DOMINGO 03 de Mayo de 2026
 
 
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Un gesto de paz y encuentro...

En realidad, a los argentinos nos está haciendo falta la materialización de programas que no invadan, ataquen o dividan a la sociedad sino, por el contrario, mensajes que eliminen todas las barreras que están separando a la ciudadanía.

Y si bien nunca existió la oportunidad de contar con la presencia y la palabra del Papa Francisco, a casi un año de su desaparición física, sus profundas reflexiones en torno a la convivencia, la razonabilidad, la sensatez, fueron un premio insospechado para una verdadera multitud que dejó de lado debilidades humanas para reformular una forma de vivir diferente.

Estridencias políticas del momento fueron una barrera que impidieron que el Papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio), resolviera no venir nunca a su país de origen, su Argentina, a los efectos de no constituirse en una pieza utilizable de sectores políticos que solo veían en él una figura de peso mundial que les reportaría poder sobre los que profesan la fe cristiana.

Ninguna duda cabe que debe haberle costado humanamente mucho tener que aceptar un destino y no poder compartirlo con su gente. Pero en realidad presuponemos que no lo entendimos en sus decisión de aislarse del contacto con su gente y su país y para no ser usado en beneficio de formaciones ideológicas diferentes; se lo vinculaba con ámbitos de gobiernos pasados.

Para mostrarnos la diferencia y -porqué no- el error en el que estamos viviendo, apareció un personaje que revinculó el mensaje del Papa Francisco, sus deseos de paz y sana convivencia, con la música electrónica.

De esta manera una multitud de adolescentes, jóvenes adultos, adultos y abuelos, se reunió en Plaza de Mayo, sin banderías o cartelerías políticas, con el único propósito de participar de un espectáculo en el cual se recordaban pasajes de los mensajes que dejó el Papa Francisco y otros encumbrados religiosos para la posteridad.

El generador de este pensamiento que tanta falta nos está haciendo fue Guilherme Peixoto, oriundo de Portugal, quien fusiona música electrónica con mensajes de fe en sus presentaciones. 

Miles de personas se congregaron en la Plaza de Mayo para presenciar un espectáculo gratuito de música electrónica religiosa, encabezado por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido como el cura DJ.

El evento fue concebido como un homenaje al Papa Francisco y reunió a asistentes de distintos puntos de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

El show del cura DJ en Plaza de Mayo resultó una propuesta inédita, con entrada libre, fuerte despliegue técnico y una fusión de música electrónica con elementos religiosos. Miles de personas participaron en la celebración abierta que también pudieron seguir por las pantallas LED, con un sistema de sonido profesional y un ambiente festivo, que contagió a la multitud presente. 

El sacerdote portugués, vestido con su camisa clerical negra y alzacuello, estuvo detrás de la consola mezclando techno, con canciones religiosas, campanas e intervenciones inspiradas en documentos papales.

La Asociación Civil Miserando impulsó el encuentro para destacar el legado del Papa Francisco y promover la “cultura del encuentro”. La convocatoria apostó por la inclusión y la dignidad humana y buscó reunir a un público diverso, sin distinción de religión o procedencia.

Todos juntos, sin demostraciones, sin insultos ni proclamas políticas de ninguna naturaleza, en una franca armonía, así se desarrolló un espectáculo que está recorriendo el mundo de la mano de quien percibió que había que salir a concientizar a quienes llevados por el vértigo de la política y efecto de sus ambiciones de poder, las guerras injustificadas, necesitaban ver que también hay un camino que genera fe y paz, en mensajes que -tal vez- millones de personas no supieron ver en su momento.

Un suceso inclusivo que trasciende lo religioso, logrando que todos fueran parte del gran espectáculo, con personas provenientes de parroquias, colegios, barrios y localidades, especialmente de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, además de asistentes fuera del ámbito católico.

El evento apuntó a derribar barreras y convocó a todos los sectores en igualdad de condiciones, abogando por la inclusión, dejando claramente explicitado que los cambios tienden a lograr unidad, fundada en base al respeto, pienses como pienses.

Más allá de las coincidencias, o no, que puede tener la ciudadanía, lo visto señala que miles de argentinos de todas las edades y condiciones sociales pueden convivir en paz y que la violencia engendrada desde de los que pretenden concebir poder, solo alimentan odio y revanchismo que destruye el tejido social.

Lo visto logró, por un breve lapso de tiempo hora y media, mostrar un verdadero cambio, sin necesidad de tener coincidencias ideológicas, pero indicando que para desarrollarnos, crecer y ser parte de la nueva Argentina, hace falta menos odios, soberbia y egos desbordados por creerse sobre el resto de la sociedad.

El cura portugués, siguiendo la ruta que construyó el Papa Francisco, está intentando mostrar la realidad que está imponiendo el nuevo orden mundial.

Un gesto que no debería ignorarse.
 

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