MIÉRCOLES 24 de Julio de 2024
 
 
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“Prometheus” a la argentina...

Freud (1932) sostuvo que “la precondición para alcanzar una conquista cultural consiste en la renuncia a una satisfacción pulsional. Esta hipótesis no resulta sólo una forma de interpretar el mito de Prometeo sino que es aplicable a todo proceso de adquisición de un logro espiritual, cultural o material, tal como hallar la forma de prender y conservar el fuego, la invención del psicoanálisis o la creación y fundación de una institución”.

“En la mitología griega, el titán Prometeo tenía la reputación de ser algo así como un astuto embustero y es famoso por haber dado a la humanidad el regalo del fuego y el arte de la metalurgia, todo como parte de un hábil engaño que utilizó, según los relatos de la leyenda, para alzarse con el poder de los dioses y consagrarse como uno, el superior de todos ellos”.

En la Argentina de hoy todos los escenarios políticos están contando con muchos “Prometeos” que se sirven de sus habilidades para mantener engañada a parte de la sociedad en la que han ganado ciertos posicionamientos que, los ha catapultado al poder.

El gobierno de Javier Milei vive utilizando estrategias que le permitan permanecer en el centro de la escena. Cuando algún punto de los cuestionables comienza a perder fuerzas, rápidamente fabrican otro, no interesa demasiado los terrenos elegidos, puede ser el del conflicto, el invento de situaciones que nunca llegan a comprobarse, o aparecen promesas que para la ciudadanía tienen relevancia, dado que están conectadas con la problemática social, económica y financiera.

La trascendencia de algunas cuestiones varía y muchas veces son parte de un juego distractivo, dada que su finalidad no es tan esencial como se pretende, pero dadas las formas utilizadas para presentarlas, plantean interrogantes a una comunidad que viene siendo jaqueada desde distintos sectores.

La herramienta de los “Prometheus” nacionales, es generar inestabilidad, preocupación y que la ciudadanía vea un nuevo foco perjudicial para su subsistencia y la de su grupo familiar.

Los modos ya los incorporamos y lo lamentable es que nadie se de cuenta que está siendo utilizado como el medio para mantener expectativas y relativizar las cuestiones importantes, imponiendo trivialidades que, en definitiva, es “espuma barata” que rápidamente se diluye ante el menor aguacero que se produce en el terreno de las discusiones políticas interpoderes.

El presidente Javier Milei ya inició su periplo “medallero” en busca de profundizar la búsqueda del liderazgo liberal. En ese marco ha pasado desapercibido el formal rechazo del rey de España a recibir al mandatario argentino, entendiendo que Milei no es material utilizable para que muestre al presidente Pedro Sánchez que tiene “banca”.

Un gesto que debería alertar al cuerpo diplomático. Las acciones que en algún momento se consideraron exabruptos, han mellado relaciones que podrían llegar a tener -en un futuro- consecuencias impensadas en el plano del entendimiento comercial.

También se marcó -como al pasar- el desaire del Canciller federal de la República Federal de Alemania, actualmente en el cargo, Olaf Scholz, quien resignó el pedido de una entrevista con explicaciones poco creíbles. Aún se sigue manejando, a la distancia, la posibilidad de un encuentro.

A esta altura, tras seis meses de gobierno y con muchos frentes abiertos de carácter internacional, que han puesto en jaque la política diplomática que debería instrumentar Argentina, como cualquier país, necesario para el primer mundo, pareciera no se recompone.

El excanciller argentino, Diego Guelar, sostenía que: “... los mecanismos de la diplomacia, son las herramientas que nos permiten unirnos al mundo -pero agregó- el presidente Milei es muy particular en su interpretación de las relaciones internacionales y, si bien después retrotrae los ataques personales y pide disculpas, siempre algunas heridas quedan”.

En esa charla periodística mantenida por el conocido ex embajador, quedó claramente explicitado que las particularidades de los presidentes, no pueden arrastrar a los países en una confrontación ideológica, que podría llegar a tener consecuencias negativas en otros ámbitos.

No es suficiente “prometer”. Los hechos son la mejor demostración de la realidad. El valor son las acciones que procuran darle solución a las problemáticas internas; situación que hoy son herramientas que sirven para darle al oficialismo-dialoguistas y opositores recalcitrantes, mecanismos que puedan ser utilizables en la disputa de lo poco que queda del poder público.

Argentina sigue mostrando sus fracturas sociales y económicas, que arrojan indicadores de pobreza, indigencia, desempleo y quebrantos empresariales sin que se vislumbren, por ahora, posibilidades de recomponer y cerrar las profundas grietas del tejido social.

Estos viajes en procura del “medallero”, serán excelentes para el ego personal del presidente pero -hoy- no refleja de qué manera influirá en la Argentina del futuro.

“El mito de Prometeo es una de las primeras versiones que se conocen de la clásica historia en la que se juega a ser un dios y se intentan controlar fuerzas superiores a las que el propio entendimiento puede someter”. Y, además, como manda la moraleja para estos casos: sale mal.

¿Podrá estar ocurriendo lo mismo en Argentina?

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