MIÉRCOLES 28 de Febrero de 2024
 
 
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¿Bajarán las “Fuerzas del Cielo”?

Sin lugar a dudas, una de las grandes incógnitas que existen tras este periplo espiritual que el presidente argentino Javier Milei ha realizado a su creencia personal el judaísmo y al reconocimiento del cristianismo a través de las entrevistas, visitas y encuentro papal en el Vaticano, es cómo será su conducta política de ahora en más.

En un momento personal de mucho desconcierto, acude al sustento de la mística judeo-religiosa, suponemos, para encontrar el camino justo en su tránsito por el comando de un país de 46 millones de habitantes. 

Muchos se preguntaron si fue correcto o no este viaje, dadas las circunstancias de zozobra por las que atraviesa la Argentina. Nosotros pensamos que apropiado sí, es una decisión personal. Pero consideramos que fue inoportuno dadas las situaciones que se viven en el país, atravesado por una crisis socio-económica-ideológica que atraviesa todo el tejido social del territorio nacional.

De todas formas, se concretó y logró su objetivo personal. Jerusalén, Muro de los Lamentos, visita al kibutz de Franja de Gaza y finalmente recalando en Italia, su objetivo el Vaticano, asistiendo a la canonización de la primera mujer argentina declarada Santa, de Santiago del Estero, Mama Antula, y posteriormente en una reunión privada con el Papa Francisco.

Cumplido el peregrinaje espiritual deberíamos observar si se producen o no, cambios en la actitud que en los últimos días mostraron a un personaje furibundo, enojado, tomando venganza y amenazando con continuar en ese estado beligerante, una vez llegado al país.

Deberá convencer a la ciudadanía o a parte de ella, que los efectos de encontrarse con su vida interior y analizar desde otro espacio, sus acciones, puede suceder la transformación y dejar de lado su costado oscuro, vengativo, que ha generado nuevas grietas en el escenario de un país que viene azotado por innumerables quebrantos sociales.

Difícil lograr establecer qué efectos podrá lograr la sinergia espiritual a la que se sometió el presidente argentino, dado que desde su lugar de residencia, tanto en Israel como en Italia, no ha dejado de mostrar su decisión de continuar por el camino elegido para dar cumplimiento a su programa liberal, donde marcó con claridad una profunda grieta, de un lado los que están con él, del otro sus enemigos.

Todos esos aspectos, que resultan de alta negatividad para un país convulsionado, donde se ha roto la cadena de subsistencia, mostrando como se agravan las diferencias sociales con el crecimiento exponencial de la indigencia, pobreza, prácticamente la desaparición de la clase media, segmento de la sociedad que había hecho la diferencia con los países limítrofes, por constituir el motor que permitía una renovada recuperación de la economía doméstica, constituyen el enorme desafío que enfrenta el clan Milei.

Se mantienen las “luchas internas” para lograr posicionamientos de poder. El PRO, sector que convino con la figura presidencial apoyó incondicional, hoy está rompiéndose por el manejo del expresidente Mauricio Macri y la ambición de Patricia Bullrich.

Habiendo desaparecido la figura de la coalición de Juntos por el Cambio, hoy están bregando por constituir un nuevo bloque político que contemple a La Libertad Avanza y al PRO, en el cual se distribuyan los nichos de mando.

No se puede soslayar la guerra emprendida contra los gobernadores que infiere desconocer el voto de los ciudadanos del interior del país, que eligieron a quién podía gobernarlos; dejando en claro que no existen votos de primera, que eligen presidente y votos de segunda que opten por mandatarios provinciales. Son los mismos y con iguales derechos.

Todo y bastante más que subyace en la contienda política, es el escenario que hoy enfrenta el presidente Javier Milei, quien hizo pública una situación que muchos han mencionado en el país; dejó en manos, ahora sí expuestas a la ciudadanía, de su hermana Karina Milei, todo aquello que tenga que ver con fusión de fuerzas y conformación de staff gubernamental. 

El poder ahora sí ratificado, deja en claro que las decisiones siempre han pasado por la mano de “El Jefe”, a quien se somete incondicionalmente el Presidente de la Nación. Es un gobierno “bipartito”, ni bueno ni malo, solo diferente.

El viaje espiritual y el encuentro mental con la cordura fue un objetivo para Javier Milei, pero al transferir parte de su poder a su hermana Karina Milei, señala una nueva estrategia y plantea una seria dificultad para realizar un pronóstico de los resultados. 

La intransigencia ha sido el modelo libertario, que sigue su entorno y muchos adherentes. El cambio debe ser importante, copernicano, para encarrilar las desinteligencias que hoy alcanzan a todo el país y a todos los sectores de la política nacional.

Solo resta esperar para ver definiciones y cómo opera este baño de renovada espiritualidad.
 

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