El partido comenzó con sorpresa para la Celeste. A los 20 minutos del primer tiempo, Kevin Pina abrió el marcador para Cabo Verde con un tiro libre que encontró complicidad en la defensa uruguaya: una barrera compuesta por apenas dos jugadores se abrió en el momento del remate y dejó pasar el balón, que terminó sorprendiendo a Fernando Muslera.
Uruguay reaccionó rápido y en apenas seis minutos logró dar vuelta el resultado. Primero Maximiliano Araújo empujó una jugada de pelota parada para el 1-1 y luego Agustín Canobbio apareció para establecer el 2-1, en un tramo donde el equipo de Marcelo Bielsa mostró su mejor versión ofensiva.
Sin embargo, la ventaja volvió a durar poco. En el segundo tiempo, un error en la salida —con un pase hacia atrás comprometido de Mathías Olivera y una mala resolución de Muslera— permitió que Hélio Varela marcara el 2-2 definitivo para los africanos, que volvieron a complicar a un equipo uruguayo irregular.
El equipo de Bielsa intentó reaccionar en el tramo final con mayor intensidad y presencia en campo rival, adelantando líneas y apostando al juego directo, pero volvió a encontrarse con imprecisiones en la definición y una defensa rival bien plantada que supo resistir los últimos intentos.
En ese contexto, Uruguay tuvo algunos minutos de dominio territorial, aunque sin profundidad real ni claridad en los últimos metros, lo que terminó condicionando cualquier posibilidad de volver a ponerse en ventaja en un cierre cada vez más friccionado.
El empate expuso nuevamente problemas defensivos y de control en momentos clave del partido, un aspecto que preocupa de cara a la definición del grupo, donde cada error se paga caro y los márgenes son cada vez más finos.
Con este resultado, la Celeste llega a la última fecha en una situación límite: deberá enfrentar a España en un duelo directo por la clasificación, sin margen de error y con la obligación de elevar su nivel para seguir en el Mundial.
La foto del partido es de Federico Valverde, capitán y referente del equipo, que volvió a ser el eje en la mitad de la cancha, intentando sostener el funcionamiento en un encuentro donde Uruguay nunca logró estabilidad ni control sostenido.
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