VIERNES 25 de Septiembre de 2026
 
 
Compartir
Twittear
Primavera y lluvias: 

¿Cómo prepararse para reducir el impacto de las precipitaciones?

Con lluvias más intensas y frecuentes en esta época del año, es indispensable apostar por soluciones que permitan gestionar el agua de manera más eficiente. Las ciudades, en comparación a zonas rurales, infiltran menos agua y por eso tareas que antes parecían menores hoy hacen una diferencia mucho mayor. 

Amanco Wavin comparte diez recomendaciones preventivas para reducir el riesgo de inundaciones y minimizar los daños durante lluvias intensas.

Con la llegada de la primavera comienza el período de mayor actividad de lluvias en gran parte del centro y norte del país. Impulsada por la consolidación del fenómeno de “El Niño”, pone a prueba tanto la infraestructura urbana como las instalaciones de viviendas y edificios, especialmente ante eventos de precipitaciones intensas cada vez más frecuentes.

Cuando las precipitaciones intensas se concentran en pocas horas, los sistemas de drenaje reciben un volumen de agua muy superior al habitual. Si a eso se suma la impermeabilización creciente de las ciudades, el agua tiene menos posibilidades de infiltrarse y aumenta la velocidad con la que llega a calles, desagües y cursos superficiales.

Todos los años nos encontramos con intensas precipitaciones, que generan importantes consecuencias económicas y sociales. Según el Banco Mundial, en nuestro país, cada año, como consecuencia de las inundaciones, un 0,14% de la población cae en la pobreza y se pierden, en promedio, alrededor de US$1.000 millones anuales.

Infraestructura

Si bien muchas inundaciones están asociadas a la falta de infraestructura y de sistemas de drenaje adecuados, también influyen el crecimiento acelerado de las ciudades y la consecuente impermeabilización del suelo. La expansión de calles, edificios, veredas y estacionamientos altera el ciclo natural del agua al impedir su absorción por el terreno, lo que incrementa el riesgo de anegamientos durante lluvias intensas. 

En este contexto, las lluvias intensas tienden a concentrarse en períodos cada vez más cortos, un escenario que exige ciudades e infraestructuras preparadas para gestionar mayores volúmenes de agua en menos tiempo. Más allá de fenómenos estacionales como “El Niño”, la adaptación frente a eventos climáticos extremos se volvió un desafío creciente tanto para los espacios urbanos como para las viviendas.

“Cuando en pocas horas cae un volumen de agua que antes se distribuía a lo largo de varios días, los sistemas de drenaje trabajan al límite y cualquier obstrucción o deficiencia en la infraestructura puede aumentar el riesgo de anegamientos. Por eso la prevención comienza con tareas de mantenimiento, pero también requiere soluciones capaces de gestionar el agua de manera más eficiente,” destacó Víctor Guajardo, Gerente General de Amanco Wavin Argentina.

“Tecnologías como Wavin QuickStream, para una evacuación eficiente del agua en grandes cubiertas, y Wavin AquaCell, para infiltrar o almacenar el agua de lluvia, reduciendo el riesgo de anegamientos y promoviendo su reutilización, ayudan a reducir la sobrecarga de la red pluvial y favorecen un uso más sostenible del recurso”, agregó Guajardo.

Recomendaciones

Aunque no todas las inundaciones pueden evitarse, muchas de las consecuencias pueden reducirse mediante tareas simples de mantenimiento y decisiones de diseño que favorezcan una mejor gestión del agua. 

Amanco Wavin compartió las siguientes recomendaciones para reducir las posibilidades de inundación y los daños durante un período de lluvias intensas, y algunas tareas de mantenimiento que podemos realizar para proteger nuestra vivienda:

1) No arrojar basura en la vía pública, ya que puede obstruir bocas de tormenta y agravar los anegamientos.
2) Podar árboles cercanos a la vivienda para evitar que ramas caigan sobre el techo o tapen los desagües.
3) Instalar módulos de infiltración y almacenamiento de agua de lluvia, ya sea para reutilizarla en riego o limpieza, o para realizar un almacenamiento temporal que ayude a disminuir la sobrecarga de la red pluvial durante eventos intensos.
4) Incorporar superficies permeables, como adoquines drenantes, césped o jardines de lluvia, que permitan infiltrar el agua al suelo en lugar de enviarla directamente al sistema pluvial.
5) Limpiar canaletas, techos y desagües para eliminar hojas, ramas y residuos que puedan impedir el correcto escurrimiento del agua.
6) Revisar las bajadas pluviales y verificar que no estén obstruidas, rotas o desconectadas.
7) Controlar las rejillas y desagües exteriores, retirando tierra, basura u otros elementos que dificulten el drenaje.
8) Inspeccionar periódicamente el estado del techo y reparar grietas, tejas rotas o filtraciones cuando sea necesario.
9) Verificar el correcto funcionamiento de bombas de achique, válvulas antirretorno y sistemas de drenaje, especialmente antes de la temporada de lluvias intensas.
10) Sellar fisuras en paredes, pisos y cimientos que puedan facilitar el ingreso de agua y generar humedad o daños estructurales.

 

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.