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La pandemia también generó una ola de estafas

El Fiscal General de la II Circunscripción, Armando Agüero, brindó detalles a La Reforma sobre la particular situación que se encuentra enmarcada en la pandemia de Coronavirus.

El aislamiento social que se implementó en la Argentina a comienzos de 2020 por la pandemia mundial de Covid-19 provocó desde entonces un importante crecimiento en delitos virtuales, también conocidos como estafas telefónicas, que forman parte del popular término “cuento del tío”. Paralelamente bajó el índice de hechos contra la propiedad.

La Reforma dialogó al respecto con el Fiscal General de la II Circunscripción, Armando Agüero, quien brindó detalles de una particular situación que se encuentra enmarcada en la pandemia de Coronavirus, ya que la misma trajo con sus confinamientos sociales el “trabajo puertas adentro” de los delincuentes, incluso de aquellos privados de la libertad que gozan del beneficio de contar con un teléfono celular para comunicarse con familiares, ante la interrupción de las visitas en establecimientos penitenciarios.

Al mismo tiempo que bajaron los delitos contra la propiedad, llámense robos o hurtos, crecieron las estafas telefónicas, cometidas en su mayoría por personas de otras provincias, según revelan los hechos investigados en la órbita de la II Circunscripción Judicial con asiento en esta ciudad.

En el comienzo de la charla mantenida con este medio gráfico, el fiscal Agüero señaló que “cuando comenzó la pandemia en marzo de 2020, hubo consecuencias a nivel delitos muy evidentes. Bajaron abruptamente los delitos contra la propiedad, como consecuencia que desde entonces la gente estuvo mucho más tiempo en su casa, y también hubo más control policial en las calles”, controlando el cumplimiento de distintas medidas de restricción social que se implementaron para disminuir la velocidad de los contagios de Covid-19, y se aprovechaba ese tiempo para reforzar el sistema sanitario.

“Durante un tiempo del año 2020, cuando hubo Fase 1 de cuarentena, prácticamente dejaron de existir los delitos contra la propiedad”, apuntó Agüero en relación al confinamiento más estricto que se recuerda.

Asimismo añadió que durante el encierro de las personas por cuarentena sanitaria “no se incrementó en gran medida el número de delitos sexuales y de violencia de género”, aunque aclaró que los mismos son una problemática “alarmante” desde antes de la aparición del Covid-19.

Lo que sí creció notablemente fue la producción de delitos de estafa, principalmente los “digitales”, utilizando redes sociales y cajeros automáticos de entidades bancarias.

“La cuarentena tuvo entre sus consecuencias que al estar restringida la salida, muchas personas se volcaron a las compras online, con un mayor uso de telefonía, redes y tarjetas de crédito y débito. Esto significó que creciera la confianza respecto a estas operaciones, lo que fue aprovechado por muchos delincuentes y así se multiplicó la modalidad del delito de estafa”, observó el Fiscal General.

Agüero precisó que en la II Circunscripción Judicial “pasamos de no más de diez estafas en todo el año 2019, a tener una por día en algunos momentos del año 2020”.

Actualmente la estadística indica que descendió la modalidad delictiva a “una cada tres días, aproximadamente”, lo que igualmente es muy importante y da muestra de que los delincuentes están al acecho, dispuestos a cometer estafas telefónicas.

Dos modalidades

Consultado por las principales modalidades en este tipo de delitos, el funcionario del Poder Judicial pampeano puntualizó que “son dos, una es que por alguna razón hacen que la víctima vaya a un banco y así obtienen su clave token, que luego utilizan para vaciar la cuenta y también sacar un crédito a su nombre, que es ofrecido por la entidad bancaria”.

Respecto a cómo hacen los delincuentes para hacerse de la clave token, Agüero ilustró que generalmente “le dicen a la persona que se ganó algo, o se presentan como supuestos compradores de alguna cosa a la venta en páginas web o en redes sociales, y la hacen ir a un cajero diciéndole que le van a hacer una transferencia”.

Agüero le dijo a La Reforma que “al vaciar la cajas de ahorro y tomar créditos bancarios, ninguna estafa hoy en día es menor a los 80 o 100 mil pesos”.

La otra modalidad que se repite en las estafas telefónicas es “la de secuestros extorsivos”, a través de la cual “se comunican con las víctimas, haciéndose pasar por un familiar supuestamente secuestrado y le solicitan la entrega de dinero a cambio de la liberación, contando con la participación de otro delincuente que pasa a buscar la plata”, como días atrás ocurrió en esta ciudad cuando malvivientes le sustrajeron 5 mil dólares a un adulto mayor, simulando el secuestro de un nieto, situación que fue rápidamente esclarecida por la Policía y la Justicia local, con la detención in fraganti de un joven bonaerense que se encargó de “levantar” los billetes verdes.

Presos con teléfono

En el tramo final de la charla, y ante la consulta de porqué se ve con frecuencia que muchas estafas telefónicas fueron cometidas por personas privadas de la libertad, Agüero apuntó que a raíz de la pandemia de Covid-19 “se cancelaron las visitas en todos los establecimientos penitenciarios, para evitar contagios de internos y del personal de seguridad; y entonces como los presos no tienen forma de comunicarse con sus familiares, se les permite el uso de teléfono celular, lo que trajo como consecuencia la multiplicidad de estafas cometidas desde lugares de detención, en algunos casos con la complicidad de personal policial que sabe de eso y no hace nada”, enfatizó.

Al respecto remarcó el fiscal que esto sucede en otras provincias ya que “en la enorme cantidad de estafas que se produjeron en La Pampa desde el año pasado, no hubo ninguna con la participación de presos pampeanos. El preso pampeano no está en esa modalidad”, reiteró.

Y explicó que las estafas telefónicas que involucran la clave token son cometidas en una gran mayoría por personas con residencia “en la provincia de Córdoba”, mientras que los falsos secuestros virtuales se generan intelectualmente desde “la ciudad de Buenos Aires”.

Porqué la gente sigue cayendo en estos “cuentos del tío”, el fiscal dijo que muchas vece se conjugan “la necesidad de vender alguna cosa, la incredulidad y la confianza”.

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