se desvanece ante la puesta en escena que carece de consistencia y solo pretende mostrar  eficiencia donde -claramente- existe una notable carencia de acciones de prevención.

La decisión del organismo judicial, ya ha generado que tanto familiares  del chofer asesinado, como compañeros de trabajo muestren su molestia por lo ocurrido y fundamentalmente porque todo volvió a fojas cero, sin posibles autores, no comprendiéndose porque se desconoció  el reconocimiento que realizaron ocupantes del micro que presenciaron el luctuoso episodio.

Volvemos, aunque resulte reiterativo, a sostener que durante el lapso de  actividad política del Frente de Todos, se ha destacado que el relato es  rápidamente desvirtuado por la realidad.

Los hechos graves se siguen sucediendo y vuelven aparecer los que se muestran como activos personajes que montando estrategias tendientes a disminuir los efectos de una delincuencia que ha ganado el conurbano bonaerense, no hacen más que hablar, porque hasta ahora, no son más que "placebos" sin ningún resultado.

Volvemos a la más cruel  de las desilusiones, especialmente para las familias que han perdido seres queridos, tal el caso de Daniel Barrientos.

Que se pierda la esperanza es uno de los aspectos más gravitantes  en situaciones de la vida, con expectativas desmedidas respecto a la realidad posible de las cosas que anhelas, quieres o sueñas.

Eso nos está pasando a los argentinos. ¿Tendrá solución?

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