LUNES 05 de Diciembre de 2022
 
 
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Un hackeo pone en riesgo relaciones bilaterales

No hay duda que como dice el refrán el ‘pez por la boca muere’ y en este caso pareciera que a raíz de un posible ‘hackeo’ de información calificada entre Argentina y Chile, dejaría en evidencia que alguien habló de más.

No son los primeros y por lo que puede apreciarse, mientras dure su mandato, el presidente argentino Alberto Fernández, continuará equivocándose, cuando de evaluar a los países limítrofes se refiere.

Desde siempre los pronunciamientos presidenciales, relacionados con situaciones emergentes en países fronterizos, con los cuales se mantienen contactos de toda naturaleza, han sido sopesados y evaluados en sus incidencias, por el cuerpo de Cancillería, a los efectos de evitar roces innecesarios.

En este caso tenemos varios escenarios conflictivos, por el apresuramiento -entendemos no coordinado con Cancillería- tocar temas que hacen a las políticas internas de dichos países mencionados, en este caso primero Brasil y recientemente Chile.

Que los números no le son favorables a Jair Bolsonaro para las próximas elecciones, frente a su oponente Lula da Silva, son conocidos por la trascendencia que la misma prensa especializada brasilera y los diferentes consultores políticos cariocas han dejado trascender.

Inclusive se ha mencionado que ya hay temas de trascendencia interna, que tienen como epicentro a Lula, dejando de lado el aparato gubernamental de Bolsonaro.

Pero las palabras del presidente Alberto Fernández pronunciándose a favor de Ignacio Lula da Silva, no resultaron oportunas y muchos menos en el desarrollo de la campaña. Que, de acuerdo al resultado del primer enfrentamiento televisivo, fueron muy duros en los conceptos vertidos e inclusive un ‘lapsus’ de Lula fue motivo de un comentario desafortunado de Bolsonaro.

Con Chile la situación parece más complicada, al punto que el presidente Boric dispuso por esto el regreso de urgencia de la ministra de Defensa, Maya Fernández, que se encontraba en Estados Unidos en el marco de la Asamblea de la ONU.

El tema adquiere especial relevancia dada la filtración de documentos militares chilenos en los que hablan de Argentina y Alberto Fernández.

Desconocidos piratearon correos electrónicos del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y de momento se desconoce la magnitud del hackeo y si era delicada la información contenida en los mensajes

Al parecer -y siempre por trascendidos- hacen hincapié que en los correos hackeados al Estado Mayor Conjunto chileno (EMCO) se habla del presidente de Argentina, Alberto Fernández, como un mandatario que se inmiscuye en la política interna de los países limítrofes.

El tema no deja de ser delicado, en tanto sindicarían al mandatario argentino como opinando sobre temas que le son propios a la política interna chilena.

Cabe consignar que esta no es la primera vez que el titular del Ejecutivo argentino tiene expresiones referidas a problemas de otros países, aspectos que han sido tomados como intromisiones inadecuadas, que no corresponden, en el trato entre Estados, cuyas cancillerías serían las encargadas de deliberar -en caso que fuera necesario- sobre temas que le son propios a cada Nación.

En algunos de los documentos filtrados se destaca que: ‘Los miembros del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas chilenas describen al peronismo como un movimiento ‘de corte nacionalista con características expansionistas y hegemónicas’.

Esto estaría generando una suerte de movimientos políticos de mutua desconfianza, que en nada favorecen a las futuras relaciones político-comerciales con el país trasandino.

También se hace expresa referencia a un acuerdo del presidente Alberto Fernández con el mandatario mexicano López Obrador donde se propone crear un eje contra la inequidad social junto a un eventual gobierno de Lula da Silva en Brasil.

Una situación grave y muy complicada para la continuidad de las relaciones bilaterales que se están procurando con miras a una formal y efectiva expansión comercial que beneficie a los países, que hoy aparecen -presuntamente- involucrados en esta documentación hackeada.

Chile ya reaccionó y prevé algún movimiento que pudiera perjudicarlos. Eso tiene una sola explicación, el ‘hackeo’ tuvo credibilidad y nadie quiere confiar más de lo razonable. 

Todo indica que las palabras comprometen y se aprecia el valor del silencio como una de los guardianes de la seguridad nacional.
 

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