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Además de hablar, hay que hacer

Celebramos la llegada a la provincia del programa Deporte y Género en el marco de la Red Federal de Género y Deporte, una iniciativa que sin duda impulsará la transformación cultural que subyace en el tejido social y que, como todo cambio, cuesta. El desafío de generar espacios igualitarios está en marcha, pero esta iniciativa, ayudará a zanjar la distancia entre los dichos y los hechos.

Celebramos la llegada a la provincia del programa Deporte y Género en el marco de la Red Federal de Género y Deporte, una iniciativa que sin duda impulsará la transformación cultural que subyace en el tejido social y que, como todo cambio, cuesta. El desafío de generar espacios igualitarios está en marcha, pero esta iniciativa, ayudará a zanjar la distancia entre los dichos y los hechos.

Todo proceso de cambio implica corresponsabilidad, hablar de igualdad en el deporte no es lo mismo que practicarla, se necesita mucho trabajo y mucho compromiso conjunto, las estructuras tienden a sostener el status quo, repelen naturalmente los sacudones que alteran su cotidianeidad. Evolucionar no es fácil, pero es necesario. Por eso la iniciativa de la Secretaría de Deportes para promover la equidad en el acceso, permanencia, desarrollo y representación de las mujeres en el ámbito deportivo en pos de construir un deporte justo y eliminar las desigualdades y violencias, es fundamental.

El programa tiene el propósito de apuntalar el vínculo de las Escuelas Deportivas Argentinas con los municipios, clubes o federaciones, realizar evaluaciones sobre el funcionamiento y las necesidades de los programas, participar en la diagramación de capacitaciones o competencias para promover el desarrollo de los deportes, reforzar la perspectiva de género a partir de detectar fortalezas y debilidades en los diferentes ámbitos como asociaciones, clubes o federaciones y controlar la aplicación de iniciativas tendientes a generar espacios igualitarios en esos lugares. Todo un universo, todo un desafío.

Las barreras que las mujeres han encontrado en la práctica deportiva son históticas, siempre han estado marginadas y en desventaja respecto de sus pares varones. El deporte les ha negado hasta la legitimidad de su participación, de hecho, la primera vez que gozaron de representación igualitaria fue recién en los Juegos Olímpicos de la Juventud realizados en Buenos Aires en 2019. Es decir que, a pesar de tantas conquistas mundiales y locales, el camino que resta recorrer, es enorme.

Eso explica la importancia de iniciativas como la que destacamos en estas líneas. Transformar y evolucionar demandará mucho tiempo, y para lograr el cambio, es esencial saber que las problemáticas tienen múltiples causas y responsables, tantas como consecuencias. Por eso es necesaria la acción conjunta y el compromiso de los distintos actores involucrados.

En este terreno, no hay acción, decisión, ni omisión inocua. El Estado, las organizaciones deportivas y la comunidad, son parte del entramado que produce y reproduce la desigualdad de género en el deporte, por eso el cambio implica a cada uno. Se necesita el trabajo y la colaboración de todos los estamentos para revisar y revertir la problemática. Es cierto que el Estado es el garante de los derechos, el responsable de implementar políticas públicas y fomentar las transformaciones culturales necesarias para asegurar que ninguna persona sea discriminada o encuentre limitaciones a la hora de practicar un deporte, pero el Estado sólo no se puede encargar de todo, incentivar la igualdad de género implica necesariamente, responsabilidad compartida.

Para transformar es necesario el involucramiento real de clubes y federaciones, el rol de estas organizaciones en lo referente a la adopción y promoción de la perspectiva de género es irremplazable. Construir realidades más allá de lo meramente declamativo, depende de que sean capaces de visibilizar las problemáticas de sus instituciones puertas adentro, cuestionarse y replantearse sus acciones y comprometerse a velar por el respeto y la promoción de la igualdad. La inclusividad en las organizaciones está atada a lo que se cuestionen y lo que no estén dispuestos a discutir, a lo que elijan, a lo que decidan representar como organización y a lo que generen en cuanto a igualdad real en el deporte.

El proceso de transformación cultural en pos de la igualdad es colectivo, no alcanza con hablar de igualdad, no es suficiente decir, hay que actuar, hay que cambiar, hay que evolucionar, hay que transformar. En ese cambio, el programa de Deporte y Género, será fundamental, un gran empujón para que muchas organizaciones, además de hablar de igualdad, empiecen a practicarla.

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