La expresión “quedar colgado del pincel” (o “agarrado del pincel”) es un dicho popular muy utilizado en el Río de la Plata (Argentina y Uruguay).
Significa quedar en una situación precaria, vulnerable, sin apoyo o repentinamente desamparado, sin poder precisarse que habrá “andamios” que frenen la caída.
Haciendo referencia a lo político y personal, aparece una explicación que mueve a la reflexión de “Para qué sirve apurarse” o “No tener la noción del tiempo y la oportunidad”.
En razón de ello surge claramente un pensamiento que refleja la realidad de batajar que pegando antes te convertías en ganador y los sucesos y consecuencias demuestran que el resultado es contrario a los objetivos que se perseguían.
Alguien expresaba lamentándose: “Haberse tirado a la pileta cuando estaba vacía”. Había promesas de apoyo para el proyecto, pero a último momento nos quitaron la escalera y nos dejaron agarrados del pincel.
Esto está sucediendo en ámbitos de la política provincial, lugar donde aparecieron los “apurados de siempre” y también aquellos que confunden o evalúan inadecuadamente el momento y la oportunidad e ignoran el resultado de sucesos anteriores.
A las capacidades profesionales hay que sumarle experiencias que son parte de los factores que permiten saber que los tiempos deben respetarse y, de no hacerlo, cometen el error de pensar que lograr tener “marcada la cancha” es la victoria, cuando es solo uno de los factores que hacen al poder.
Vale y demuestra un nivel de inteligencia y astucia por encima del común de la gente cuando se tiene presente que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, indicando el bloqueo mental de una persona que no es capaz de ver la realidad, incluso estando delante de sus ojos.
Y es especial tener presente que: “El que ríe último, ríe mejor”. Una forma sabia de no celebrar una victoria antes de tiempo. Su uso es muy frecuente en cualquier situación, donde parece que una persona o equipo va a ganar, y finalmente acaba perdiendo.
Mientras repasábamos algunos episodios vividos a lo largo de los años, especialmente los vinculados a las actividades de la política, encontramos innumerables ejemplos que ponían de relieve que apurarse o adelantarse brinda satisfacciones efímeras y finalmente se impone el que esperó para accionar en el momento adecuado, justo.
Fue comentado, en diversos tonos, el encuentro de la “Linea Plural” santarroseña donde, según refleja el comunicado dado a conocer y repasa algunos de los “encendidos” discursos que se escucharon, procuraron armar un escenario diferente con una proyección que sentaría las bases de quienes encabezarán las acciones políticas capitalinas del sector Plural a partir de esta reunión.
Qué indica la realidad y que muchos lo han reflejado: No era ni el momento ni el tiempo propicio para un lanzamiento que, se supone, tuvo como objetivo posicionarse para las alternativas que depararán procesos eleccionarios futuros.
Es un suceso que, anticipadamente, procuró reafirmar las raiz “pluralista” en la capital provincial, lugar donde nunca habían logrado hegemonía política, siendo su natural epicentro la ciudad de General Pico. Ahora -y eso quedó reafirmado- también tiene su base en Santa Rosa.
El incidente permite -con el margen de error siempre presente- que, por un lado, obtuvieron la confirmación que ahora tienen presencia y músculo propio. Pero abrieron -antes de tiempo- el portón para que se filtren otros contenidos políticos, afines u opositores, que no encontraban cómo posicionarse en una matriz que estaba sólidamente aferrada a una conducción político-gubernamental acertada, criteriosa, sensata, que venía respondiendo a los reclamos de gran parte de la sociedad pampeana.
Hoy, con la mente más fría, aparecen las evaluaciones y se comienzan a conocer otras definiciones que, analizadas, están dejando en claro que no hubo marcación de cancha, sino -tal vez- un cálculo erróneo de la oportunidad y el tiempo para concretar los fines propuestos.
Los días futuros mostrarán la realidad y se podrá estimar si se registraron daños a la estructura peronista.
El futuro dirá si realmente la metáfora utilizada para describir un encuentro político se cumple o aparecen los andamios que les permitan concretar los objetivos.



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