Son dos factores que se vienen analizando por efecto de los contenidos de las famosas “dos bibliotecas”, la que pretende argumentos que respondan a los aspectos legales y aquella que encuentra respaldo en el uso del poder ilimitado.
Se viene intentando hace años, procurar el sano equilibrio entre la justicia y el deber para evaluar acciones de los países del medio oriente que viven en constante estado beligerante.
Se materializaron los criterios diferenciados cuando el presidente Vladimir Putin invadió a Ucrania y en una cruenta guerra que ya lleva excesivo tiempo, ha costado vidas de ambos lados y se mueven argumentaciones que pretenden justificar lo injustificable. Todo por riqueza y más poder.
Se habían establecido normas internacionales que pretendieron poner limites al enfrentamiento de las “dos Coreas” y, tras muchos años de disputa, hoy viven una tensa calma donde se disputan terrenos y primacías ante un mundo que avanza hacia el logro de la paz, las negociaciones, los acuerdos y terminar con el ego de los muy poderosos que pretenden el mando hegemónico, comercial, financiero y si las condiciones se prestan, a través de las armas sumir responsabilidades políticas.
Esta situación se ha visto materializada en la acción, que ordenada por el presidente republicano, Donald Trump, fuerzas especiales norteamericanas instrumentaron para atacar y llevarse fuera de las fronteras de su propio país a quien detenta la presidencia del mismo, en este caso Venezuela, Nicolás Maduro. Un suceso que causó 40 muertes entre civiles y guardia especial del presidente capturado.
Se veía que se había pasado de la simple amenaza a esporádicos ataques en una determinada zona caribeña a supuestas embarcaciones que, el gobierno americano, consideraba transporte de drogas. Era la lucha establecida contra el narcoterrorismo, hoy transformada en una cuestión de poder político-social.
Las reacciones negativas que repudiaron la acción del gobierno estadounidense se han comenzado a expresar. No en defensa de Nicolás Maduro, cuya acción presidencial es repudiada, sino por la acción ordenada por Trump, considerada un quiebre del derecho internacional.
Fundamentalmente que afecta la libertad de los países. Es considerada una invasión a los derechos democráticos que compete y que solo pueden utilizar y manejar los venezolanos.
Se ha sentado un precedente que, según quién lo interpreta, es positivo o negativo, pero abre una puerta a la intromisión de otros países en las políticas internas de otros Estados, donde juegan diversos factores entre ellos el de las riquezas naturales del país atacado. En este caso, el petróleo: expresamente señalado por el presidente norteamericano.
Nada constituiría un impedimento para que Donald Trump, esgrimiendo argumentos que señala darle a los venezolanos las libertades que hoy, el dictador Maduro había conculcado, resolviera ingresar y fijar parámetros de gobierno a futuro; según mencionó: “Hasta que exista la posibilidad de una transición normal”.
Este tipo de intervención de ser aceptado fuera de las normas internacionales habilita al poderoso presidente norteamericano a intervenir en cualquier país y tomar las riendas de la política, sustentado en que ese dominio se mantendrá “hasta que pueda haber una transición”. Eso significa claramente que EEUU asume el poder absoluto hasta que considere están dadas las condiciones que entienda son -para él- normales.
Otro de los aspectos señalados por el propio Trump en conferencia de prensa, fue que se harán cargo de la explotación y comercialización del petróleo venezolano, que será entregado a compañías norteamericanas hasta que se recuperen integralmente los mercados.
Por otra parte, se mostró pesimista y así lo expresó cuando dijo que no cree que “la líder opositora María Corina Machado tenga el apoyo necesario para gobernar el país. En cambio, se mostró abierto a trabajar con la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez, quien según la Constitución de Venezuela debería asumir el poder en lugar de Maduro”. Todo indica que desde hoy Venezuela pasó a ser dirigida por el presidente Trump y su equipo. El futuro será negociable.
Las fuerzas armadas venezolanas han fijado posición rechazando la actitud de los EEUU y procederán al llamado de los organismos legislativos que norman el gobierno para fijar el reemplazo del dictador Maduro y establecer, de acuerdo a sus contenidos constitucionales, el procedimiento a futuro.
El exceso verborrágico -o intencional- de Donald Trump advirtió que los motivos que llevaron al operativo contra Nicolás Maduro, serían los mismos que están evaluando en torno a la situación mexicana, donde apunta directamente a los “carteles” de la droga y su vinculación con organizaciones norteamericanas dedicadas al narcotráfico y trata de personas.
Amenaza que la presidenta Claudia Sheinbaum, ha advertido y ha respondido entendiendo que está ejecutando una política expresamente dirigida a combatir ese flagelo, aclarando que: “no necesita ayuda de los EEUU”.
El accionar trumpista abrió una peligrosa puerta de acceso a países emergentes o de menor estructura que norteamérica, como futuros candidatos, según sean los intereses que giren alrededor de sus poderes productivos y que el país del norte considere necesarios para lograr la consolidación de una fortaleza que -según Trump- se perdió durante el gobierno de Joe Biden.
Trump ha demostrado que pretende ser el eje del poder mundial. Ejecuta sus políticas basadas en devolverle a los EEUU un poder que el gobierno Demócrata, con su accionar, había debilitado.
Hoy se muestra un escenario conflictivo, que los intérpretes de la política internacional prevén como de muy difícil tránsito.
Solo habrá que esperar, el tiempo y las circunstancias mundiales aún no se han expresado.



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