>En una jornada marcada por la conmemoración del 25 de Mayo, la vicepresidenta Victoria Villarruel quedó en el centro de la escena política al ser excluida de la ceremonia oficial del Tedeum en la Catedral Metropolitana.
Ante la falta de una invitación formal por parte de la Secretaría General de la Presidencia, conducida por Karina Milei, la funcionaria optó por expresarse a través de un extenso comunicado en sus redes sociales para reivindicar los “valores fundacionales de nuestra Patria”.
Lejos de la comitiva oficial liderada por Javier Milei, Villarruel definió la Revolución de Mayo como un fruto de la tradición nacional, destacando una concepción de la libertad ligada a la “eminente dignidad de la persona humana bajo el orden natural y divino”.
En su posteo, la vicepresidenta enfatizó que ser libres implica asumir la responsabilidad del destino propio “sin abdicar de nuestra identidad”.
El mensaje también incluyó una sorpresiva mención a la actualidad global. Villarruel destacó el anuncio de la primera encíclica del Papa León XIV, centrada en la protección del hombre frente a la Inteligencia Artificial.
Al citar al Sumo Pontífice, remarcó que el verdadero desafío de la época no es tecnológico, sino antropológico, y llamó a recuperar la grandeza de la humanidad según la concepción divina. <EM>Para la vicepresidenta, el dilema actual, al igual que en 1810, sigue girando en torno a la “defensa de la soberanía y la protección de la dignidad humana”.
La ausencia de Villarruel en el Tedeum no fue un hecho aislado, sino que representa un “nuevo gesto de la ruptura irreconciliable” entre el Presidente y su compañera de fórmula.
Esta tensión se ha intensificado recientemente, especialmente después de que la vicepresidenta presionara públicamente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que presente su declaración jurada en el marco de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
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