DOMINGO 03 de Mayo de 2026
 
 
Compartir
Twittear
 

¿Cuál es el final?

Hasta ahora ningún especialista en materia de política internacional ha podido acertar hacia dónde apuntan las decisiones del contradictorio presidente de los Estados Unidos de América.

Se lo sabe difícil, controvertido, cambiante en un juego que en las circunstancias actuales, donde se están jugando factores sociales, económicos, religiosos e ideológicos, es tener en las manos una bomba de gran poder con la cual pretende domesticar al mundo que lo rodea.

Algunos dirán que estas conductas suelen reflejar falta de integridad, inmadurez emocional, intereses ocultos, o mecanismos de manipulación como el “gaslighting” (hacer luz de gas): “una forma de manipulación psicológica abusiva donde una persona hace dudar a otra de su propia memoria, percepción o realidad, generándole confusión y ansiedad”.

Se busca destruir la confianza de la víctima para controlarla, haciéndole creer que sus recuerdos son falsos. También puede ser un reflejo de una disonancia cognitiva.

Pareciera ser la forma de actuar de Donald Trump con comportamientos similares de su entorno, marcando un claro objetivo de alcanzar el fin propuesto, al tomar la responsabilidad de conducir por segunda vez los destinos de los EEUU: “Convertir a los norteamericanos en los más poderosos del mundo”.

Esta dualidad señala un personaje que cuando elabora una estrategia -en este caso en el tema que hoy le preocupa, vencer la resistencia del Irán-, tiene un plan inicial, pero guarda en carpeta el plan “B”, “C” y finalmente detona con el “D” si las cosas no se dan como el pretende.

El mundo se convulsiona, las agitaciones internas políticas de la Unión Europea, Oriente Medio y Asia, están manejando opciones que los ubican de un lado o del otro del posicionamiento que asumió el gobierno estadounidense, que está transitando por una línea muy fina que lo separa del abismo que mundialice la guerra.

Estos gestos tienen imitadores, que pretenden avanzar en sus problemas internos, de la misma manera que lo hace el presidente republicano, hoy muy presionando internamente por su propia tropa y el sector opositor conformado, fundamentalmente por los Demócratas.

El mundo actual es un escenario cambiante. Las sociedades que hoy te eligen para conducir los destinos del país en el que viven, no firman compromisos a perpetuidad, sino que condicionan esa elección a que los mecanismos gubernamentales tiendan a brindarle la oportunidad de superar sus proyectos de crecimiento y desarrollo.

Creer que uno o más éxitos en los planes instrumentados les otorga crédito sin límites, es vivir en una nube ilusoria que no les permite observar que la ciudadanía te acompaña hasta la “puerta del cementerio”. Hasta allí llegan las lealtades y los argumentos convincentes.

Quienes operan con respaldos y fortalezas generadas en esas supuestas lealtades se comienzan a sentir únicos y es cuando se chocan a corto o mediano plazo con la realidad que indican las situaciones personales y familiares de las diferentes sociedades del mundo.

La Argentina transita un momento con enormes dificultades internas que, pese a los esfuerzos que se realizan, no logra superar el derrumbe de las “lealtades” que aparecieron en las elecciones de medio término, pero que solo eran, dar un tiempo para recomponer lo prometido.

Hoy, a las alteraciones que internamente han complejizado severamente la credibilidad del gobierno, se le suman las fluctuaciones de un mercado internacional que está atado a los vaivenes de la guerra desatada por Donald Trump contra Irán y países de Oriente Medio que han tomado partido y que, sin coincidencias para establecer normas de paz, para alcanzar entendimientos futuros, hoy amenaza con “Borrar a los enemigos de la actual civilización”: Una manera de reestablecer un gobierno de la Edad de Piedra.

El mundo se agita por las consecuencias que se están soportando, fundamentalmente en el comercio, la industria y el manejo del combustible, basado en el petróleo y sus derivados, hoy la “prenda de paz” que pide el presidente norteamericano.

Van bastante más de las dos o tres semanas que dijo Trump durarían los iraníes y junto a Israel se convertirían en el eje de la comercialización de una de las cuencas petroleras más importantes del mundo y una forma de comenzar a establecer los límites de crecimiento del gigante asiático, China, pero también indicarle a India qué podría ocurrirle si su objetivo es salir a pelear el gran mercado.

La crisis está agravándose día a día y generando conflictos mucho más complejos que alteran el normal desenvolvimiento del primer mundo, la Unión Europea y el sector que configura una fuerza a contemplar -Francia, Reino Unido, Alemania- las coreas, sin descartar a los que hasta ahora siguen los acontecimientos expectantes.

El mundo vive una etapa de grandes conflictos ante la perspectiva real de estar en el tránsito de un profundo cambio de mentalidad, llevado por la evolución científica que está en pleno desarrollo y crecimiento.

Es una variable que está afectando seriamente la formación de las nuevas generaciones que serán, en un futuro, los herederos del gran cambio.

 

 

 

 

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.