Hoy comienza una nueva confrontación entre el poder del oficialismo, frente a quienes se oponen a las reformulaciones inherentes a la aplicación del proceso desregulatorio y la transformación del Estado, que no es otra cosa que aplicar los mecanismos del libre mercadismo y el proceso de achicamiento del aparato estatal dándole preeminencia a lo privado.
El origen de estas diferencias se inician con el devenir del gobierno libertario de Javier Milei, que se basa en las normas del liberalismo extremo con una mezcla del anarcocapitalismo, sustentado en el paradigma “colaborador-amigo o enemigo”.
El principio fueron la ley Base que constaba de más de 300 modificaciones de normativas, algunas que se aplicaban otras que dormían el “sueño de los justos”. Todo producto de un trabajo perteneciente a Federico Sturzenegger quien intentó desarrollarlo durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri y fracasó, junto con los errores cometidos por el entonces titular de economía Luis “Toto” Caputo, hoy ambos comandando la transformación como equipo de confianza del presidente libertario Javier Milei.
En el Senado de
Mientras que en diputados se reúnen las comisiones correspondientes que deberán emitir dictamen en lo correspondiente a la ley penal juvenil que, según ha trascendido, habría sido modificada por el Ejecutivo, posteriormente desmentida y que de concretarse será objeto de tratamiento mañana jueves.
Existen desinteligencias en el proyecto de ley de Reforma del Régimen Penal Juvenil que establece que el límite para la punibilidad en menores será de 14 años y no de 13, como establecía el documento que se había remitido al Poder Legislativo al comienzo de la semana.
Ambos proyectos, que son tratados en ámbitos legislativos diferentes, deberán lograr los suficientes votos que viabilicen su traslado, la laboral del Senado a diputados y la ley Penal Juvenil de Diputados al Senado.
Este trámite será posible siempre y cuando no haya modificaciones, con lo cual, según el caso que corresponda, debe volver a
Mientras esto se “cocina” entre negociadores oficialistas, gobernadores y legisladores afines para evitar sorpresas del sector que se opone a las redacciones presuntamente acordadas, en la calle se vive un clima de inestabilidad social provocado por la negativa de sectores gremiales y trabajadores a las modificaciones que se pretenden para la ley laboral.
En otro nivel de discusión es debatido en diversos ámbitos académicos el tema de la ley penal juvenil, que de lograrse su aprobación bajaría notoriamente la imputabilidad de menores-niños que están en la calle cometiendo delitos graves y que han costado vidas humanas.
Todos los argumentos que se escuchan, a favor o en contra de bajar la edad, parecen razonables y atendibles. Sería importante que esa misma suficiencia que utilizan para evaluar las conductas de un niño-asesino la utilicen para preguntarle a un padre, o a una familia que ha perdido un ser querido por la acción despiadada e inconsciente de quienes no nacieron ni delincuentes ni asesinos, pero hoy se han convertido en enemigos de la sociedad.
Junto a estas normativas que el gobierno pretende sean aprobadas para instrumentar un nuevo orden institucional en el país, algo así como “imitar a Donald Trump”, se mueve el escenario del reacomodamiento político que no termina por definirse.
Tampoco hay miras de solución para obtener el equilibrio que requiere la microeconomía que está destrozando al país interiormente. Aumenta la pobreza, la indigencia y tiene un crecimiento exponencial -pese a los dichos oficiales- el desempleo. Hoy solo basta ver las interminables colas de jóvenes y no tan jóvenes que esperan lograr un trabajo de baja calidad, pero trabajo al fin.
El otro dato ilustrativo de la mentira en la cual estamos envueltos: lo echan a Marcos Lavagna del INDEC aunque dicen que “renunció” porque no aceptó tergiversar más tiempo el índice de la inflación.
Para lograr sus objetivos, Javier Milei y su “troupe” de obsecuentes, viven usando estrategias mentirosas con la finalidad de lograr sus fines. Cuando se quedan sin argumentos que avalen la irrealidad que pretenden y vea la ciudadanía, o parte de ella, como usan a los “trolls” que se llevan cajas millonarias, contratados para defender la imagen de quienes se pintaron de violeta pero siguen siendo “casta” corrupta como gran parte de los anteriores gobiernos fueron.
Se aprestan a negociar, convenir y acordar con los legisladores “fenicios” que tenemos y el oficialismo no sabe qué ofrecer para poder sacar las normativas enviadas a extraordinarias, fundamentalmente, el tema laboral y la ley penal juvenil. Hay más en carpeta, pero hoy se busca blindar a LLA en el Congreso y darle satisfacciones al presidente.
La batalla ha empezado, nada indica que constituya el fin de la guerra, tal vez es el principio.



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