El presidente libertario Javier Milei, tras dos años y meses de su mandato, no ha sabido, no ha podido o no ha querido equilibrar las tensiones tanto internas como externas llegando, en muchos casos, al borde del quiebre total.
Su estrategia procura mantener el poder absoluto generando dos escenarios enfrentados por sus egos y ambiciones de poder.
El presidente, en el medio, es el que juega con los hilos de las “marionetas” y presupone -hasta ahora ha podido hacerlo- que puede mantener ese equilibrio en donde se conjugan muchos intereses y se formulan los escenarios del poder gubernamental.
Sin lugar a dudas el “monje negro” de todo este desarrollo de la política interna, quien piensa y aconseja ejecutar, es el asesor Santiago Caputo ya reconocido como el “pensante” más arriesgado, sin temor a la frustración que tiene a su lado y en el que confía plenamente el titular del ejecutivo nacional.
Habría que recordar las formas en que definía el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, mentor del asesor argentino, cuando lo definía como el “come libros” para describir a un personaje joven, hábil, pensante, que nunca opera en un vacío político sino que aprovecha en extremo las debilidades de quienes se subieron -muchos sin estar adecuadamente preparados- al carro de la victoria de La Libertad Avanza.
En el otro extremo del poder está la hermana del presidente, Karina Milei, un personaje que ha demostrado excesiva ambición y que está buscando alcanzar lugares de mayor preponderancia en el esquema gubernamental.
<EM>Está claro y resulta indiscutible que todos saben que giran alrededor de Caputo o deben someterse a los deseos de Karina, en ellos está el poder de convicción que presiona y hace ejecutar acciones al presidente Javier Milei.
Un esquema “maquiavélico” el de contar con la dos opciones fuertes a las cuales escucha, enfrentadas, porque es una manera de equilibrar y manejar su poder. Pero todo tiene un límite, el de las ambiciones y egos personales que comienzan a jugar para lograr ser únicos.
Son notorias las “purgas” internas que se producen en los distintos estamentos del gobierno. Depende para quien jueguen o respondan es la presión que ejercen sobre presidencia, para que prescindan de tal o cual funcionario; hoy el candidato sentenciado es el ministro de Justicia, Cuneo Libarona, mencionándose ya quienes pueden ser los reemplazantes de todo el armado ministerial donde varios responden a Santiago Caputo y otros a Karina Milei.
En este análisis no se puede soslayar que dado su comportamiento errático resulta difícil medir las reacciones del “Rockstar” libertario, a quien se le reconoce un estrecho vínculo con su hermana, bautizada como “El Jefe” respondiéndole a sus pedidos siempre en forma positiva, menos en estas circunstancias que han separado las aguas internamente.
Deposita confianza en ambos, tanto en el asesor como en su hermana Secretaria General de Presidencia y titular del partido nacional LLA; el mecanismo que creyó aceitado para el manejo del poder hoy ya no le responde como pretende y eso está conspirando con su programa de gobierno y su agenda externa, que debe contar con el visto bueno de “El Jefe”.
El panorama interno ha comenzado a mostrar grietas, el escenario armado en el marco opositor plantea un frente que, ante la reformulación de normativas consideradas inútiles y sin vigencia según el programa de Federico Sturzenegger, está lesionando las relaciones con opositores dialoguistas, muchos afines e incondicionales a los que se deja fuera de la consulta por tener un muy marcado enfrentamiento con los que piensan ideológicamente diferente al presidente.
Esta situación ha planteado una “guerra” externa cuyo resultado final es imprevisible.
A estas diferencias hay que sumarle los cuestionamientos que han surgido, tras los aplausos iniciales, al mentado Acuerdo Comercial con Estados Unidos. Todo lo anunciado fue bien recibido, pero conociendo las acciones del presidente Donald Trump, “cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía” y ahora se pretende conocer la “letra chica” del acuerdo donde figuran las prestaciones que deberán materializarse a cambio de las concesiones previstas.
El clima que se está viviendo no es el mejor. Hay tensión adentro del gobierno; hay convulsión social y promesas de movimientos gremiales mostrando su disconformidad con las leyes a tratarse en extraordinarias.
Desconfianza en gobernadores a que se cumplan acuerdos concertados para dar apoyos legislativos a los proyectos presentados. Se esperan los resultados de la visita de los técnicos del FMI, que están viendo si se cumplen los parámetros fijados y hay una controversial interpretación de los acuerdos comerciales, fundamentalmente con como operarán los del Mercosur-UE con el de los EEUU.
Como se puede apreciar no hay tranquilidad sino tensiones en todos los escenarios abiertos, algunos más peligrosos por sus consecuencias que otros.
Está claramente explicitado que nadie puede arrogarse el poder supremo. Argentina sigue siendo -y esto es realidad pura- un país emergente con un profundo quebranto económico-social y financiero. Que puede salir, es posible que se logre, si la prudencia supera los egos y la soberbia.
Solo hay que esperar los resultados.



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