MARTES 20 de Febrero de 2024
 
 
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‘La tormenta perfecta’

Es, y muchos lo recordarán, el título de una interesante película con matices de profunda connotación humana, donde se pone en evidencia que cuando confluyen todas las circunstancias adversas hacia un determinado punto, sólo queda el recurso humano que lucha, más allá de sus fuerzas y no siempre logra el objetivo deseado.

Hoy en Argentina se están dando esas condiciones en el plano de lo social, económico y financiero. Todo parece coincidir en puntos negativos que agravan más el escenario, en el que se están procurando colocar los parches que amortigüen el golpazo.

Este gobierno, que ha ingresado en la última etapa de su mandato y que pretende darle continuidad, manejando la reelección como el salvoconducto que le otorgue otros cuatro años, no es consciente que el camino recorrido está plagado de intentos por reflotar un cuadro económico, que ha sumando fracaso tras fracaso.

Nadie quiere voluntariamente hacer las cosas mal y que gran parte de la sociedad, no vea la hora que se vayan.

En reiteradas entregas hemos mencionado que hay que dejar de lado los egos personales y procurar que en los cargos de decisión, quienes deben operar políticas de Estado, deben ser los mejores.

No importa el color ni la ideología que tengan, lo trascendente e importante es que puedan resolver los problemas. Y eso es un fenómeno que en este país no se ha producido.

Hace muchos años que venimos tropezando con la misma piedra. Cometer el mismo error una y otra vez, saberlo y volver a cometerlo. A más de uno le pasa esto o le ha pasado a lo largo de su vida. Y es que la famosa frase de que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra” es más que cierta.

Esto tiene una moraleja: ‘aprender de los errores te acercan al acierto porque el problema no es tropezar dos veces con la misma piedra; el problema es no aprender a no tropezar con esa piedra. Si no aprendes nada, lo más probable es que vuelvas a tropezar una tercera, una cuarta y muchas veces más’.

Nosotros los argentinos somos eso. Insistidores en equivocarnos. Pretender ver que fue un error, pero que ahora, como nos dijeron ‘volvieron para ser mejores’. Y la resultante está a la vista.

En el presente estamos transitando por un ‘obstáculo derivado de una concepción fascista de la política, exacerbada intencionalmente en los últimos cuatro a cinco lustros’.

‘Dos de las características más notorias del fascismo son reducir la complejidad de los problemas a la identificación de un enemigo, no importa quién sea y a sufrir una crónica obsesión por el complot y la supuesta amenaza derivada de él’.

Sobre esa base, a nuestro criterio, falsa e interesada, todo conduce al fracaso. Brilla en una primera instancia y después viene la oscuridad, propia de los que quieren tener un dominio absoluto. Reinar por sobre todo el resto de los ciudadanos.

Hoy estamos enfrentando una suerte de ‘ruleta rusa’. Difícil pronosticar cuándo saldrá el disparo. Se han conjugado los factores: sequía, inflación, ajuste dispuesto por el FMI y la consecuente falta de dólares. Un combo explosivo, que nadie hasta ahora ha podido resolver.

A estos factores debemos sumarles el último informe del Indec, donde señala que creció la indigencia ante un ingreso magro que le impide acceder a una canasta básica, que se ubica, según el citado dossier oficial, en 177.000 pesos, para no ser pobre.

Todos son factores que se suman a la ‘tormenta perfecta’ que mencionamos en el principio de esta entrega.

El fracaso de las actuales autoridades económicas es notorio. Los parches ya no dan resultado.

Fueron una instancia superadora para evitar el colapso,cuando resolvieron echar a Martín Guzmán. Pero es evidente que sin planes todo indicaba que transitaríamos hacia una nueva frustración.

Los resultados obtenidos, hasta ahora, están marcando que estamos en lo acertado.

Nada hace presumir que en tan escaso tiempo que faltan para elecciones presidenciales, puedan darse los objetivos perseguidos. Máxime cuando todos están mirando las fechas de las PASO y de sortear este escollo como enfrentan las finales en octubre y prever que si hay ‘empate’ técnico, deben apelar a consensuar con otros sectores para poder ganar.

Esto significa que podrán morigerarse los efectos nocivos de una alta inflación, se intentará arribar a consensos paritarios y se instrumentarán mecanismos que amortigüen los efectos del crecimiento exponencial de la canasta básica.

Pero todo será pasajero. Como venimos expresándolo en otras entregas: PARCHES, que en algún momento se despegan y el problema está y cada vez más severo.

Son los efectos que se conjugan para que la ‘Tormenta sea Perfecta’.
 

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