MIÉRCOLES 28 de Febrero de 2024
 
 
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“Poder contra poder...”

La guerra está desatada y se puede visualizar fácilmente cuando se producen los profundos cambios que ponen en riesgo que se tergiverse “una jugada habilidosa” con la pérdida de dignidad política.

Esta confusión se percibe notoriamente en este juego, al que ha llevado el gobierno del libertario Javier Milei a toda la clase política; a la que él se cansó de denostarla, argumentando que iba a terminar con ella y hoy los tiene incorporados -a muchos- en su estructura gubernamental.

El Barón de Montesquieu, Charles-Louis de Secondat (1689 - 1755), es seguramente uno de los pensadores más relevantes del siglo XVIII de la Europa Occidental, sostenía que “para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder”, una frase que debería servir de “cabecera” de los pensamientos de los políticos del presente.

De acuerdo a la actitud que muestra el fundador de la LLA, secundado por su hermana Karina Milei, el recuperado asesor estrella Santiago Caputo y Nicolás José Posse, asumen que el poder debe ser ejercido sin concesiones de ninguna naturaleza. Esta posición ha generado varias “grietas” internas y externas que han comenzado a hacerse sentir.

Durante toda la jornada de la víspera y por lo que se percibe, hoy podría ocurrir algo similar, las reuniones en el ámbito legislativo, generadas por el oficialismo, los opositores-dialoguistas y un sector del peronismo aislado, siguen procurando aunar criterios que permitan llamar al plenario de la Cámara de Diputados y aprobar el paquete que -hoy desguazado- constituye la Ley Base, que le permitiría a Javier Milei disminuir los efectos de un pronunciado debilitamiento partidario.

Es evidente que la intransigencia del mileismo los está conduciendo a un camino sin salida. Sin la fortaleza política necesaria se hace evidente que la conducta que debería asumirse es la que procura establecer Guillermo Francos, junto a Martín Menem, la negociación para lograr consensos.

Este posicionamiento interno dentro del esquema gubernamental sigue siendo inaceptable para Javier Milei, respaldado o -según los trascendidos- impulsado por “El Jefe”, Karina Milei, que ve la negociación política como una rendición de sus posiciones. Cuando la realidad indicaría que es la única manera de poder lograr sus objetivos.

De esta manera, se está llegando a un estado de conflictividad que pone en riesgo la institucionalidad del país.

Según los acuerdos que se están estableciendo, la sesión para tratar la Ley Ómnibus en Diputados será mañana a las 10: se calcula que se debatirá por lo menos 30 horas.

Mañana, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ha citado a reunión de Labor Parlamentaria para ordenar la discusión. Los más experimentados avizoran un inicio complejo en el recinto de la Cámara baja.

Hay artículos aún sin votos y esto llevaría a nuevos análisis y propuestas que van a requerir, una vez estén acordados, contar con el visto bueno presidencial.

Sigue siendo un artículo que merecerá un tratamiento especial el referido a las Funciones Delegadas, mecanismo que, gobernadores, sectores políticos de izquierda, kirchneristas, entre otros, se han manifestado en contra y piden no sea incluido en el tratamiento.

Sobre el filo del cierre del encuentro realizado ayer, trascendió que los legisladores más experimentados en el Congreso temen un inicio de sesión complejo. Algunos creen que la oposición kirchnerista y la izquierda podrían exigir, por lo traumático que fue el devenir del dictamen, que el mismo vuelva a comisiones.

Las negociaciones de ayer, pusieron de manifiesto la tensa interna que se está librando en el radicalismo y sectores del PRO. Estos advierten sobre varios artículos y tratan de frenar puertas adentro los cuestionamientos que dejan mal parado a su jefe en la Cámara baja, Rodrigo de Loredo.

Muchos diputados también están atentos a la reunión que gobernadores mantuvieron ayer, en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), desde las 19 horas. Tras desguazar la Ley Ómnibus y forzar el retiro de la ley sobre Ganancias, los mandatarios provinciales quieren recuperar fondos que quitó el Gobierno anterior y apuntan la mira al impuesto PAIS.

Todo indica que los desacuerdos priman por sobre las negociaciones y puntos acordados. Se espera -de realizarse- una sesión parlamentaria difícil y controvertida. Esto sin dejar de tener en cuenta los anuncios de los grupos sociales que han manifestado que marcharán al Congreso para evitar que se apruebe la Ley Base.

El clima no es el mejor. Siguen existiendo las dudas y aparecen, cada vez más, frentes que amenazan con desestabilizar al país.

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