El encuentro comenzó con un desarrollo parejo, aunque fue el conjunto de Avellaneda el que golpeó primero. A los 8 minutos, Matías Abaldo aprovechó una jugada rápida de contraataque y definió para el 1-0 del Rojo, sorprendiendo al Xeneize en su propio estadio.
Boca intentó reaccionar con mayor posesión y presencia en campo rival, pero se encontró con un Independiente ordenado y peligroso cada vez que pudo salir de contragolpe. Sin embargo, el partido cambió sobre el final del primer tiempo.
A los 53 minutos, tras revisión del VAR, el árbitro Andrés Merlos sancionó penal para Boca por una infracción sobre Alan Velasco. La jugada generó protestas del conjunto visitante, que incluso derivaron en la expulsión de Gustavo Quinteros por protestas y conducta antideportiva. Milton Giménez se hizo cargo del remate y estableció el 1-1 con un disparo preciso contra el palo derecho de Rodrigo Rey.
En el complemento, el partido se volvió aún más friccionado. Ambos equipos realizaron múltiples cambios en busca de frescura y profundidad, pero el desarrollo estuvo marcado por interrupciones, faltas constantes y pocas situaciones claras de gol.
Boca intentó asumir el protagonismo con el empuje de su gente y algunas aproximaciones de Exequiel Zeballos y Miguel Merentiel, mientras que Independiente respondió con remates aislados de Matías Abaldo y Gabriel Ávalos, aunque sin precisión en los metros finales.
El tramo final del encuentro mostró a ambos equipos más preocupados por no cometer errores que por arriesgar en ataque. Las amarillas, las faltas tácticas y los duelos divididos se multiplicaron, en un cierre caliente que mantuvo la tensión hasta el último minuto.
Finalmente, el empate 1-1 dejó sensaciones divididas: Independiente se fue con la bronca de haber estado en ventaja y no sostenerla, mientras que Boca valoró la reacción tras el penal y el contexto adverso del primer tiempo, en un encuentro que tuvo todos los condimentos de un clásico del fútbol argentino.
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