MARTES 07 de Febrero de 2023
 
 
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Una construcción esperable

Cuando la figura del fundador del Frente Renovador, incorporado a la coalición del Frente de Todos, Sergio Massa, que venía desempeñándose como presidente de la Cámara de Diputados fue a la que apelaron -cuando el agua los tapaba- marcó un nuevo rumbo en las acciones del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Sin lugar a dudas que, para que el ‘tigrense’ aceptara, ambos debieron comprometerse a dejar de lado sus egos y apetencias personales, que fijaban condicionamientos a todas las acciones del gobierno nacional.

El presidente Alberto Fernández, entregaba los pocos atributos del poder que le quedaban y otorgaba esos derechos a Sergio Massa. Por el otro sector, donde estaba posicionada la Vicepresidenta, se tuvo que convenir en que abandonaba sus intentos de revertir el proceso con el Fondo Monetario Internacional; terminar con la confrontación con los sectores productivos, fundamentalmente el campo y abandonar sus intentos financieros y monetaristas, dejando todo en manos del nuevo titular de Economía.

Y comenzaron a verse resultados que, si bien no dan un vuelco total a la situación socioeconómica-financiera, pusieron límites al deterioro y generó mesas de posibles consensos. De alguna manera frenó el quebranto y procuró restablecer mejores relaciones con los sectores involucrados.

Desde ese nuevo escenario, se ha iniciado la reconstrucción y reformulación de un nuevo candidato del peronismo para el cambio de autoridades en diciembre del corriente año.
Sergio Massa, parece el indicado y al que todos observan como el elegido. Tiene -de eso no existen dudas- una fórmula consensuadora que reemplazó a lo que se venía desarrollando desde las más altas autoridades del gobierno nacional, convertidos en ‘autitos chocadores’ y rompiendo toda posibilidad de convenir políticas de acuerdos.

Resulta difícil augurar que estas posibles coincidencias a las que arribaron para tener alguna chance, puedan prolongarse en el tiempo que aún resta para las elecciones.

La duda no está en Alberto Fernández, quien parece resignado a mantener este secundario papel de la actualidad y desistir de ser reelegido. La gran duda es si la creadora del Instituto Patria, conociendo su genio y sus acciones, llegado el momento de tomar decisiones acceda a desistir de quedarse con el timón y asumir un papel secundario, que bien podría ser una senaduría, en Nación o provincia.

Esa incógnita, entendemos, no nos surge solo a nosotros. Los equipos que rodean al titular de Economía, también los están observando y cuando planifican, procuran hacerlo contando con las conformidades de quienes hoy detentan el poder gubernamental.

Pero si algo es imposible es saber qué actitud puede surgir, más adelante, con una cierta normalización de los indicadores que señalaban que de continuar así el fracaso era un fin irremediable y es allí donde deben deponerse los objetivos del poder omnímodo y renunciar a ser el eje sobre el cual rota el gobierno.

Existen varios condicionamientos que podrían poner variables a la actitud asumida en estos días de parte de la dupla gubernamental. Nada es definitivo, sobre todo cuando se establecen los silencios vicepresidenciales que nadie puede afirmar sean de conformidad o en total desacuerdo con los acontecimientos que se vienen sucediendo.

Esta echaría por tierra con las disgresiones que se vienen realizando en torno a un posible rearmado de lo que sería el Frente de Todos, donde otro -caso Sergio Massa- pasaría a desempeñar el papel principal y de quien dependerían las resoluciones futuras.

Es muy factible que en este juego ajedrecístico, donde resulta muy difícil adivinar los movimientos que podrían sobrevenir, puedan existir consensos y acuerdos que se ignoren de puertas para afuera. 

Pero dado que las valoraciones se externalizan y se desconocen cosas convenidas, el manejo informativo pasa por ajustarlos a los mecanismos utilizados en otras oportunidades ante casos análogos.

Lo concreto -hoy- es que se está intentando construir un nuevo proyecto de poder alrededor de la figura de Sergio Massa. Más allá de sus expresiones, que sin negar esta opción, buscan evitar un desgaste anticipado y fundamentalmente que otros intereses conjuguen esfuerzos para evitar que obtenga resultados positivos de su acción en la economía nacional.

Todo requiere un tiempo de maduración y Massa está demostrando que no solo tiene la paciencia necesaria para esperar el mejor tiempo y la oportunidad adecuada, sino que inteligentemente reacomoda el respaldo que necesitará, si en definitiva es el candidato elegido.

El tiempo y sus actores mostrarán los resultados en unos pocos meses. Si se produce un realineamiento de ‘tropa’ surgirían los nuevos nombres. Nada está dicho y mucho menos definido. Aunque debemos recordar que: "LA POLITICA ES EL ARTE DE LO POSIBLE".
 

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