JUEVES 29 de Enero de 2026
 
 
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Un futuro impreciso...

El riesgo país está a punto de perforar -tal vez cuando salga esta columna ya los bajo- los 500 puntos, situación que, según manifiestan los analistas económicos, abre posibilidades para el logro de inversiones y tomas de créditos a tasa baja.

En síntesis: “actúa como catalizador económico al reducir el costo del endeudamiento internacional, facilitar la entrada de inversiones, estabilizar el tipo de cambio y fomentar el crecimiento. Esto permite tasas de interés más bajas, mayor acceso al crédito para empresas y mejora la confianza financiera”.

Hasta ahí para alegrarse, una noticia buena ante una situación interna que está generando cierres masivos de empresas grandes, medianas y chicas, aspecto que equivale a profundizar el índice de desocupación que viene agravándose en los últimos meses, y con ello incrementando la pobreza y en muchos casos ante la imposibilidad de restablecer una fuente laboral, la indigencia.

En los últimos días, en el escenario empresario Pymes, industrias centenarias -empresas que por años fueron el anclaje de una economía en crecimiento- han decidido ponerle fin a un esfuerzo que da resultados negativos.

De acuerdo a un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el declive sostiene una caída interanual de la actividad del rubro que indica un 24% interanual.

Estos datos -que se ven reflejados en otros informes de cámaras empresariales- destacan que en los últimos días se han conocido cierres de diversas firmas. Entre ellas la de Emilio Alal, fundada en 1914, que confirmó el cierre total de sus plantas productivas de hilados y telas en Corrientes y Chaco.

Esta decisión -no querida de cerrar sus plantas productivas de hilados y telas-  obedece a la frustración de esfuerzos que han sido inútiles y sin posibilidades de recuperar o nivelar ingresos con egresos, suceso que motiva la determinación empresaria.

Esto es, aunque los empleados no lo desconocen, el informe que la compañía envió a sus más de 260 trabajadores que fueron desvinculados.

 La industria textile -según el informe técnico- atraviesa un contexto crítico. Son cada vez más las empresas que deciden cerrar o achicar sus matrices productivas ante la disminución del consumo interno, a lo que se suma la competencia que imponen las importaciones y los elevados costos locales.

El Grupo Dass, fabricante de zapatillas para grandes marcas internacionales como Nike, Adidas, Umbro, Fila y Asics, a fines de la semana pasada desvinculó a 43 empleados de su planta de Eldorado, en Misiones y, según adelanta el portal Infobae, la fábrica tiene producción comprometida únicamente hasta junio de este año.

También -según el informe- se suma el caso de la firma Eseka S.A., que fabrica lencería para las marcas Cocot y Dufour. La compañía despidió a 140 empleados en los últimos dos meses de su planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas. El problema ha generado una reacción de los trabajadores, que se manifiestan en el lugar.

La compañía textil TN & Platex cerró por tiempo indefinido su planta de Los Gutiérrez, en la provincia de Tucumán. La decisión implicó la suspensión de 190 empleados. Esta empresa ya había realizado manifestaciones de las dificultades por las que atravesaba y señalado que: “De no hallarse una solución el único camino que les quedaba era el cierre”.

La falta de respuestas transformó el aviso en una realidad que hoy provoca desocupación, pobreza, y de no surgir ayuda de organismos del Estado, nacional y o provincial, se agudizará la indigencia ya existente.

Se reportan más de 20.000 cierres de empresas desde finales de 2023, afectando a sectores como el industrial, textil, alimentos. Entre las más conocidas están Ilva: cerró su planta cerámica en Pilar, despidiendo a 300 trabajadores. Whirlpool: cerró su fábrica de lavarropas en Pilar (220 empleados). Luxo y Vulcalar: fábricas textiles y de calzado que cerraron definitivamente. Mondelez: suspendió a 2.300 trabajadores en General Pacheco. Acindar: suspendió a 200 trabajadores en Villa Constitución. Textilana (Mauro Sergio): suspendió a 175 trabajadores. Frávega, Easy, Jumbo, Vea, Jaguar, Start: cierre de sucursales y despidos. Globant, Salesforce, Tienda Nube, Ualá: recortes en el sector de industrias y servicios digitales. Esto entre las más notorias y conocidas.

Son datos de la realidad que obedecen a un quebranto de la microeconomía que desde hace décadas está unida por alfileres; que nunca se proyectaron planes de consolidación de las mismas debilitando una masa de trabajadores y trabajadoras que, con un manejo erróneo desde lo gremial, no supieron ver que la debacle era un final irreversible.

Si a esta problemática se le suma el intento libertario de transformar el sistema y convertirlo en redituable, naturalmente eso tiene un precio que se llama “desocupación”, progresivo empobrecimiento de las diferentes capas sociales y pronostica un final donde solo serán sólidos quienes tienen poder económico y se comienza a delinear la nueva clase social: “LA DE LOS SOBREVIVIENTES”.

La extranjerización del sistema comercio-empresarial-industrial y productivo es un proceso que ha comenzado a materializarse. Importación abierta, que obedece a la quita arancelaria, que ingresan para competir con los estamentos locales que deben sostener económicamente el funcionamiento del Estado, que aunque reducido, sigue siendo elefantiásico y muy caro.

Esto ocurre mientras el oficialismo con Milei a la cabeza, hace el tour de la gratitud, una manera novedosa de hacer campaña anticipada. La vida diaria sigue siendo onerosa y muy alejada de las posibilidades de un amplio sector de la sociedad, que se endeuda y compromete su futuro y el de sus hijos.

Argentina hoy: empobrecida y sin futuro. Es la triste y cruda realidad.

 

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