JUEVES 08 de Diciembre de 2022
 
 
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Un presente sin futuro

Diputados de Elisa Carrió pidieron investigar a Emilio Pérsico. Presentaron un pedido al Ministerio de Desarrollo Social, que pone la lupa en el rol del líder del Movimiento Evita. Los legisladores quieren saber cómo se controlan los ingresos a los planes, quién los autoriza y a qué organizaciones pertenecen los más de 250.000 beneficiarios que registran ‘incompatibilidades‘ detectadas por la AFIP.

Sucede y forma parte de la estructura mental humana que, dependiendo de varios factores, muchos sucesos que se pretenden hacer aparecer como normales no se logran comprender y esto provoca desconcierto, al punto de general rebeldía que no siempre está bien orientada.

Ser obstinado, muchas veces no representa un signo de ‘tozudez’, sino que también es parte del esfuerzo que se realiza para poder llegar a compartir lo que se dice o se hace como si fueran acciones normales, cuando al ciudadano - ciudadana, tiene otra interpretación presumiblemente ajustada a su formación intelectual.

El ejemplo más básico y que hoy da origen a innumerables polémicas, en su mayoría de carácter político, son las prestaciones económicas que realiza el gobierno para bajarle la presión a los movimientos sociales; hoy enancados en una protesta generalizada que está provocando graves inconvenientes en la sociedad.

Que la pobreza y la indigencia constituyen dos flagelos que socavan el tejido social es algo que ya nadie discute. Además es fácilmente advertible cuando uno camina por calles de la Ciudad de Buenos Aires y en horas nocturnas, cada rincón con un poco de espacio, es un refugio para pasar la noche.

Familias enteras que tuvieron que resignarse a la calle y de día mantienen lo poco que les queda acomodado como pueden y de noche despliegan los colchones en donde intentan descansar ellos y sus hijos.

Hace años que se instaló en el país el sistema de la prebenda política aprovechando la conformación de las ‘villas’ y grupos sociales que -hasta usurpando tierra- han conformado tremendas barriadas. Allí las necesidades básicas son visibles pero arman sus precarios techos con telas, chapas y los más osados con algún ladrillo que van juntando de cualquier obra cercana.

Crecieron, se multiplicaron en forma exponencial y fueron el lugar que eligió, sin otra opción, la gente de vecinos países que acosados por las dificultades en sus terruños, buscaron refugiarse en los alrededores de Buenos Aires. De esta manera están los paraguayos, bolivianos, chilenos, entre otros, que se sumaron a los necesitados de diferentes provincias argentinas que emigraron buscando cómo salir de la extrema pobreza.

Grupos sociales, los denominan. Hoy integrados por el Polo Obrero, la Unidad Piquetera, comandados por algunos personajes que ‘más dotados’ se pusieron a la cabeza y respondiendo a punteros de diferentes sectores políticos, hoy configuran un presupuesto de tamaña dimensión que resulta imposible de cubrir.

Pero también están los que alcanzaron puestos dirigenciales y colocados de los dos lados del mostrador alentaron movilizaciones callejeras pero también respondían al gobierno, lugar de donde obtenían suculentos beneficios económicos. Esto naturalmente no llega a la gente que camina las calles y genera los acampes, que es la que requiere de más ayuda para superar las necesidades que sufren junto a sus familias.

Esto ha generado una movilidad política, encabezada por la dirigente Elisa Carrió, que derivó en la presentación de un pedido de informes al Ministerio de Desarrollo Social poniendo la lupa en el rol del líder del Movimiento Evita.

No es el único sector que reclama saber cómo se distribuyen esos dineros. La cifra es millonaria y sale del sector que trabaja para quienes rechazan la oportunidad de un empleo, para continuar siendo mantenidos por la clase política.

No es nada que pueda sorprender. No hay dirigentes, ni sociales, ni gremiales que muestren que están pasando necesidades. Hablan y se llenan la boca exponiendo las carencias de sus representados pero no pueden explicar el destino de las ‘fortunas’ que mensualmente llenan sus arcas a través de diferentes formas operativas.

Todo un andamiaje montado especialmente para obtener muchos beneficios sin aportarle al país nada. Solamente son útiles a los políticos que generan en ellos la dependencia que los mantiene sujetos a un partido. La promesa es ‘si ganamos, mejoramos’.

Una triste realidad que como decimos en un principio: resulta difícil de entender. Empezamos con un poquito y hoy golpea la puerta de más de 25 millones de habitantes.

Un drama social, que hasta ahora, no ha encontrado la solución. Sin cultura laboral, con beneficios que salen de los que trabajan, con una economía, poco menos que quebrada, nuestro presente no resulta halagüeño. El vacío social es cada vez más pronunciado.
 

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