El hecho ocurrió cerca de las 00:15 horas, mientras el agente Darciel Ávila realizaba una recorrida preventiva por calle Sargento Cabral. Al llegar a la intersección con Zubiría, varias personas comenzaron a hacerle señas de manera desesperada, solicitando ayuda urgente.
Al detener el móvil y descender, un hombre se acercó corriendo y, visiblemente alterado, le entregó a un niño en brazos mientras exclamaba: “se ahogó, no se mueve”. Sin perder tiempo, el uniformado tomó al pequeño -identificado luego como Valentín Serrano, de 3 años- y comenzó de inmediato con maniobras de reanimación, apoyándolo sobre su pierna.
Tras aplicar firmes palmadas en la espalda, el niño comenzó a expulsar flemas y a toser, mostrando las primeras señales de respuesta. En medio de la tensión, una persona indicó la presencia de una enfermera en una vivienda cercana.
Con el menor aún en brazos, Ávila se dirigió rápidamente hasta el domicilio de Milagros Ualdegaray, enfermera del lugar, quien salió al encuentro. En la vereda, ambos actuaron de manera coordinada: mientras la profesional continuaba con las maniobras de auxilio, el efectivo sostenía la cabeza del niño para mantener las vías respiratorias despejadas.
Momentos después, el pequeño comenzó a llorar, generando alivio y emoción entre los presentes, especialmente en su madre, María Eugenia.
De inmediato, Valentín y su mamá fueron trasladados en el patrullero hasta la Posta Sanitaria local, donde fueron recibidos por la profesional Nancy Saladino. Allí se le suministró oxígeno y se coordinó su derivación en ambulancia al hospital de Realicó.
Gracias a la rápida intervención del policía y al trabajo conjunto del personal de salud, el niño se encuentra fuera de peligro y permanece en observación médica. El accionar de Darciel Ávila fue destacado y reconocido por la comunidad, que valoró su compromiso y templanza ante una situación límite en la que cada segundo fue determinante.
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