MARTES 11 de Agosto de 2026
 
 
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“Ni chicha ni limonada”...

Y volvió el vocero a su encuentro de los martes con los periodistas acreditados en Casa Rosada. Se registró la reiteración del reclamo que sostienen los representantes de la prensa ante las limitaciones y prohibiciones que aún persisten para el desarrollo pleno de su actividad.

 

El tema soslayado por el vocero fue derivado al área del Secretario de Prensa, quien es el encargado de recomponer y reacomodar el sistema vigente o, en su defecto, darles las respuestas de porqué permanecerán como están en la actualidad.

Hubo, como ya es habitual, más de la mitad del tiempo durante el cual Adrián Ravier se dedicó a detallar y resaltar el trabajo que viene realizando el gobierno del presidente Javier Milei, en todos los niveles gubernamentales.

Un desarrollo tedioso, hecho con un tono mesurado, sin denostaciones ni gestos impropios, pero todo lo expuesto ha sido expuesto por el presidente en los encuentros periodísticos sostenidos con Majul y Feinmann. No aportó nada nuevo, solo una pérdida de tiempo que se le resta a las preguntas de los acreditados, que están sometidos a una sola, sin repreguntar, y acotadas a no más de cinco.

Este sistema que había impuesto con otros gestos y actitudes personales no exentas de agravios y denostaciones cuando las preguntas eran molestas lo inauguró el hoy enjuiciado Manuel Adorni, cargo que pasó a ocupar el dirigente de La Libertad Avanza que fuera diputado por la provincia de La Pampa, pese a no ser pampeano, Adrián Ravier, quien sigue demostrando que le “falta calle” y para quien todo está bien encaminado y Argentina está en pleno crecimiento.

Aunque aclara: “Falta todavía, pero este gobierno tiende a convertir al país en uno de los más poderosos de Sudamérica”.

Tampoco las salidas del presidente libertario han sido afortunadas. Impone un ritmo a sus respuestas que muestra claramente un estudiado desarrollo previo al cual se prestan sus entrevistadores.

Alguna que otra desafortunada definición, que señala hasta qué punto le interesan a Milei los problemas que hoy está soportando -económicamente- parte de la sociedad, va materializando al verdadero libertario que gobierna la argentina.

El tema, por demás urticante, también fue motivo de consulta al vocero, dado que el gobierno sostiene que la morosidad y los compromisos que adquieren los ciudadanos son propios y entre privados, motivo que justificarían el alejamiento del gobierno.

Desconocer -de parte del presidente Milei y sus obedientes subalternos- que se llega a ese límite social por una acción que ha sido generada por las medidas que han roto la microeconomía con procesos desregulatorios, desocupación, pobreza, indigencia, provocados por la falta de recursos para afrontar las necesidades básicas, es tomarle el pelo a gran parte del tejido social que ya no tiene horarios disponibles para tomar otras changas que le permitan engrosar sus ingresos.

Sí, es innegable que la decisión de apelar a créditos o financiaciones especiales de orden bancario y/o empresas privadas de préstamos depende del o de la ciudadana que ha visto agotados sus ingresos normales y al día 20 del mes no puede afrontar los gestos de la canasta básica y, en muchos casos, limitó el rubro alimentación a una comida diaria, privilegiando la de sus hijos.

Realidad innegable que hoy soportan millones de hogares en Argentina y que Javier Milei y Luis Caputo, entre otros, pretenden desconocer que llegaron a estos límites por las acciones del Estado.

Negar esa verdad no soluciona el problema, pero provoca mayor desgaste en la figura presidencial que está en plena campaña para lograr un nuevo mandato y hoy los números se le estarían negando.

En el manejo de diferentes estrategias avanza la mesa política que encabeza la hermana del presidente, Karina Milei, y sus integrantes principales: Santiago Caputo, los primos Menem y el Jefe de gabinete Diego Santilli, con esporádicas presencias de la senadora Patricia Bullrich, quienes están procurando atomizar lo que se muestra contrario, evitar nuevas opciones y mostrarse como la única salida para los argentinos.

Hasta ahora son historias que van armando, preparando escenarios futuros de enfrentamientos políticos que, naturalmente, se esperan para los próximo meses.

Hoy no es una cosa ni la otra, mucha confusión y nubes de humo. La realidad la tiene la sociedad y hoy atraviesa otras preocupaciones que pensar en las elecciones del 2027.

 

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