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¿Aprendimos?

Nos acercamos a la tan temida segunda ola de contagios, ola que, como dijo el ministro Kohan, "va a impactar en Argentina y van a aparecer nuevas cepas", no hay ninguna chance de que eso no suceda.

Nos acercamos a la tan temida segunda ola de contagios, ola que, como dijo el ministro Kohan, “va a impactar en Argentina y van a aparecer nuevas cepas”, no hay ninguna chance de que eso no suceda. Pero, como también consideró, “en La Pampa, si seguimos haciendo las cosas bien, tal vez podamos retrasar esa segunda ola”. El secreto está en si seremos capaces, como colectivo político y social, de hacer las cosas bien, el gran interrogante es saber si aprendimos o no aprendimos de lo que hemos transitado en más de un año de pandemia.

Cuando llegó la pandemia, nos tomó por sorpresa, aunque la comunidad científica mundial venía anticipando desde hace una década que algo así podía ocurrir, cuando nos tocó, no estábamos listos, ni remotamente, para enfrentar lo que estaba sucediendo. Pasamos por todo: hospitales colapsados, personal de salud exhausto, ciudades clausuradas, encierro, aislamiento, picos de contagios, muertes y finalmente, la ansiada meseta y una “nueva normalidad”. Europa nos precedió en cada proceso y a la vista está en que no hizo las cosas demasiado bien, relajó los cuidados, pese a las advertencias de los especialistas, y ahora sufren las consecuencias de los bares llenos de gente, las playas atestadas, las fronteras abiertas, la ausencia de tapabocas y distanciamiento, la disminución de testeos y la segunda ola, peor que la primera.

Estamos viendo lo que sucede, su experiencia nos ayudó a mejorar la nuestra, estamos viendo ahora mismo cómo vuelven a tener el sistema sanitario al límite, cómo países como España, Alemania, Francia, Italia o el Reino Unido fueron embestidos por este virus impredecible por segunda vez y tuvieron que ir hacia atrás a toda velocidad para evitar el colapso. Lo que está pasando del otro lado del mar, vuelve a ser nuestra escuela sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer, siempre y cuando tengamos la inteligencia de aprovechar esa enseñanza.

Es un hecho que no llegamos con las vacunas, el mismísimo Presidente, a través de la cadena nacional, reconoció que no tendremos las dosis suficientes antes de la segunda ola. Sólo resta esperar que tengan el buen tino de no volver a instaurar una cuarentena dura como única estrategia, que no intenten reiterar medidas como escuelas cerradas, comercios con cortinas bajas y confinamiento general. No sería un acierto, hay que aprender de los errores y esas medidas, así, generalizadas, lo fueron.

Nadie ignora que cuando la situación epidemiológica lo amerite, será necesario volver a implementar aislamientos y cierres, pero no es lo mismo hacerlo de manera global que focalizada, no es igual anunciar medidas con una duración determinada, que implementar medidas eternas, nada tiene que ver segmentar de acuerdo a la realidad de cada localidad, con obligar a todos a encerrarse aunque no tenga ningún sentido.

La segunda ola va a llegar, pero esta vez tenemos algunas ventajas: sabemos de qué se trata, sabemos qué tenemos que hacer para morigerar el impacto y sabemos que podemos hacerlo. La incógnita es si aprendimos de nuestros errores, si seremos capaces de seguir a pie juntilla con los cuidados individuales y colectivos, si seguiremos siendo respetuosos del uso del barbijo, el distanciamiento social, el lavado de manos. La incógnita es si el gobierno nacional y los provinciales incrementaran los testeos, la aplicación de vacunas y tendrán el buen tino de aplicar medidas restrictivas focalizadas sólo cuando sea absolutamente necesario.

Ahora sabemos y tenemos además ejemplos sobrados de lo que puede pasar, de hecho nuestros países vecinos están atravesando situaciones sanitarias graves: Brasil está colapsado, con cientos de personas esperando una cama de terapia; Paraguay tiene sus unidades de cuidados intensivos al 100%, suspendió las clases presenciales y restringe la circulación; Chile, un ejemplo de vacunación, volvió a confinar 9 millones de personas.

Como sentencia el viejo refrán: “Cuando veas las barbas de otro cortar, pon las tuyas a remojar”, eso deberíamos estar haciendo, reforzando todo lo que ya sabemos, preparándonos y machacando en la responsabilidad individual y colectiva que la situación que se avecina requiere. La segunda ola está llegando, en muy poco tiempo sabremos si aprendimos o no.

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