El mayor conocimiento de este tipo de tumores y las nuevas terapias hoy permiten brindarle a los pacientes tratamientos de avanzada, más precisos y personalizados.
“En los últimos años los tratamientos han evolucionado notablemente, posibilitando que más pacientes se curen o puedan controlar su enfermedad por años, volviéndola crónica. Las terapias de precisión y la inmunoterapia son dos campos en los que hubo grandes avances. Las primeras permiten que cada paciente sea investigado para descubrir cuál es el mecanismo genético que permite que el tumor crezca y se desarrolle en su organismo. En casi el 40% de los casos estos mecanismos son detectados y, con una terapia de precisión dirigida, es posible controlar el tumor por tiempo prolongado”, explicó el doctor Claudio Martín, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming (IAF).
La inmunoterapia, en tanto, hace que las propias defensas del organismo ataquen las células tumorales. “Se puede usar sola o asociada a la quimioterapia. Hasta ahora utilizábamos estas medicaciones cuando los tumores ya tenían metástasis. Sin embargo, el uso de terapias dirigidas e inmunoterapias ha mostrado mejorar los resultados cuando se emplean antes o después de la cirugía, o después de la radioterapia. Cada vez un mayor número de pacientes puede curarse, especialmente cuando el tumor es encontrado en etapas iniciales”, destacó.
El experto agregó que una de las grandes promesas son los anticuerpos conjugados con drogas. Hoy se encuentran en etapa de investigación, con numerosos estudios clínicos a nivel internacional, en los que el IAF tiene una participación activa. Consiste en un anticuerpo que se une a un receptor en la célula tumoral y allí deja la quimioterapia, a diferencia del tratamiento tradicional que no está específicamente dirigido al objetivo.
Un cambio de paradigma
Este sábado 1º de agosto se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Pulmón, una fecha instaurada con la misión de crear conciencia sobre la importancia de prevenir esta enfermedad que provoca más de 8 mil muertes por año en la Argentina y que tiene como principal factor de riesgo el tabaquismo.
Entre sus principales objetivos, figuran la promoción de la detección temprana que es clave para un mejor resultado de los tratamientos- y la difusión las últimas novedades en el abordaje de este tipo de tumores.
“En los últimos 15 años, y especialmente durante los últimos 5, el conocimiento de las alteraciones genéticas presentes en los tumores de pulmón ha generado un verdadero cambio de paradigma en la comprensión biológica de esta enfermedad y ha revolucionado su tratamiento. Hoy sabemos que el cáncer de pulmón, especialmente el de células no pequeñas, no debe entenderse como una sola enfermedad, sino como un grupo muy heterogéneo de tumores con alteraciones genéticas específicas, comportamientos biológicos distintos y posibilidades terapéuticas cada vez más personalizadas”, sostuvo el doctor Diego Enrico, médico oncólogo del Área de Tumores de Tórax del Instituto Alexander Fleming.
Las alteraciones genéticas son los biomarcadores moleculares, que comandan el desarrollo y la progresión de la enfermedad. “Su conocimiento transformó la toma de decisiones terapéuticas, ya que en muchos casos permiten utilizar terapias dirigidas contra alteraciones genéticas específicas del tumor, frecuentemente por vía oral, que actúan sobre el mecanismo molecular que impulsa el crecimiento tumoral. En muchos pacientes, estos tratamientos pueden lograr mayores respuestas, mejor control de la enfermedad y, en muchos casos, mejor calidad de vida en comparación con estrategias basadas exclusivamente en quimioterapia”, detalló el especialista.
Además remarcó que el estudio molecular ya no sólo es relevante en la enfermedad de estadio avanzado: cada vez tiene mayor impacto en estadios iniciales, donde conocer la biología molecular del tumor puede ayudar a seleccionar mucho mejor los tratamientos.
Prevención y detección
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Pulmón, la prevención y la detección temprana toman un rol central con el objetivo de evitar el desarrollo de futuros casos y reducir el impacto sanitario de una patología que se cobra miles de vidas cada año.
El escenario actual, coinciden los especialistas, es mucho más alentador que hace algunos años y permite a los pacientes afrontar esta patología con otras perspectivas.
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