MIÉRCOLES 28 de Febrero de 2024
 
 
Compartir
Twittear
 

Un país que se divide

Se habló durante mucho tiempo de las grietas que habían provocado divisiones de diversa naturaleza en la sociedad argentina. Se mencionaba y no dejaban de reiterarlo quienes operaban en los sectores políticos, que uno de los objetivos era cerrarlas y lograr consensos que permitieran recuperar al país y promover acciones de conjunto que reformularan la decadente situación que se venía viviendo.

Las alternativas que se vivieron durante las densas y conflictivas campañas electorales no tuvieron, ni otorgaron, la posibilidad de acercar posiciones para -ya elegidas las autoridades que gobernarían al país por cuatro años- lograr una estructura de convivencia en donde la ciudadanía dejara de lado antagonismos de carácter político y procurar cerrar los desencuentros que hasta allí habían provocado las notables diferencias que mostraban un enfrentamiento en lo político que supuestamente habían quedado zanjadas.

Estrategias montadas para lograr determinados objetivos fueron desencadenando las rivalidades ciudadanas, al punto que se hizo contagioso el sentimiento que aquellos que pensaran diferente se constituían en enemigos, y dejaban simplemente de ser quienes tenían otra perspectiva de lo que se encontraba en discusión.

Como una rara enfermedad, la sociedad comenzó a tener recelos de quienes no se ajustaran a sus ideologías y de esta manera aquello que se inició como una amable discusión, se tornaba en espacios que los fueron alejando y se miraban con recelo, cuando lo único que los separaba era el pensar distinto.

En el marco de esa transformación psicológica que se comenzó a evidenciar, las grietas fueron notorias y hábilmente aprovechadas por quienes veían, en ese distanciamiento en las formas de convivencia, la manera de lograr sus fines.

La primera que sentó las bases de amigo-enemigo, fue la ex vicepresidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner y su “núcleo duro”, quienes respondieron a esa malformación del sentido democrático, convirtiendo a la comunidad en un “todos contra todos”.

La tesitura política que ejerce el presidente libertario Javier Milei, sustentado en el mandato que pone de manifiesto su hermana “El Jefe” Karina Milei, se ha convertido en una herramienta donde la sociedad, o parte de ella, es el medio utilizado para el logro de determinados fines.

La contienda político-partidaria que se ha establecido en torno al DNU y al compilado de la Ley Base, está mostrando claramente cómo se establecen los cimientos del poder.

Los “embajadores-negociadores”, que durante estos últimos días procuraron acelerar el proceso de darle viabilidad a las medidas enviadas por el presidente al Congreso de la Nación, mostraron que ellos plantean caminos de negociación, pero nada estaba cerrado hasta que Javier Milei prestara conformidad.

El poder centralizado, una forma dictatorial o de reinado absolutista que pone a la Argentina en un escenario que logró romper en el 1810 y ratificarlo el 9 de Julio de 1816.

Hoy la mirada es similar. Decisiones que no se discuten. La imposibilidad de acordar o negociar, van cerrando opciones que serían las que deberían ajustarse a un profundo sentido institucional, donde el respeto por los poderes del Estado son el trípode sobre el cual se desarrolla una formal democracia.

Las reuniones tienen un ritmo febril, dado que existen parciales coincidencias que hablan de modificar unas cien leyes, pero solo se conocen las charlas. Trascendidos en el ámbito legislativo, sostienen que hasta ahora nada está definido. Agregando: “por otra parte nadie sabe ni asegura que el presidente resignara posiciones en cuanto a la inamovilidad de los contenidos enviados.

Vuelve a reinar la incertidumbre, crece el pensamiento ciudadano de la disociación social, mecanismo adaptativo que “desconecta” nuestra mente de la realidad cuando nos encontramos ante una situación límite que sobrepasa nuestros recursos psicológicos de afrontamiento.

Es una “distancia de seguridad” que reduce el impacto emocional, la tensión, el miedo y el dolor del momento. Que se está produciendo, resultando una enorme incógnita que nos deparan los últimos días del mes de enero.

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.