MIÉRCOLES 26 de Agosto de 2026
 
 
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¡¡¡Largaron!!!

Ya no quedan políticos con aspiraciones en los boxes especulando con los tiempos; la actitud presidencial de abrir las puertas de la futura campaña para el 2027 generó la motorización de todos los sectores que pretenden ser de la partida.

El escenario que planteaba el presidente libertario ha comenzado a tener diferencias sustanciales. La afirmación de Milei que: “Yo peleo contra mi mismo”, fue una nueva “utopía” de las tantas que viene creando en su organización mental el titular del ejecutivo nacional.

El semáforo se puso en verde y se comenzaron a mover todas las piezas políticas que aspiran a lograr interesar a una sociedad fragmentada, con los denominados “núcleos” duros y un enorme porcentaje en el que juegan otros factores ajenos al ideológico.

Javier Milei, hay que reconocerlo, puso en juego opciones que la política tradicional había dejado de considerar, atento al tiempo de gobernanza que los malacostumbró y pensaron que nunca podían se relegados del poder.

De alguna manera fue un despertar de la ciudadanía, o de gran parte de ella, que acudía a las urnas con un voto “cantado”. La realidad, marcada por alternativas de un sesgo político extremo contrario al que se había sostenido durante varias décadas, generó una variable, donde las nuevas generaciones comenzaron a tener un amplio protagonismo.

Una nueva y transgresora forma de gobernar vino de la mano de un economista, disruptivo, sin demasiados frenos psíquicos (también llamados frenos mentales o emocionales) que naturalmente operan como barreras internas, conscientes o inconscientes, que procuran limitar el impulso, la acción o la expresión de una persona y que funcionan como un mecanismo de contención que detiene el avance, el deseo o el cambio personal. Todo conformaba parte de la formación del presidente libertario.

Es así que aparece un personaje que se dice apolítico, que ve en los jóvenes su capital social, que muestra desprecio por determinados sectores de la ciudadanía y marca con extrema rudeza a quienes no comparten sus principios.

Este fue el factor que rompió una política hegemónica que se extendía desde el advenimiento de la Democracia y que se fue fraguando en una comunidad que aceptaba ciertos condicionamientos a cambio de prestaciones que le permitían desenvolverse, asistidos por las herramientas que proveía el Estado.

El cambio llegó y reafirmó el concepto que quien dispone quiénes deben gobernar es la ciudadanía, cuando siente que se contemplan sus necesidades y le brindan herramientas para fraguar su futuro y el de sus hijos.

Basados en estos nuevos parámetros se han comenzado a materializar diversos escenarios; algunos que pretenden reflotar un marco ideológico pese a la negatividad social que se muestra en diferentes análisis políticos y se reflejan en encuestas y consultores que se encargan de evaluar el ánimo ciudadano.

También se está perfilando lo “nuevo”, basado en una opción que contemple un país que no puede responder a un solo sentido ideológico sino que, en la diversidad del tejido social, se van conformando las fortalezas de las sociedades y se materializan crecimiento y futuro.

Las bases aggiornadas de la política tradicional han tenido su primer encuentro dejando de lado confrontaciones internas, en un intento por consolidar un frente renovado que ofrezca un escenario donde toda la sociedad se pueda ver reflejada en sus necesidades.

Las mediciones de los distintos segmentos sociales van reflejando cuáles serán las realidades de los próximos meses y se podrá observar hacia dónde apunta la ciudadanía.

Ya se ha manifestado claramente al expresar que no quiere volver al pasado; tampoco repetir nombres ni determinadas tendencias. Una parte está decidida a no ratificar lo actual, dado que no ha cumplido con sus promesas de cambio y ha quebrado el orden interno en procura de lograr sus objetivos de mantener sus proyectos, muchos de los cuales no son compatibles con el crecimiento del país. Están esperanzados en una nueva oportunidad.

La carrera presidencial está en marcha, más allá que por ahora solo interesa a los sectores que pujarán por las candidaturas en juego, ya que -hasta el momento- no hay un marcado interés por la política futura.

Es notorio que gran parte de la sociedad está preocupada por la situación económica, el quebranto social cada vez más evidente y el fracaso del gobierno libertario que logra sus objetivos de Superávit Fiscal a costa del empobrecimiento de gran parte de la ciudadanía.

Los movimientos están y los nombres han comenzado a circular. Se está en la primera etapa de una futura campaña que se prevé intensa y con variables impensadas.

Milei ya no juega solo, se perfilan otros posibles candidatos y aparecen los nuevos. Solo hay que esperar, como dice el refranero popular: “A los apurados se los lleva el diablo”.

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