JUEVES 30 de Abril de 2026
 
 
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Una amenaza para tener en cuenta

Hasta la víspera no se había producido ni evidenciado ninguna actitud de los sectores con neta afinidad con Irán, hacia el posicionamiento asumido por el presidente argentino Javier Milei ante el mundo.

Cuando la mayoría de los países toman precauciones, ajustan controles y elaboran planes orientados a no ser blancos de posibles ataques terroristas, pero mantienen actitudes expectantes, entendiendo que esta guerra tiene claramente tres principales protagonistas EEUU, llevado por una hábil estrategia Israelita, pergeñada por el primer ministro Netanyahu para, con una fuerza unificada, avancen decididamente sobre el poder económico de Irán, país considerado una de las principales cuencas gasíficas y petroleras del mundo.

El motivo encontrado fue que estaban concretando la fabricación de bombas nucleares y a eso obedecía el trabajo que estaban realizando con el uranio enriquecido, destinado finalmente a concretar ese objetivo.

Esa fue la proclama estadounidense del presidente Donald Trump. Se planteaba la guerra terminal para salvar al resto del mundo, para ello se contaba con las fuerzas israelitas que desde hace siglos mantienen un enfrentamiento religioso, económico y con el poder político estrechamente ligado a la religión chiíta. Es una teocracia donde la autoridad máxima es el Líder Supremo, quien controla las fuerzas armadas, la justicia y el gobierno, garantizando que las leyes se basen en principios coránicos.

Se fueron sumando países que por sus identidades y cercanías territoriales se vieron siendo partícipes de una guerra que se estimó sería breve, pero la realidad desvirtuó el concepto que, procura Trump, todos aceptaran.

El “Ya ganamos la guerra”, “Los hemos destruido y ya no tienen conducción, están a la deriva y pronto caerán”, fueron frases que solo mostraron a un ególatra que, por ser circunstancialmente presidente de uno de los países mas poderosos del orbe, se cree que puede llevarse todo por delante.

Los hechos demuestran -por ahora- que los sucesos se agravan, las amenazas de los sectores que operan en el marco del terrorismo y afectan a gran parte del mundo están comenzando a manifestarse y -sin lugar a dudas- alertar a quienes por el solo hecho de estar al lado del poderoso, se sienten empoderados y con sus gestos de alianza incondicional y manifestaciones denostantes, dejaron expuesto a sus países a ser el blanco de futuras venganzas.

Esto surge claramente de las expresiones que trascendieron a través de las publicaciones periodísticas del principal medio periodístico iraní que afirmó “Javier Milei ‘cruzó una línea roja imperdonable’”.

Según reflejan diarios del mundo, un duro editorial en el diario oficialista Teherán Times, Irán afirmó que “no puede permanecer indiferente ante las posiciones hostiles del actual gobierno argentino”. Y agregó que “deberá diseñar una respuesta proporcionada a esta enemistad”.

No se requieren demasiados detalles, como dice el refrán: “A buen entendedor pocas palabras”.

Esta vez nos están señalando por los excesos verbales presidenciales realizados en su reciente periplo a EEUU y España, como un blanco a futuro, que representará la forma de vengarse de quien no ha sabido guardar su lugar, sin pretender ser partícipe de una guerra, que lamentamos se esté produciendo, que genera muchas muertes inocentes y ciudades destruidas, pero donde Argentina no juega un papel -hasta ahora- trascendente.

El conflicto diplomático con Irán se alteró tras la reacción oficial donde el régimen iraní acusó al presidente argentino, Javier Milei, de haber cruzado una “línea roja imperdonable” al declarar públicamente en Nueva York que la República Islámica es “enemiga” de Argentina y reiterar su alineamiento estratégico con Estados Unidos e Israel.

Los dichos del presidente libertario sobrepasaron -como es habitual, dada su especial personalidad-, al considerar que: “Irán es nuestro enemigo. No me cae bien Irán. Nos han metido dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel. Por lo tanto, son nuestros enemigos. Además, tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel”.

Puede no caerle bien a Milei y presumiblemente a millones de argentinos que comparten ese sentimiento. Pero Argentina es una Democracia, que está asentada sobre un trípode de poderes: Electivo, Legislativo y Judicial. En esta ocasión -como en muchas otras- Milei se arrogó el poder supremo y expuso a la sociedad a una venganza de la cual ya tuvimos experiencias negativas, con las voladuras de la Amia y la Embajada israelita.

Nada de lo trascendido es parte de un verborrágico personaje que volcó su resentimiento y enojo; es la realidad de no saber cuándo surgirá la acción vengadora que se quiera cobrar con daños materiales, y tal vez humanos, inocentes, las “bravatas” inconsultas del presidente Milei.

“El pez por la boca muere”, lo lamentable es aquello que puede arrastrar una inconsulta manera de comportarse ante el mundo.

 

 

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