Una tristísima frase que ha perdurado en el tiempo, dejando en claro que la distorsión de la realidad convertida en una burda mentira, se ha convertido en una herramienta que, hoy, está de moda.
La utilizó la mano derecha de Adolfo Hitler. Fue la principal frase de Joseph Goebbels: “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”. Y de esta manera fueron fraguando un engaño que costó la vida de millones de personas, generando el “Holocausto Judío”.
Para la Ilustración Pública y la PEl Holocausto -o por su término hebreo, Shoá- es el genocidio realizado por el régimen de la Alemania nazi contra los judíos de Europa, durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, propaganda durante el III Reich.
El tiempo y circunstancias diferentes fueron haciendo uso de la expresión para sustentar estrategias basadas en la mentira, que proyectadas a través de diferentes medios -hoy con una amplísima gama de recursos tecnológicos, es un ariete que rompe sociedades y provoca enfrentamientos internos, entre los que creen sin analizar realidades y los que sospechan de todo.
Como decían las abuelas: “El que se quema con leche ve una vaca y dispara”. Esto es parte de lo que ha comenzado a suceder en la sociedad argentina.
Hoy, y desde hace un largo tiempo, venimos desenvolviéndonos en nuestra vida diaria con el manejo de la información que se desarrolla sobre la base de programas elaborados por quienes se dedican al armado de ilusorios escenarios donde todo esta bien, los problemas se van solucionando y nos encaminamos mundialmente a vivir en paz y disfrutar de la transformación y el cambio que se materializa con los avances de la ciencia y la tecnología.
Si el tema es la guerra, todo es una burda mentira ideada por quienes se sienten los “Nerones” del futuro. En esos ámbitos de egos desbordados, soberbia y desarrollo del poder, aparecen claramente diferenciados el “reparto” de los poderosos de los que emergen EEUU, China, Rusia, India, los integrantes de la fuerza de la Unión Europea, que van conformando un mapa conflictivo, donde lo que impera es el interés en pleno desarrollo.
El “Rey del Kremlin”, Vladimir Putin, se adelantó y avanzó sobre Ucrania, generando una guerra que lleva mucho tiempo y resulta difícil predecir cuándo concluirá. Xi Jinping logró imponer sus políticas de liderazgo en uno de los países más poblados del orbe y generar fortaleza basada en su proyecto de expansión productiva, industrial, científica, tecnológica para integrar el rubro de los poderosos que avanzan sobre el mundo en transformación.
En esa disputa que se ha establecido, donde aparece Reino Unido, las Coreas, Irlanda, los países de la europa central y el Medio Oriente, hay un premio, son los emergentes y aquellos que están pretendiendo alcanzar niveles de desarrollo que les permita, merced a sus producciones naturales, comenzar a tener voz y voto.
Pero todo esto, complejo, difícil de entender, aún para aquellos que hacen análisis basados en sus formaciones de políticas internacionales, sus consecuencias y que pueden aventurar formas de cambio, que el común de las sociedades no, también obedecen a la regla de “la mentira bien contada como realidad” que, al descubrirse como una nube de humo, es reemplazada por otra planificación elaborada sobre bases falsas.
En los últimos meses la figura del republicano presidente de los EEUU, Donald Trump, ha logrado escenarios mentirosos en forma constante, que le sirven para amedrentar a sus posibles oponentes y ganar tiempo y, en muchos casos, imponer condiciones.
“Les quedan 48 horas”, vienen diciendo desde distintas fuentes trumpistas a los iraníes, para entregar mansamente las armas y pasar a ser un país sujeto a los deseos del “mandamás norteamericano”. Este ultimátum es de “goma” y dado que nadie dice desde cuándo se cuentan las horas finales, tampoco se sabe cuándo termina la guerra que está provocando destrucción y muerte en esa parte del planeta.
Y si de mentir hablamos, no tenemos que ir demasiado lejos para establecer parámetros similares a los que utiliza Trump, aunque en este caso son elaborados por las fuerzas mileistas, funcionarios y trolls, quienes en conjunto se expresan, procurando salvar los relatos, con otras situaciones que inventan.
Ahora están procurando sacar de las llamas y generarle “futuro” al Jefe de Gabinete, quien falseando los paradigmas que sostiene el presidente libertario en lo referente a la moral, la decencia y su opinión sobre la “casta corrupta”, se montó un escenario de enriquecimiento basado en una ingeniería a todas luces falsa.
Estos aspectos lo han convertido en un paria libertario, solo defendido por los hermanos Milei, cuando todo indicaba que ya debería ser uno más de los desechables, deshonestos, que se vistió con un “sayo” que no le iba bien a sus manejos personales.
Dibujan un Narnia, mundo de fantasía creado por C. S. Lewis, caracterizado por ser una tierra de colinas, bosques y criaturas mágicas (faunos, centauros, animales parlantes) regido por el león Aslan... Pero se olvidan que estamos en Argentina, y que leones inteligentes no abundan.
Tal vez muchos puedan pensar que es un sueño realizable, pero cuando se ve los millones que duermen en las calles, los otros millones que pueblan basurales buscando comida; los que eligen irse del país que los vió nacer, para ver si en otro lugar encuentran futuro, se dan cuenta que han vivido en una cruel mentira que golpea con extrema dureza.
No estamos en Narnia, ni cerca de poder lograr superar los escenarios críticos que estamos viviendo. Seguirán apareciendo los Adornis, los funcionarios y legisladores que, aprovechando influencias, se hacen de cifras multimillonarias de créditos que la realidad indica no pagarán -por lo menos en término-. Se puede apreciar que las secuelas de las mentiras nos están destruyendo, en forma similar a los sucesos que se abaten sobre Medio Oriente, hoy elegida la joya que pretenden los poderosos.
Pero recordemos la sabiduría de los ancianos: “La mentira tiene patas cortas” y no dura mucho tiempo. Tarde o temprano se descubre la verdad.



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