Diferenciándose de la letra de esa popular canción que caracterizaba a Rodolfo Zapata: “No vamo a trabajar”... el presidente libertario Javier Milei, siguiendo su actitud de no abandonar la actividad, le impone a los legisladores la segunda extraordinaria que se extenderá desde el 2 al 27 de febrero.
Es también parte del cambio que propone y con ello pone fin al extenso periodo vacacional de los diputados y senadores que se extendía desde noviembre hasta marzo, con algún espacio de extraordinarias que eran no más de 15 días sobre el filo de la culminación del período anterior.
Esta prerrogativa que tiene el Poder Ejecutivo le permite poner agenda y nada que se pretenda incorporar sin su aprobación puede concretarse.
Para este lapso especial el Decreto presidencial fija cuatro proyectos para darle tratamiento. En primer término y privilegiando su análisis la “modernización laboral”, reforma para muchos, que ya tiene despacho de comisión y cuyo tratamiento fue diferido para esta segunda extra. Atento a las divergencias y planteos opositores que ponían en riesgo conseguir el número necesario de votos para sancionarla.
Los otros temas son modificación del régimen de presupuestos mínimos para la preservación de los glaciares, la posible designación de Fernando Adolfo Iglesias como embajador extraordinario y plenipotenciario y la consideración del Acuerdo de Libre Comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea (UE).
Antes de emprender viaje a Davos, en horas de la madrugada fue firmado el Decreto 24/2026 publicado ayer lunes a la madrugada en el Boletín Oficial, como se preveía, según los anuncios del vocero presidencial y Jefe de Gabinete Manuel Adorni.
No debería sorprender, dada la actividad que ha desplegado en los últimos 15 días la mesa chica política que armó el titular del ejecutivo para mantener activa las reuniones, negociaciones y acuerdos con los gobernadores dialoguistas, que ha venido cumpliendo el Ministro del Interior, Diego Santilli y que -según los trascendidos- habrían logrado el consentimiento de los mandatarios para aprobar, fundamentalmente, la modernización laboral.
No obstante esa posibilidad, que puede concretarse -habrá que esperar las extraordinarias-, se está conformando un frente opositor dentro y fuera del recinto legislativo que no estaría de acuerdo con los contenidos de la norma que se pretende convertir en la ley que modernice un sistema de legislación laboral que, en parte, es obsoleto y conspira con la intención de reformular el empleo privado incentivándolo para hacer desaparecer el trabajo en negro.
Por un lado las centrales obreras y diferentes gremios y por otro las presiones que se ejercen desde los cuadros jurídicos manifiestan sus diferencias entendiendo que su aplicación conspirará con, por una parte, los convenios existentes y por la otra con la denominada “industria del juicio”, esta última es la que resulta más gravosa para el sector empresarial, industrial y de las Pymes.
Otro aspecto que se cuestiona es el tema de la modificación de presupuestos mínimos para la preservación de los glaciares, lo que pone en riesgo riquezas que son altamente codiciadas por dos poderosos del mundo actual EEUU y China.
En ámbitos de la Cámara Alta, la senadora Patricia Bullrich procura asegurar la protección del calendario legislativo para la aprobación de la reforma laboral durante la primera quincena de febrero.
La presidenta del bloque oficialista se encuentra abocada a definir el respaldo parlamentario necesario y concluir las modificaciones finales al texto. La estrategia, que coordina la titular de la comisión de Trabajo y Previsión Social, busca asegurar una sesión entre el martes 10 y el jueves 12 de febrero.
En estos momentos se presume que están dadas las condiciones para que, más allá de los posicionamiento opositores, la Libertad Avanza cuente con los votos necesarios, no solo para el quorum, sino para lograr la mayoría y que se acepten los proyectos presentados.
Pero es importante señalar que en política nunca está dicha la última palabra. Ya se ha sucedido en oportunidades anteriores y lo más cercano fue la obligada postergación a que se vio sometida la modernización-reforma laboral, cuando todo indicaba que corría riesgo de no contar con los votos necesarios. Si el oficialismo trabaja a destajo, también lo está haciendo la oposición que necesita estabilizar sus fuerzas ante el notorio debilitamiento de quienes, hasta ahora, habían sido sus conductores.
Todas las fuerzas políticas que tienen voz y voto en el Poder Legislativo preparan su artillería para enfrentar, unos el resultado opositivo que alienta el oficialismo y los otros impedir que se concrete.
Fin del descanso veraniego, los argentinos enfrentan el inicio de una etapa que se supone será muy conflictiva. El mundo está convulsionado por las osadas acciones del presidente Trump, el oriente medio es un escenario beligerante. <EM>Sigue siendo un “nudo gordiano” la guerra Rusia - Ucrania, mientras que China sigue operando en la búsqueda de ganar mercados con alguna injerencia diplomática para sentar posicionamientos, pero no políticas. Por lo menos por ahora.
Milei en Davos, habrá que ver qué expresa, aunque a grandes rasgos se conoce el aspecto medular de su discurso y es esperable que algo tenga reservado. De Trump ya se conocieron sus objetivos y los planteará buscando respaldo internacional a su intento de liderazgo mundial.
Año difícil se vislumbra que será el 2026. La reformulación del nuevo orden mundial está en marcha, sustentado en un pensamiento ideológico que se inclina hacia un liberalismo extremo, al que ya muchos países del primer mundo han adoptado.
El poder y los liderazgos están en juego. Solo hay que esperar quien mueve más acertadamente las piezas de la futura estructura política de un gran cambio.



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