SÁBADO 01 de Agosto de 2026
 
 
Compartir
Twittear
 

“El gran chanta”...

Es un término lunfardístico muy utilizado en la jerga popular para señalar a un determinado personaje que pretende parecer aquello que realmente no es y deja evidenciado en cada intento su escasa formación, más allá de ostentar títulos universitarios.

La exacta definición del término señala que: “El gran chanta es una expresión coloquial argentina, utilizada en el lunfardo para referirse a una persona sumamente embustera, poco confiable y tramposa, que apela a la labia y el engaño para sacar provecho de los demás o aparentar lo que no es”.

En cada país tienden a identificar ciertos personajes que -como dice el refrán- “mejor perderlos que encontrarlos”. “En Argentina, un chanta es alguien mentiroso, poco confiable o irresponsable, que usa la labia y el engaño para sacar provecho de los demás. Es una figura clásica de la cultura urbana, famoso por prometer más de lo que puede cumplir”.

A escaso lapso de tiempo que el ex diputado pampeano -que no es de La Pampa- que ejercía como profesor de Economía en la Universidad de La Pampa, Adrián Ravier, se hizo cargo de reemplazar en el cargo de vocero presidencial al ex Jefe de Gabinete, Manuel Adorni (que mantenía ambos cargos y fue echado de la función pública ante la investigación judicial que se le sigue por enriquecimiento ilícito, inversiones no declaradas e incumplimiento de los deberes de funcionario público) no ha dejado de cometer errores, intentar desvirtuar la realidad con relatos mentirosos y mostrar que no está preparado para atender los reclamos periodísticos de los acreditados de prensa que operan en la Casa Rosada.

Tiene -según reflexiona un “veterano” de la sala de periodistas- buenos modales, a diferencia de los gestos y denostaciones continuas que debían soportar del ex vocero, pero “está cada vez más alejado de hacerlo con la solvencia que una función de esa naturaleza exige, dado que es la voz del presidente”.

Errores continuos, dudas, titubeos que remarcan que no conoce ni está empapado de las contingencias que reclaman saber los periodistas cuando preguntan.

Se equivoca y como hay un equipo que le confecciona la respuestas, evidencia no leerlas antes de enfrentar a los acreditados, algunos de los cuales gozan de larga experiencia y no solo que saben preguntar, sino que están empapados de la realidad social, política y económica del país, esto hace que resulte más notorio que el vocero cada vez da más señales de no estar preparado adecuadamente para un cargo de tanta responsabilidad.

Muchos recordaban las expresiones presidenciales de hace tiempo, cuando categorizó a Ravier como un improvisado, mal formado económicamente, utilizando algún que otro término peyorativo hacia la persona del hoy vocero.

Y los errores se siguen acumulando y son objeto de burlas en las redes sociales, donde se remarca que es comentado en el ámbito del staff gubernamental que no estaría demasiado lejos su apartamiento del cargo.

En esta oportunidad señalan que no tuvo suerte el actual vocero de Javier Milei. “Luego de veinte segundos leyendo una respuesta que no se relacionaba con la pregunta que le habían hecho, se detuvo y aclaró que se había equivocado. “Perdón, está mal la respuesta. Era una respuesta a otra pregunta”, dijo, sonrojado. Pidió tiempo. “Un segundo, que...”, se escuchó. Sin más, buscó entre sus papeles y pasó a leer el texto “correcto”.

Ni bien terminado el habitual encuentro que sirve para que los periodistas se distiendan y disfruten un rato de un espectáculo lastimoso, las redes sociales estallaron, algunos pidiendo “Volvé Adorni” y otros “No cumple la tarea específica de un vocero que es transmitir con claridad el mensaje oficial”.

Desconoce la pobreza, ignoró el mensaje de profundo sentimentalismo de la Selección cuando mostraron una sábana donde se había escrito “Las Malvinas son Argentinas”...

Habló de Argentina como “un país bananero” y cuando hubo repercusión que contrariaba sus expresiones desubicadas intentó dibujar una explicación, aludiendo que habían sido sacadas de contexto y culpó al periodismo, denostándolo. Es en esta oportunidad cuando los medios hicieron ver los mensajes donde dejó esa expresión materializada, atento a que lo escrito no podía borrarlo. <EM>Los continuos yerros del vocero presidencial, las acusaciones vertidas hacia el periodismo, al que acusa de actuar con “mala fe” y malinterpretar los dichos, “sacándolo de contexto” está generando mucho malestar y se habla en diferentes círculos de la Rosada que su situación no es del agrado de Karina Milei ni de Santiago Caputo.

Todo indica que Javier Milei observa sin señalar -por ahora- satisfacción por el reemplazo del vocero que defendió a capa y espada, durante casi tres meses, pese a las denuncias judiciales que pesaban sobre su persona.

Fue un reemplazo de apuro, dada la situación que se vivía y amenazaba con agravarse en relación a Manuel Adorni, pero la realidad se impone y claramente muestra que Ravier es “mucha cáscara y poco contenido”.

Como decía el ahora presidente Javier Milei en antiguos posteos al economista Adrián Ravier: “imbécil total” e “idiota”. Además, lo tildó de “chanta que habla de Keynes sin leerlo”, “pésimo economista”. Hoy es el vocero que dice aquello que piensa el presidente.

En realidad, hay que reconocer que el presidente no se equivocó.

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.